Catorce años después de empezar a publicar videos en Instagram, Belu Lucius llegó a una premiación dedicada a reconocer un trabajo que, cuando ella comenzó, todavía no tenía el nombre con el que hoy todos lo identifican. Antes de las nominaciones y de que la palabra influencer se volviera cotidiana, había una mujer haciendo humor frente a una cámara y encontrando, del otro lado, personas que querían seguir viéndola.
Ese recorrido fue uno de los temas de su charla con revista GENTE durante la tercera edición de los Premios Ídolo Argentina, celebrada este miércoles por la noche en la Usina del Arte, en la Ciudad de Buenos Aires. Acompañada por su esposo, el rugbier y empresario Javier Ortega Desio, también habló de las críticas, de una reciente polémica y de cómo cuidan su relación.
Desde las 20, celebridades, influencers y creadores de contenido comenzaron a llegar a la alfombra verde, rebautizada este año como Romantic Carpet, con una propuesta estética atravesada por el romanticismo. Belu eligió un vestido largo al cuerpo, con motivos blancos sobre una base de brillo plateado, mientras que Javier llevó un traje oscuro con camisa blanca y corbata negra.
La actriz, comediante y relacionista pública estaba nominada en Contenido Creativo, junto a Agustín Franzoni, Ferbo, Jacinta de Oromí, Matías Jafif, Michelle Masson, Lily Chen y Agus Cabaleiro. El reconocimiento quedó finalmente en manos de Franzoni. Para ella, la noche también fue una oportunidad para mirar hacia atrás y poner en palabras cuánto cambió su oficio.

Belu Lucius y el desafío de reinventarse después de 14 años en Instagram
Su historia como creadora de contenido comenzó en 2012, en una plataforma que se convirtió en su principal espacio de trabajo. Desde entonces, sostener ese lugar implicó revisar sus propuestas y adaptarse a nuevas formas de comunicarse.
“Hace muchos años que estoy laburando de esto. Entonces si yo no me aggiorno y voy cambiando y me voy transformando, me hubiese quedado en el camino, porque ya van 14 años de contenido en Instagram. Fui una de las primeras cuentas no existía la palabra influencer, era 'la boluda de los videos', así se me denominaba”, recordó.
En su relato, la permanencia apareció ligada a esa capacidad de cambiar. Haber empezado temprano fue parte de su historia; seguir trabajando durante catorce años requirió continuar buscando qué compartir y cómo hacerlo.
A su lado, Ortega Desio, quien hoy también participa de buena parte de sus contenidos, destacó las posibilidades que abrió ese universo y el orgullo con el que la acompañaba.
“En este momento acompañando, orgulloso de mi mujer y qué decir, las redes son muy lindas, uno crea comunidad, tiene gente que lo sigue. Te genera un montón de trabajos y de oportunidades, así que hay que aprovecharlo también”, expresó.

Su respuesta a la polémica por un recorte de una entrevista
La conversación también pasó por el costado de la exposición que más le incomoda. Recientemente, Belu quedó envuelta en una polémica por la circulación de un fragmento de una entrevista en el que hablaba de por qué, en determinadas ocasiones, prefería editar sus propios videos antes que delegar esa tarea.
Consultada sobre lo ocurrido, sostuvo que ese recorte había dejado afuera la explicación sobre su trabajo con editores.
“No se entendió tampoco muy bien. Yo lo había aclarado en su momento, agarraron un recorte, lo cortaron antes de que venga a explicar todo mi laburo con editores. Fue raro... Fue medio malicioso”, afirmó.
Al hablar de su comunidad y de los comentarios que recibió, diferenció el vínculo que mantiene con sus seguidores de las agresiones que pueden circular en las plataformas.
“Ay, sí, mi comunidad la amo, es lo más, es lo que menos me gusta de las redes es eso, eso que digo antes ¿dónde existía, no? Porque toda esta contaminación ¿dónde estaba? Pero bueno, yo creo que la gente que también hace comentarios infelices es infeliz, entonces me apena mucho. Porque una cosa es la crítica y otra cosa es el odio. Entonces me apena mucho como sociedad que vivamos en una sociedad con tanto odio, porque por suerte no es la que me sigue a mí”, sostuvo.
Esa cercanía con quienes consumen sus videos volvió a aparecer cuando GENTE le preguntó qué le diría a alguien que la considera una ídola. Su respuesta puso el acento en aquello que siente que comparte con las personas que están del otro lado de la pantalla.
“Ay que me tiene como ídola, que soy igual que ella, que ella también es una ídola, que se identifique con las cosas lindas. Yo soy una más de las que están ahí al lado del teléfono, entonces es como que la gente que me sigue soy yo al mismo tiempo, somos todas iguales”, respondió.
La admiración de Javier Ortega Desio y el secreto de su pareja
Para su marido, en cambio, convivir y trabajar con ella también significa ver de cerca una dedicación que quiso reconocer durante la charla.
“Es como mi modelo a seguir. Lo que labura esta mujer es impresionante, admirable”, dijo Javier.
Con ambos cada vez más presentes en los contenidos que comparten, la entrevista tuvo también un momento para hablar de su intimidad como pareja: cómo hacen para mantener viva la llama del amor entre las responsabilidades y el trabajo.
Belu enumeró prácticas cotidianas que, para ella, sostienen ese vínculo. El humor, la empatía y la posibilidad de conversar ocuparon el centro de su respuesta.
“Se mantiene quizás así, divirtiéndonos, siendo empáticos, poniéndonos en el lugar del otro, estando codo a codo, trabajando juntos, entendiéndonos, comprendiendo sin ofender, con un buen diálogo, todo lo que les deseo a los demás, siempre deseando el bien”, concluyó.
Entrevista: Luna Figliuolo






















































