En la previa de la gran final de Gran Hermano Generación Dorada, Santiago del Moro habló con LAM (América TV) y repasó algunos aspectos de una temporada que quedará marcada por una particularidad: por primera vez, nueve mujeres llegaron a permanecer en el juego sin presencia masculina.
Sin embargo, durante el móvil también hubo espacio para un aspecto mucho más íntimo de la vida del conductor. Una de las panelistas quiso saber cómo hace para compatibilizar las exigencias de su trabajo con su familia y cómo atraviesa su esposa, junto a sus hijas, los extensos períodos en los que debe permanecer abocado al reality.
Del Moro reconoció que su trabajo le demanda mucho tiempo y que actualmente pasa más horas fuera de su casa de las que quisiera. En ese contexto, contó una tierna situación que protagoniza Santa, su hija menor, cada vez que él debe salir para cumplir con sus compromisos laborales.
“Mi hijita más chica se me atrinchera en la puerta cada vez que me vengo y me cuenta los días que faltan para terminar”, relató el conductor.

La particular relación de Santa con el mundo de la televisión
Durante la conversación, Del Moro decidió mostrar fotos de la pequeña que tenía en su celular y compartir algunos detalles sobre su personalidad. Según contó, Santa es justamente la hija que más interés tiene por acompañarlo en su trabajo y acercarse al universo de la televisión.
“¿Santita, la quieren ver? A ver, ¿quieren ver algo lindo? Tiene cuatro años. Lo que pasa que la grande no me deja mostrarla", dijo antes de mostrar una imagen de su hija. Luego, entre risas, describió una de las características de la niña: “Se maquilla como Leonor Viale le digo yo... porque llego a mi casa y está toda pintada”, agregó con humor.
Más allá de la anécdota y del tono distendido de la charla, el conductor dejó en claro que su preocupación principal está puesta en el vínculo que mantiene con sus hijos y en el lugar que ocupa como padre.

“Soy un papá, chicos”, afirmó Del Moro, para luego explicar que sus hijas suelen ir poco a los estudios, aunque la menor es la que más disfruta ese ambiente.
El conductor también hizo una reflexión sobre las exigencias de su profesión y el impacto que tienen en su vida familiar. “Lo único que a mí me importa es ser buen padre, porque quiero que cuando la vida pega la vuelta y los hijos te pasan factura de todo”, expresó.
En ese sentido, reconoció: “Y yo falto mucho en mi casa ahora”. Lejos de minimizar esa ausencia, explicó que la paternidad ocupa un lugar central en sus prioridades. “Ser buen papá es como es muy importante para mí”, sostuvo.
Del Moro también definió su vínculo con el trabajo y reconoció que disfruta profundamente de su profesión. “Después el resto me encanta el laburo, soy un adicto al laburo”, señaló. Sin embargo, remarcó que existe una diferencia entre el entusiasmo profesional y aquello que considera verdaderamente importante en su vida personal.
“Tema de la paternidad no es joda para mí”, concluyó el conductor, dejando en claro que, detrás de las cámaras y de las largas jornadas al frente de Gran Hermano, uno de sus mayores desafíos está en encontrar el equilibrio entre su carrera y su familia.






















































