La tarde del jueves, Acapulco vivió una de sus jornadas más desafiantes del año. La tormenta tropical Simón, que avanzó desde el Océano Pacífico, desató lluvias torrenciales que transformaron las calles en ríos, provocaron deslaves y dejaron a la ciudad prácticamente paralizada. El agua, imparable, inundó colonias enteras y obligó a miles de trabajadores y estudiantes a desplazarse a pie bajo la lluvia, ante la suspensión total del transporte público.
La fuerza de la tormenta se sintió especialmente en zonas como Progreso, El Coloso, La Fábrica y la avenida Cuauhtémoc, donde el nivel del agua llegó a cubrir casi por completo los vehículos estacionados. En la colonia La Fábrica, la imagen de autos sumergidos y corrientes que arrastraban lo que encontraban a su paso se multiplicó en redes sociales, mostrando la magnitud del fenómeno. En la avenida Escénica, la carretera Acapulco-Puerto Marqués y el bulevar de las Naciones, las afectaciones fueron igualmente severas, con automóviles varados y vecinos buscando refugio.
La ciudad a pie: el día que Acapulco se detuvo
La suspensión del transporte público marcó un antes y un después en la rutina de la ciudad. Miles de personas, entre ellas estudiantes y trabajadores, se vieron obligadas a caminar largas distancias bajo la lluvia, sorteando calles anegadas y corrientes impredecibles. En algunos casos, la fuerza del agua fue tal que incluso arrastró a varias personas, obligando a la intervención de patrullas de la Policía Estatal y vehículos oficiales para auxiliar a quienes no podían avanzar por sus propios medios.
El colapso del tránsito fue inmediato. Las principales avenidas, como Constituyentes, Cuauhtémoc, Solidaridad y la Costera, quedaron bloqueadas, coincidiendo con la salida escolar y complicando aún más la movilidad. En la calzada Pie de la Cuesta, un deslave derrumbó parte de un cerro y la caída de postes de luz dejó sin energía eléctrica a varios sectores, sumando incertidumbre a la emergencia.
Deslaves, cortes de energía y escuelas cerradas
La tormenta no solo inundó calles: también provocó deslaves en la zona poniente de la ciudad y desprendimientos de tierra sobre vías clave como la carretera Acapulco-Zihuatanejo. El tendido eléctrico se vio afectado, y la Policía Ecológica Estatal y la Policía Estatal desplegaron operativos para apoyar a conductores y vecinos, abanderando zonas de riesgo y brindando auxilio ante la caída de piedras y postes.
La Secretaría de Educación de Guerrero, siguiendo las recomendaciones de Protección Civil, ordenó la suspensión de clases y actividades administrativas en todas las escuelas públicas y privadas de Acapulco y la Costa Grande, tanto el jueves 8 como el viernes 9 de octubre. La medida busca proteger a estudiantes, docentes y personal ante la persistencia de las lluvias y el riesgo de nuevas afectaciones.
Un fenómeno que mantiene en alerta a Guerrero y Michoacán
El Servicio Meteorológico Nacional reportó que el centro de la tormenta Simón se localizaba a 370 kilómetros al sur de Manzanillo, Colima, con vientos sostenidos de 110 km/h y rachas de hasta 140 km/h. Las autoridades anticipan lluvias torrenciales de hasta 250 milímetros en las zonas costeras de Guerrero y Michoacán, así como vientos de 50 a 70 km/h y oleaje de hasta 4 metros en las costas.
La Comisión Nacional del Agua mantiene zonas de prevención y vigilancia por efectos de vientos de huracán y tormenta tropical en varios puntos del litoral del Pacífico, mientras la población permanece atenta a la evolución del fenómeno, que podría intensificarse en las próximas horas.
En Acapulco, la solidaridad y el trabajo conjunto entre autoridades y vecinos han sido clave para enfrentar el desafío. Mientras la lluvia continúa, la ciudad se aferra a la esperanza de que pronto vuelva la calma, y que la experiencia de este temporal deje lecciones para fortalecer la resiliencia ante los embates de la naturaleza.




















































