Durante un mitin en Park City, Kansas, Donald Trump sorprendió al afirmar que Estados Unidos y México están a punto de concretar un “gran acuerdo” que podría reducir, e incluso eliminar, el déficit comercial bilateral, una cifra que ronda los 150 mil millones de dólares. La declaración, hecha ante simpatizantes y en presencia del senador Roger Marshall, encendió el debate sobre el futuro de la relación económica entre ambos países y sus posibles repercusiones en la región.
“¿Qué dirías si te dijera que [el déficit con México] podría bajar hasta cero?...¡Ya no vamos a perder 150 mil millones de dólares con México!”, exclamó Trump, dejando entrever la magnitud de lo que, según él, está en juego. Aunque no ofreció detalles sobre los términos del acuerdo ni precisó si está vinculado al T-MEC, el anuncio llega en un momento de intensas negociaciones comerciales y tensiones arancelarias entre ambos gobiernos.
Un déficit que marca la relación bilateral
La balanza comercial entre México y Estados Unidos ha sido históricamente uno de los temas más sensibles en la agenda bilateral. Según datos de la Oficina del Censo estadounidense, entre enero y agosto de este año, el déficit de Estados Unidos con México en el comercio de bienes ascendió a 155 mil 871 millones de dólares. Para Trump, esta cifra representa una “pérdida” para su país y un motivo de presión para renegociar los términos del intercambio.
El sector industrial, especialmente el acero y el aluminio, ha sido uno de los puntos más álgidos. Actualmente, Estados Unidos mantiene aranceles del 50% sobre estos productos mexicanos, una medida que, según el secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, resulta “injustificada e injusta”, ya que Washington mantiene un superávit en el sector siderúrgico con México. Ebrard ha señalado que México ya presentó los argumentos técnicos para solicitar la reducción de estos gravámenes y espera una respuesta antes de que termine el año.
La postura de México: apertura, pero con límites
En paralelo a las declaraciones de Trump, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que ha mantenido conversaciones telefónicas con el expresidente estadounidense. Entre los temas tratados, destacó la propuesta de que México incremente la compra de gas natural a Estados Unidos y la petición de que empresas estadounidenses participen en la exploración petrolera de Pemex. Sin embargo, Sheinbaum fue clara al rechazar esta última posibilidad: “No daremos acceso a Pemex a EU”.
La mandataria explicó que existen otras formas de cooperación energética, como la planta de licuefacción de gas de Sempra Energy en Ensenada, Baja California, que importa gas estadounidense y lo exporta a Asia. “Hay distintos mecanismos que están dentro de la ley y hemos sido muy claros en ese sentido”, enfatizó Sheinbaum, subrayando que la soberanía energética de México no está en negociación.
Un acuerdo con impacto regional
El posible acuerdo comercial entre ambos países no solo tendría repercusiones económicas, sino también políticas. Trump, en su discurso, aprovechó para criticar la relación comercial con Canadá y subrayar la necesidad de “dejar de perder dinero” bajo los esquemas actuales. Mientras tanto, desde México, la expectativa se centra en la respuesta que pueda dar Washington a las solicitudes de reducción de aranceles y en cómo estos cambios podrían beneficiar a sectores clave de la economía nacional.
Por ahora, ni Trump ni los funcionarios mexicanos han revelado detalles concretos sobre el alcance del acuerdo ni su posible fecha de firma. Sin embargo, el anuncio ha reavivado el interés y la incertidumbre en torno a la balanza comercial más importante de América del Norte, en un contexto donde cada decisión puede redefinir el rumbo de la integración regional.

















































