Leandro Rud, el icónico representante de modelos, falleció a los 51 años tras una prolongada y valiente batalla contra un cáncer de glándulas salivales con metástasis en los huesos. Esta enfermedad, que se presentó de forma poco común, fue detectada mediante una tomografía que reveló la presencia de un tumor maligno que ya se había extendido al sistema óseo.
Al momento de su deceso, el empresario se encontraba internado desde hacía varios días en el Sanatorio Finochietto. Los primeros indicios de sus problemas de salud se manifestaron en 2014, aunque inicialmente fueron asociados a cuadros de fatiga y ataques de pánico vinculados al estrés de su profesión.

Tras años de incertidumbre y sin un diagnóstico certero, en 2021 se confirmó la gravedad de su cuadro, que para ese entonces ya afectaba no solo a sus huesos, sino también a su hígado y esófago. El propio Rud relató en sus redes sociales que llegó a atravesar tres veces por un estadio de cáncer grado 4, manteniendo siempre una postura de lucha incansable.
Para hacer frente a su diagnóstico, el conductor adoptó cambios profundos en su rutina, destacando la natación en aguas frías como una práctica central para mejorar su bienestar general y frenar el avance de la enfermedad. Además de las indicaciones médicas, priorizó su entorno afectivo, rodeándose de vínculos positivos y de sus seis perros rescatados, quienes fueron su principal red de apoyo en los momentos de mayor debilidad física.

Su mensaje final, compartido meses antes de morir, fue una invitación a la resiliencia: “Luchala, que la vida vale la pena”.
Un legado en las pasarelas y la televisión
Leandro Rud fundó su emblemática agencia en 1996, convirtiéndola en una de las más reconocidas del país y representando a figuras de la talla de Jésica Cirio, Pamela David y Rocío Marengo. Aunque decidió cerrar su empresa en 2014 para priorizar su bienestar, logró reinventarse con éxito en la pantalla chica como conductor del programa La Noche, emitido por C5N y Canal 9.

Más allá de su faceta empresarial, se destacó como un ferviente activista por los derechos de los animales, dedicando gran parte de su tiempo al rescate de perros callejeros.
