Durante años, Karin Cohen construyó una sólida carrera en los medios de comunicación. Su voz se volvió familiar para miles de personas a través de la televisión y la radio, espacios en los que desarrolló una habilidad natural para contar historias. Sin embargo, detrás de la comunicadora que el público conoce, fue creciendo una búsqueda personal que con el tiempo se convirtió en una nueva misión: acompañar a otros en procesos de bienestar, conciencia y conexión espiritual.
Lejos de entenderlo como un cambio radical, percibe este presente como una evolución de aquello que siempre la acompañó. “De chica siempre me gustó comunicar. Leer en voz alta, buscar los porqués de las cosas que pasaban en el colegio… y de adolescente, habiendo perdido la timidez, me encantaba leer, conocer gente nueva y así saber nuevas historias”, recuerda en diálogo con GENTE.

Esa vocación temprana la llevó a formarse profesionalmente desde muy joven. “A los 18 ingresé al ISER a estudiar locución (fue mi primer intento el ingreso) y seguí al mismo tiempo la carrera de Comunicación en la UBA. Comunicar es un acto natural para mí”, dice.
Con el paso de los años, ese talento para transmitir fue encontrando nuevas formas de expresión: “Hablar frente a una cámara o en público y contar historias puede decirse que es gran parte de mi camino. Aunque ahora sumé otro propósito que es hablar con sonidos… además de usar mi voz”.
La conductora explica que hoy su mirada suma dimensiones que durante mucho tiempo quedaron relegadas en la comunicación tradicional. “Incorporo por fin también al cuerpo y la consciencia en esta tarea hermosa de lograr coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos y decimos”, comenta.
Su interés por comprender el comportamiento humano tampoco es algo reciente. Desde muy joven sintió fascinación por disciplinas vinculadas a la mente y a los vínculos. Siempre me gustaron las ciencias humanas. Estudiar psicología, sociología y pedagogía como materias me abrió la visión, incluso para mi tarea periodística”, cuenta.

Aquellas primeras inquietudes se transformaron luego en lecturas y búsquedas más profundas. “Empecé a leer Erich Fromm y Carl Jung de muy joven y se ve que fue base para profundizar después”. Pero si hubo un acontecimiento que modificó por completo su manera de ver la vida, fue convertirse en madre. Ahí esta ese verdadero “antes y después”.
“La maternidad fue un quiebre en todo sentido para mí. Tenía en mi mente todo pensado, leído, planeado y cuando sucede la vida te da un cachetazo y es la crudeza más absoluta el hecho de entregarte a una indefensa criatura que necesita de vos para vivir”.

“Sentí que debía bajar de la cabeza y conectar con el corazón, con el instinto. Los primeros años fueron durísimos y gracias a Mauro (Venagli, su esposo) pude superarlos bien. Trabajaba mucho en la tele y radio que necesita de mucha exposición. Yo estaba en carne viva los primeros años de mis dos hijas Isabella (19) y Briana (16). ¡Eran bebés muy activos!”, rememoró.

Sin embargo, ese proceso también le permitió transformarse. “Pude aflojar. Trabajé menos. Me volví más flexible, más paciente y más valiente. La relación que tenemos hoy con ellas es muy hermosa gracias al aprendizaje profundo de esos primeros años”, suma.
Y agrega: “Los límites ejercidos con amor. Los gritos que de a poco fueron desapareciendo porque es todo un desafío mantener el eje cuando hay desborde. Mauro fue un gran maestro para mí en ese sentido y mis hijitas ni hablar. Me hicieron crecer y trabajar en mí misma como nunca imaginé”.

El nuevo presente de Karin Cohen
Actualmente, mientras es una de las caras de Canal 26, Karin cultiva una serie de prácticas que la ayudan a sostener una vida más consciente y equilibrada. No habla de recetas mágicas, sino de pequeños hábitos cotidianos.

“Me aparto del ruido un ratito todos los días. Intento meditar (a veces son solo poquitos minutos). Escucho y siento la naturaleza. Amo descalzarme en el jardín de casa. Estoy atenta a mis juicios y críticas sobre alguien. Hablan de mí. Disfruto mucho el silencio”, reconoce.
“Puedo decir que atravieso los problemas de la vida con mayor serenidad, entendiendo los cambios que traen los años, riéndome un poco más de todo (eso me cuesta, soy inherentemente melancólica) y entendiendo que mi realidad es la que proyecto con cada decisión que tomo por más difícil que sea. Ya no negocio mi paz”, afirma.
Los viajes sonoros que prometen ser sanadores

En este nuevo capítulo de su vida, las distintas facetas que fue desarrollando parecen haber encontrado finalmente un punto de encuentro: “Integro a la coach en mi mirada periodística y a la comunicadora en mis encuentros sonoros”, explica.

“Sigo amando encontrar nuevas historias para contar y transmitir cuánto bien hace en la vida conectar con la dimensión espiritual”. En el mientras tanto, incorpora conocimientos vinculados al funcionamiento cerebral y emocional. Incorporo las neurociencias para entender cómo la mente y el cuerpo se hablan”, detalla.

“Tendré oportunidad de integrar mis dos facetas en un próximo viaje grupal a Perú en octubre. Seré la host de un viaje místico a Perú. Allí además de acompañarnos con un guía yo le daré mi toque y mi mirada en cada uno de los lugares, muchos de ellos sagrados, que visitaremos. Un sueño para mí que espero repetir. ¡Adoro viajar!”, cuenta.
Es que otro de los pilares de esta nueva etapa son los encuentros sonoros que coordina, experiencias que buscan generar estados de relajación y conexión interior a través de diferentes instrumentos.

“El objetivo es una relajación profunda que permite una expansión de consciencia. Hago antes una visualización guiada para mayor efectividad de los sonidos. Las frecuencias de los cuencos y demás instrumentos penetran en las células del cuerpo y permiten que podamos armonizarnos”, explica.

Y sentencia: “Volver a nuestro equilibrio sereno del que nos corremos con el estrés de la vida cotidiana. El efecto es magnífico. Se siente el cuerpo más liviano, a veces llama la atención con una molestia escondida que luego libera y en la claridad que resurge en la mente”.


