Un corpiño de 50 millones de dólares, "nepo babies" y supermodelos rechazadas: todas las polémicas que desató el desfile de Victoria’s Secret 2026 – Revista GENTE
 

Un corpiño de 50 millones de dólares, "nepo babies" y supermodelos rechazadas: todas las polémicas que desató el desfile de Victoria’s Secret 2026

La esperada pasarela debía ser una fiesta de glamour, pero terminó envuelta en feroces críticas a nivel mundial.
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El regreso a lo grande del Victoria’s Secret Fashion Show este domingo 18 de octubre en Culver City, Los Ángeles, prometía recuperar el brillo de las épocas doradas de la marca. Sin embargo, apenas se apagaron los reflectores y terminó la transmisión global por YouTube, las redes sociales y la prensa internacional -desde Vogue y Vanity Fair hasta la BBC, CNN y The Daily Beast- coincidieron en un mismo veredicto: esta edición pasará a la historia como una de las más controvertidas de la firma.

Decisiones de casting cuestionadas, desplantes a figuras consagradas y errores en el escenario empañaron la noche. Acá, un repaso por los cinco escándalos que sacudieron la pasarela.

1. El "robo" del Fantasy Bra: Kylie Jenner y una tradición rota

El plato fuerte de la noche fue el regreso del mítico Fantasy Bra, una joya que no salía a la pasarela desde 2018 (cuando la lució Elsa Hosk). Para este 2026, la firma presentó la pieza más cara de toda su historia: un diseño de Jacob & Co. valuado en 50 millones de dólares, confeccionado con más de 4.000 diamantes naturales y coronado por un diamante amarillo central de 75,54 quilates.

La indignación estalló cuando se reveló quién sería la encargada de llevarlo: Kylie Jenner. A sus 29 años, la empresaria del clan Kardashian no solo hacía su debut absoluto en el desfile, sino que se convirtió en la primera mujer en la historia de la marca en portar el diseño millonario y las clásicas alas sin ser un "Ángel" oficial.

Kylie Jenner fue la primera celebridad en llevar el Fantasy Bra sin ser un "Ángel" oficial de Victoria's Secret, desatando el debate más ardiente de la noche en Los Ángeles.

Para entender la furia de los fanáticos y de la industria de la moda hay que mirar el peso histórico de esa prenda: durante décadas, tanto las alas principales como el Fantasy Bra funcionaron como el "trofeo máximo" de la pasarela, un honor que las supermodelos se ganaban tras años de transpirar la camiseta en castings, campañas globales y aperturas de desfiles.

"Es un cachetazo a las modelos reales que se esforzaron durante años", "No es modelo profesional" y "Las OGs (históricas) como Candice Swanepoel, Adriana Lima, Alessandra Ambrosio, Doutzen Kroes o Behati Prinsloo se lo merecían mucho más", fueron los reclamos que inundaron las redes. Aunque Adam Selman, director creativo de la firma, defendió la jugada asegurando que Kylie es una "potencia cultural" capaz de atraer miradas más allá de la moda tradicional, la polémica sumó un capítulo técnico inesperado: en declaraciones al diario británico Metro, la experta en corsetería Katie Weir sentenció que, pese a valer 50 millones de dólares y estar hecho a medida, el corpiño le quedaba mal ajustado, clavándose en los laterales del torso y desbordando el busto.

2. El destrato a las "Angels" veteranas y el llanto de Romee Strijd

El malestar por el favoritismo hacia las celebridades venía gestándose desde la previa a raíz del desplante que sufrieron varias modelos históricas. El caso más resonante fue el de la supermodelo neerlandesa Romee Strijd, una de las caras más queridas de la era clásica de la marca.

Durante años, Romee Strijd fue una de las caras indiscutidas de las campañas y pasarelas de Victoria’s Secret; sin embargo, tras entrenar todo el verano para el casting de este año, la dejaron afuera a último momento.

Días antes del evento, Strijd publicó emotivos videos en su cuenta de TikTok revelando que había entrenado durante todo el verano para llegar en forma al casting presencial en Nueva York. Según su descargo, la producción la mantuvo "en el limbo" sin respuestas durante semanas hasta comunicarle a último momento que este año "no encajaba" en la propuesta. "No me gustó cómo me trataron y probablemente no vuelva a presentarme nunca más", confesó dolida.

Aunque desde Victoria’s Secret le aseguraron a Vanity Fair que la modelo había sido liberada formalmente el 6 de septiembre y que respetaban su trayectoria, las ausencias de otras figuras esperadas -como la brasileña Lais Ribeiro y la noruega Frida Aasen- dispararon acusaciones de falta de lealtad y pedidos de boicot contra la empresa.

3. Invasión de "nepo babies" e influencers en la pasarela

En sintonía con el caso Jenner y la baja de modelos de carrera, el listado de convocadas reavivó el debate sobre el nepotismo en la industria. Los usuarios cuestionaron con dureza que la marca reemplazara el talento de pasarela tradicional por "nepo babies" (hijas de celebridades) y estrellas de redes sociales para traccionar algoritmos.

Entre los nombres señalados estuvieron Amelia Gray (hija de los actores Lisa Rinna y Harry Hamlin) y el debut de Natalia Bryant (hija de la leyenda de la NBA, Kobe Bryant). Si bien la aparición de Bryant despertó mayor simpatía en el público por tratarse de un sueño que tenía desde su infancia, el consenso general en los foros de moda apuntó a que el desfile perdió el magnetismo y la técnica de caminata que distinguían a las supermodelos de los años 2000.

4. Caos en el escenario: cantantes que "estorbaban" el paso

La puesta en escena y la dirección de cámaras también recibieron una lluvia de críticas durante la transmisión en vivo. A diferencia de las ediciones clásicas, donde los músicos interactuaban con fluidez a un costado mientras las modelos eran las dueñas absolutas de la pasarela, esta vez hubo problemas de espacio y coordinación.

Los espectadores apuntaron directamente contra la cantante de música country Megan Moroney y el grupo femenino KATSEYE, acusándolos de plantarse en el centro del recorrido y obstaculizar el paso de las protagonistas. En un tramo de la transmisión, Moroney estuvo a punto de chocar y hacer tropezar a una modelo, mientras que las integrantes de KATSEYE bloquearon el camino durante la pasada de la futbolista estadounidense Trinity Rodman. "¡Esto no es un concierto, corranse del medio!", fue el grito unánime en X (ex Twitter).

La incomodidad de las modelos que tenían que pasar por la derecha de sus alas mientras ella cantaba y bailaba en el medio de la pasarela.

5. Vestuarios "baratos" y un diseño comparado con una cofia de baño

Salvo por el despilfarro de los 50 millones de dólares en el conjunto de Kylie Jenner, una de las quejas más repetidas por la prensa especializada y los seguidores fue la notable caída en el presupuesto visual del resto de las pasadas.

En redes sociales calificaron a gran parte de la lencería y las estructuras de este año como "cheap" (baratas) y "tacky" (de mal gusto), preguntándose dónde habían quedado los cristales Swarovski y el trabajo artesanal de antaño. El ejemplo más viral de este descontento lo sufrió nada menos que una leyenda como Alessandra Ambrosio: a la top brasileña le tocó desfilar con una estructura envolvente de tela que los usuarios no tardaron en convertir en meme, comparándola con una sábana mal atada o una "cofia de ducha gigante".


 
 

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