Ferrari acaba de crear una de esas máquinas que parecen tener una contradicción incorporada. La nueva Ferrari 296 GT Modificata nació de un verdadero auto de competición, tiene más potencia y puede ser más rápida que él, pero no está autorizada para correr ninguna carrera. Tampoco puede circular por la calle. Su mundo empieza y termina en un circuito.

La base es la Ferrari 296 GT3 Evo, desarrollada para competir internacionalmente. Sin embargo, los autos de carrera están obligados a respetar reglamentos que limitan prestaciones para equilibrar a los distintos fabricantes. La Modificata no tiene ese problema. Al no participar en campeonatos, los ingenieros pudieron trabajar con mucha más libertad.
El resultado son 730 CV, aproximadamente 130 más que los que puede utilizar la versión GT3 bajo determinadas regulaciones deportivas.
La diferencia se nota también contra el cronómetro. Según Ferrari, la 296 GT Modificata puede completar una vuelta en Fiorano, el circuito privado de Maranello, alrededor de tres segundos más rápido que la 296 GT3 Evo. En un trazado donde una vuelta apenas supera el minuto, esa distancia es enorme.

A simple vista queda claro que esta Ferrari no busca pasar inadvertida. Tiene un gran alerón trasero, un frente muy bajo, enormes entradas de aire y una carrocería prácticamente pegada al piso. Algunas soluciones aerodinámicas incluso toman inspiración de la Ferrari 499P, el prototipo con el que la marca compite en las grandes carreras de resistencia. Sin embargo, hay un detalle inesperado para una máquina tan extrema: tiene dos asientos.
La segunda butaca no aparece para convertirla en un deportivo cómodo. Está destinada principalmente a que un instructor pueda acompañar al propietario durante las jornadas de pista. Ferrari incluso incorporó un sistema de comunicación para que ambos puedan hablar mientras el auto circula a velocidades que harían imposible cualquier conversación normal. Ahí aparece la verdadera razón de ser de la 296 GT Modificata.

Ferrari no vende solamente el auto. Los propietarios podrán participar del programa Club Competizioni GT, que organiza encuentros en circuitos internacionales. Allí tienen acceso a instructores, ingenieros y sistemas de análisis de datos que permiten estudiar cada vuelta casi como lo haría un piloto profesional.
Es una tendencia cada vez más fuerte dentro del universo del lujo. Para ciertos clientes ya no alcanza con comprar un superdeportivo. También quieren experiencias que normalmente pertenecen al automovilismo profesional: circuitos privados, telemetría, asistencia técnica y vehículos que no necesitan cumplir las reglas de una carrera ni las exigencias de la calle. La 296 GT Modificata representa justamente ese mundo.
Ferrari todavía no informó cuánto costará ni cuántas unidades fabricará, aunque confirmó que será una producción muy limitada. Probablemente el precio sea solo una parte de la historia. Quien pueda acceder a esta Ferrari no estará comprando únicamente 730 CV. También estará pagando por entrar a un pequeño universo donde durante algunas horas puede ponerse casco, sentarse en un auto derivado directamente de la competición y vivir algo parecido a la rutina de un piloto profesional.
No habrá puntos ni podios al final del día. Pero tampoco habrá reglas capaces de frenar a la Ferrari 296 GT Modificata. Y justamente por eso puede darse el lujo de ser más rápida que el verdadero auto de carreras.























































