José María Muscari utilizó su cuenta oficial de Instagram para exponer una situación comercial ocurrida en el barrio de Recoleta, Buenos Aires. El director teatral calificó como "El robo del siglo" el cobro de 90 mil pesos por el servicio de corte y envasado de un kilo de jamón crudo. A través de un video que publicó en redes sociales, detalló los costos de una operación que el protagonista consideró desproporcionada en relación con el producto final obtenido.
El hecho tuvo su origen en un obsequio recibido por el artista y tenía como objetivo la preparación de una picada para una reunión que tenía programada para la tarde en el marco del paertido entre Argentina y Egipto por el Mundial.
Fue entonces cuando Muscari admitió un error administrativo personal al no haber consultado el valor del servicio de manera previa al dejar el fiambre en el establecimiento.
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“Noventa lucas. Sí, lo que escuchás. Noventa lucas”, exclamó Muscari. La fiambrería había fraccionado el kilo de jamón en dos partes diferenciadas: una porción de aproximadamente medio kilo preparada para el consumo inmediato y el resto mediante el sistema de envasado al vacío. Según la justificación de los empleados del comercio, el monto facturado correspondía a la mano de obra aplicada al corte manual y al proceso técnico de sellado de las unidades.
De acuerdo al comercio: el valor de los 100 gramos de jamón crudo tenía un valor de entre 8 y 14 mil pesos argentinos, dependiendo de la variedad seleccionada. Tras realizar el cálculo comparativo, el director teatral llegó a una conclusión sobre la rentabilidad del encargo. “Me salía lo mismo comprarlo que cortarlo”, explicó.
La denuncia de José María Muscari
En las imágenes, se observa al director gesticulando frente a la cámara mientras sostiene los paquetes de jamón ya procesados. El contenido alcanzó rápidamente una alta repercusión digital, acumulando más de 4.000 "me gusta" y superando los 1.200 comentarios en pocas horas. A pesar de la vehemencia de su reclamo, Muscari optó por resguardar la identidad del establecimiento comercial involucrado.

“No pienso decir en qué local porque no me gusta quemar gente. Me afanaron groso”, aclaró. Sin embargo, el texto que acompañó el video incluyó términos como “descarados” y una sentencia directa sobre la transacción.
La interacción de los usuarios en la red social generó un debate sobre los precios y el servicio al cliente: “Deberías decir donde es para que no vaya nadie”, dijeron los usuarios. “¿Dónde? ¡Para no ir!”, preguntaron otros seguidores en la publicación. También hubo comentarios que analizaron la desproporción entre el tiempo de trabajo y el honorario percibido por el local. “¿Quién gana $90.000 en 2 horas que tardaron como mucho en cortar y empaquetar?”, indicó otra persona.
“Me parece que ese local no sabe lo que es atención al cliente para que vuelva”, sostuvieron en los comentarios. “Se quisieron hacer el día con lo que le pediste”, explicaron otros usuarios. “Está muy mal la Argentina”, afirmó Muscari.

