Agostina Madeleine Vega tenía 14 años cuando fue asesinada el 23 de mayo pasado en Córdoba. Su cuerpo, desmembrado, apareció una semana después en un descampado de Ampliación Ferreyra. Desde entonces, la causa que investiga el fiscal Raúl Garzón no dejó de sumar capítulos, y esta semana volvió a moverse en dos frentes distintos: uno judicial, con detenciones ya efectivas; otro, todavía en estado de pedido formal, que podría cambiar el mapa de imputados en las próximas semanas.
Quiénes son los dos nuevos detenidos
La Fiscalía ordenó este viernes la detención de Matías Jésus Córdoba y Eugenia Ludmila, una pareja que vivía como inquilina en la planta alta de la vivienda donde, según la hipótesis judicial, la adolescente fue asesinada. Fueron imputados por encubrimiento agravado.
Con ellos, la causa suma seis personas privadas de su libertad: Claudio Gabriel Barrelier –imputado por homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y violencia de género–, Osvaldo Fassetta, Soledad Andreani y Marianela Palmero, los tres por encubrimiento doblemente agravado, además de los dos nuevos ingresos.
La hipótesis de la Fiscalía sostiene que Matías y Eugenia estaban en el inmueble cuando ocurrió el crimen. La decisión se apoya en pericias acústicas realizadas en la vivienda y en un dato edilicio que la investigación considera clave: la habitación donde habría sido atacada Agostina no tenía puerta.
La casa que parecía un depósito, salvo por un rincón
La abogada Fernanda Alaniz, que representa al padre de la víctima, había anticipado un día antes –en diálogo con el ciclo La Voz En Vivo– uno de los hallazgos que más la desconcertó durante la instrucción. "No podemos entender cómo vivían ahí; el inmueble era un basural por dentro, pero encontramos un espacio de la casa que era un 'quirófano' por lo pulcro y limpio que estaba cada rincón", señaló.
Para la querella, esa asepsia puntual –incompatible con el desorden general del resto de la vivienda y con los hábitos del propio Barrelier– refuerza la sospecha de que hubo una limpieza posterior al crimen, ejecutada por más de una persona.

Lo que se escuchaba desde la calle
El otro eje de la instrucción es sonoro. Según explicó Alaniz, la vivienda –pese a su superficie considerable– tiene una distribución que favorece la propagación del sonido "al punto de ser comparado con una caja de zapatos": desde el fondo de la propiedad se escuchaba la voz de las personas en distintos sectores, incluso el ruido de las canillas. Ese dato judicial choca de frente con los testimonios de los familiares que vivían en la casa, quienes habían declarado no haber advertido gritos ni ruidos inusuales esa noche.
A esa pericia se suma el testimonio de vecinos ubicados a una cuadra de distancia, que sí dijeron haber escuchado un grito. Gabriel Vega, padre de Agostina, lo planteó sin matices en diálogo con Olga: "Hay testigos que hemos presentado que escucharon los gritos de Agostina. Si una persona a una cuadra escuchó el grito pidiendo auxilio, ¿cómo no van a escuchar los que estaban en la casa?". Para la querella, esa contradicción vuelve "imposible" sostener que quienes estaban dentro del domicilio no supieran nada.

Los cinco nombres que pidió la querella
Un día antes de las detenciones de Matías y Ludmila, la querella había presentado un pedido formal para incorporar a la causa, en calidad de imputadas, a cinco personas del entorno cercano de Barrelier –entre ellas su madre y su hermana–, señaladas por una presunta maniobra conjunta para alterar la escena del crimen antes del allanamiento del 27 de mayo.
Como respaldo adicional, los abogados incorporaron al expediente un episodio de 2016 en el que Barrelier habría estado involucrado junto a su madre en un hecho delictivo, del que Alaniz no pudo dar detalles por el secreto de sumario vigente. "No es ajeno a ellos cometer algún ilícito juntos", planteó la letrada. El padre de Agostina fue más allá y apuntó a una presunta cobertura política del acusado, en referencia a la intervención pasada del abogado y exconcejal Ricardo Moreno, que lo había ayudado a ingresar a la Municipalidad de Córdoba pese a una denuncia previa por privación de la libertad.
Cómo sigue la investigación
Con los peritajes de los teléfonos y el cruce de datos todavía en curso, el fiscal Garzón tiene sobre su escritorio tanto el pedido de las cinco nuevas imputaciones como la definición sobre cómo seguirá la causa contra los ya detenidos. Alaniz confía en que el expediente llegue a juicio "a finales de este año o principios del que viene".
Gabriel Vega, mientras tanto, insiste en que detrás de Barrelier "hay otros" y que la Justicia todavía no convocó a declarar a los testigos que dicen haber escuchado los gritos de su hija.
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