La investigación por el crimen de Nerea Geraldine Pereira, la nena de 11 años encontrada muerta en su casa de Berazategui, sumó nuevos elementos que podrían resultar determinantes para esclarecer lo ocurrido.
Una ampliación de los resultados de la autopsia permitió conocer la magnitud de las lesiones que presentaba la víctima y abrió nuevos interrogantes sobre sus últimas horas de vida.
Según la información difundida por el periodista Ignacio González Prieto, quien tuvo acceso al informe forense, Nerea sufrió “traumatismos de considerable energía” antes de morir. Los especialistas identificaron graves daños en el tórax y distintos órganos internos, compatibles con una agresión de gran intensidad.
Uno de los hallazgos más importantes fue la ruptura traumática de la aorta torácica, una lesión que ya había sido señalada como determinante para explicar la muerte de la nena. Sin embargo, el informe también permitió conocer otros daños que evidencian la gravedad del cuadro que presentaba.

Entre ellos, los médicos forenses identificaron contusiones pulmonares, hemomediastino, hemotórax bilateral y hemopericardio. Estos términos describen lesiones en los pulmones y acumulaciones de sangre en distintas zonas del tórax, incluidos los espacios que rodean los pulmones y el corazón.
La presencia de estas lesiones, sumada al daño en uno de los principales vasos sanguíneos del organismo, permitió establecer que Nerea había sufrido traumatismos de gran intensidad. Los resultados resultaron incompatibles con la primera versión que recibió la Justicia sobre las circunstancias de su muerte.
Los interrogantes que abrió la autopsia ampliada de Nerea
A partir de estos hallazgos, los investigadores intentan determinar cómo se produjeron las lesiones, quién pudo haberlas provocado y cuánto tiempo permaneció con vida la nena después de sufrirlas.
Este último punto es especialmente importante para la causa, ya que podría ayudar a establecer si alguno de los adultos que se encontraban en la vivienda advirtió que Nerea estaba gravemente herida y, pese a ello, no solicitó asistencia médica.
La Justicia también busca determinar si las lesiones fueron consecuencia de un único episodio de violencia o de una sucesión de golpes. Para ello, se analizan las marcas encontradas en distintas partes del cuerpo, especialmente en la espalda.
Otra de las líneas de investigación apunta a una posible situación de abandono de persona, debido a que la víctima convivía con varios familiares adultos. Sin embargo, todavía resta establecer qué ocurrió durante las horas previas a su muerte y cuál habría sido la participación de cada uno de los involucrados.
La sospecha sobre la escena donde encontraron a Nerea
El cuerpo de la nena fue encontrado el 30 de septiembre, en una vivienda ubicada sobre la calle 19 al 1500, en Berazategui. Su abuela, Mónica Villalba, de 53 años, fue quien llamó al 911 para alertar sobre lo ocurrido.
En un primer momento, la mujer sostuvo que su nieta se habría quitado la vida. Nerea fue encontrada en el baño, en posición fetal y con una soga alrededor del cuello.
Sin embargo, los resultados de la autopsia descartaron que hubiera muerto por ahorcamiento. A partir de entonces, los investigadores comenzaron a analizar si alguien podría haber alterado deliberadamente la escena para simular un suicidio.

Por el crimen permanecen detenidos Rocío Aldana Pereira, de 28 años y madre de la víctima; Mónica Villalba, su abuela; y Carlos Ezequiel Pereira, de 25 años y tío materno.






















































