El negro como uniforme, el blanco como contrapunto, la sastrería impecable, los accesorios con personalidad y una cuota de irreverencia forman parte del imaginario del diseñador alemán Karl Lagerfeld. Días atrás, un grupo selecto de celebs engalanó la inauguración de la tienda de lujo en Argentina.
En un desfile de estilismos diversos, Carolina "Pampita" Ardohain, Eva de Dominici, Mónica Antonópulos y Laurita Fernández dieron cátedra de moda al presentar un abanico de looks que ofrecieron ideas para replicar, a la par que marcaron tendencia con impronta propio.
La celebración reunió a figuras del espectáculo, la moda y el entretenimiento en una puesta inspirada en From Paris With Love, la campaña más reciente de la marca, con el despliegue de una pink carpet. Entre los invitados también estuvieron Sofía Zámolo, Matilda Blanco, Fabián Medina Flores, estilistas, amigos de la maison en el país y prensa especializada.

Pampita, súper rock chic
Pampita encontró el equilibrio entre la rebeldía y la sofisticación con un estilismo que tomó elementos del guardarropa urbano. La modelo eligió una campera negra de efecto cuero, con solapas amplias y cierre metálico asimétrico, que aportó su dosis de desenfado.

Debajo llevó una remera blanca de cuello redondo y una falda negra plisada de largo midi. El contraste entre la estructura de la chaqueta y el movimiento de la falda construyó una silueta dinámica, sin necesidad de recurrir a una apuesta de noche.

Los accesorios terminaron de definir el estilismo: sandalias negras de tiras finas, una cartera semicircular, un detalle que reforzó el carácter lúdico de la propuesta. Una combinación que demuestra que el negro puede ser mucho más que un básico cuando se juega con proporciones, materiales y detalles.
Eva de Dominici: sastrería con un gesto dramático
Eva de Dominici apostó por una de las fórmulas más elegantes del guardarropa femenino: el traje negro de dos piezas. Sin embargo, lejos de una lectura clásica o estrictamente masculina, la actriz incorporó un detalle que modificó por completo la silueta.

El conjunto estaba compuesto por un saco entallado de solapas tradicionales y un pantalón recto al tobillo. La verdadera protagonista fue la blusa blanca con un gran lazo anudado al cuello, cuyos extremos caían sobre el torso y aportaban volumen y movimiento. Un recurso que remite a la tradición de la sastrería parisina, pero con una sensibilidad romántica.
Completó el look con sandalias negras de taco alto y una minicartera rígida blanca. El pelo recogido en una cola alta y tirante, junto con el delineado negro en los ojos, acompañó una propuesta pulida en la que cada elemento tuvo una función precisa.

Laurita Fernández: el homenaje pop y la irreverencia gráfica
Laurita Fernández eligió alejarse de la solemnidad y llevar el universo de Lagerfeld hacia un terreno más pop. Su apuesta combinó una remera negra de manga corta con una ilustración del diseñador junto a Choupette, ambos con anteojos oscuros, y una minifalda plisada en blanco y negro con estampas gráficas.

El estilismo sumó un cinturón negro con hebilla metálica, medias translúcidas con diseño floral y botinetas negras de punta afinada. La mezcla de referencias escolares, rockeras y urbanas le dio al conjunto una impronta juvenil, con el humor como parte central del homenaje.
El beauty look acompañó esa actitud: llevó el pelo suelto, con ondas suaves y raya al medio, y labios rojos como punto de color. Una interpretación menos clásica y más desprejuiciada.
Monna Antonópulos: minimalismo, capas y proporciones
Monna Antonópulos eligió una lectura más conceptual del encuentro. Su estilismo se construyó a partir de una blusa negra de mangas largas, con cuello anudado y bajo asimétrico, que llevó por fuera de un pantalón blanco de tiro alto y piernas anchas.
El detalle que aportó identidad fue una capa corta negra, abierta al frente y delineada con tiras blancas en los bordes, con el nombre del diseñador estampado. La superposición generó volumen sin recargar el conjunto y sumó una referencia directa al imaginario de la firma.

Los zapatos negros en punta mantuvieron la continuidad cromática, mientras que el pelo corto, con textura y flequillo desmechado, aportó un aire contemporáneo. El maquillaje natural dejó que las prendas y sus proporciones ocuparan el centro de la escena.





















































