La política de Máxima Zorreguieta cuando el dolor entra a su vida es no hablar. Cuando su padre, Jorge Zorreguieta, murió a causa de un linfoma no Hodgkin, la reina se llamó a silencio. Y cuando su hermana Inés abandonó este planeta por motus propio, tampoco habló de inmediato: fue tiempo después, involucrada en políticas de salud mental, que refirió al fallecimiento de la joven a sus 33 años.
Solo semanas después de la muerte de su adorada hermana, en el marco de una visita a un centro médico en Groningen, dijo: "Mi pequeña, querida y talentosa hermana Inés estaba enferma. No podía hallar la felicidad, no conseguía sentirse mejor. Nuestro único alivio es que ella está, al fin, en paz". Y nada más.

Cómo reveló Máxima Zorreguieta el doloroso presente de su madre
Ahora que la tragedia vuelve a golpear a la familia, la royal habló bajo particulares circunstancias, pues lo dijo al pasar, pero en el momento indicado. En uno de los encuentros celebrados en la Casa de Caridad Don Camillo, en Roermond, la soberana mantuvo una conversación especialmente emotiva con Aloysius, un hombre que le explicó las dificultades que vive cuidando de su madre, afectada también por demencia.
Esto disparó una inesperada revelación de la reina sobre su mamá, María del Carmen Cerruti, de 81 años: "Mi mamá también padece demencia. Es una situación muy dolorosa". Fue el medio neerlandés AD quien reportó el intercambio que puso en los titulares la noticia. Se trata de la primera vez que la argentina refiere a su madre al revelar que padece el síndrome que engloba varias enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Se trata de una condición que afecta a 57 millones de personas en el mundo y que para 2050 podría llegar a 139 millones. Empeora con el tiempo y afecta principalmente a las personas de la tercera edad, aunque no todas las personas la contraerán conforme envejecen.

La preocupación que Máxima vive a 12.000 kilómetros de distancia
La madre de la reina vive en Argentina, de modo que quienes están más cerca suyo son Martín y Juan Zorreguieta. Cuando Máxima decidió casarse con Guillermo de Holanda, asumió que sus visitas a su país iban a estar condicionadas por su papel en la Casa Real. Lo que no pudo anticipar es lo que significa esa distancia cuando el deterioro de la tercera edad empieza a ser sostenido.
En 2025, madre e hija volvieron a Sevilla –la ciudad donde Máxima conoció a Guillermo Alejandro durante la Feria de Abril de 1999– y pasearon juntas. Una imagen que convirtió a madre e hija en máximas confidentes, aunque ahora el paso del tiempo se traduzca en "una situación dolorosa".

María del Carmen Cerruti también pasó largas temporadas en el palacio Huis ten Bosch, residencia oficial de los reyes en La Haya, donde compartió tiempo con su hija y sus nietas, especialmente con Amalia. Esas estadías se fueron volviendo menos frecuentes, aunque también hubo quienes especulaban acerca de la posibilidad de que la madre pudiera instalarse en el palacio, tema que –tal como cuentan– quedó descartado tiempo atrás ya que la mujer parecía disfrutar de su vida social, asistiendo con sus amigas del Museo de Bellas Artes a diversos eventos sociales.
Por su parte, en septiembre de 2024, la monarca viajó a nuestro país para celebrar el 80 cumpleaños de su progenitora. En esa ocasión, la reina le agradeció públicamente a María del Carmen la educación que les había dado a sus hijos.

Según pudo saber GENTE, el tema viene siendo de gran preocupación dentro de su círculo íntimo. Siempre pendientes de "María Pame" –así como llaman a María del Carmen sus íntimas–, sus amigas están en todo. "No está muy bien, está medio perdida", le hizo saber una de ellas tiempo atrás a este medio aunque intentando velar por la habitual discreción que requiere la privacidad de la familia real.
La familia que atravesó demasiado en muy poco tiempo
Para entender el peso de la confesión hay que ubicarla en una línea de tiempo que no da tregua. Jorge Zorreguieta, el padre de la reina Máxima de Holanda, murió a los 89 años víctima de una larga enfermedad. El funeral fue en el Cementerio Parque Memorial de Pilar, con la presencia de su hija, el rey Guillermo Alejandro y las princesas.
Zorreguieta fue secretario de Agricultura y Ganadería durante la última dictadura militar, situación por la que no pudo asistir a la boda de su hija celebrada en 2002, ya que así lo dispuso el Parlamento holandés. Un duelo cargado de historia que la familia procesó en silencio.
Por su parte, el 6 de junio de 2018, Inés Zorreguieta, hermana de la Reina Máxima de Holanda, se suicidó a los 33 años. La persona que alertó a Emergencias habría sido su propia madre, María del Carmen Cerruti de Zorreguieta. La demencia de la mujer que sigue residiendo en Recoleta llega como tercer golpe en ocho años para una familia que por la vida royal ya sabe lo que cuesta procesar los duelos y los momentos difíciles estando tan lejos.
Los secretos de la madre de la reina Máxima de Holanda
Antes de convertirse en la esposa de Jorge Zorreguieta (1928-2017) y madre de la futura reina de los Países Bajos, María del Carmen Cerruti Carricart tuvo un pasado laboral tan interesante como poco conocido.
La trayectoria profesional de la madre de Máxima incluye un muy poco comentado trabajo que refleja otros aspectos de la joven tímida y reservada que devino en una mujer que sabía moverse en los círculos más selectos de la sociedad porteña.
Siempre se recalca su labor como secretaria del que sería su futuro marido, pero “María Pame” –así es como la llaman en la intimidad– tuvo un primer trabajo que tuvo que ver con la escritura y en el que tuvo como jefes a grandes nombres de la literatura.

A mediados de los años sesenta, María Pame se mudó a Buenos Aires junto a su hermana María Rita y su hermano Jorge. Con poco más de veinte años, encontró su primer trabajo en la revista Primera Plana, un semanario inspirado en publicaciones como Time y Newsweek.
Allí, bajo la dirección de figuras destacadas como Tomás Eloy Martínez y con colaboradores como Mario Vargas Llosa –el novelista era corresponsal desde Lima–, Pame trabajaba como asistente de redacción. La revista publicaba desde 1962 artículos sobre política, economía y cultura.

María del Carmen se encargaba de tareas administrativas, responder llamadas y redactar las minutas de las reuniones. A pesar de la relevancia cultural de la publicación, su perfil político y las clausuras por parte del gobierno militar llevaron a su padre, el Dr. Cerruti, a sugerirle que buscara un empleo más seguro.
Fue entonces cuando entró en juego Jorge Zorreguieta, amigo cercano del Dr. Cerruti. Dueño de una oficina de despachantes de aduana, entre otros negocios, Zorreguieta le ofreció trabajo como secretaria en Cabanillas y Zorreguieta SH, una firma vinculada al sector agropecuario. Corría el año 1967, y Pame, con 23 años, empezó a trabajar con quien se convertiría, poco tiempo después, en su esposo. El resto es historia y su destino como madre de reina ya estaba escrito.

