La noche del sábado 17 de octubre, la fe y el dolor se entrelazaron en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en el centro-sur de Guayaquil. Allí, en medio de una misa transmitida en vivo, el sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari perdió la vida de manera trágica: una enorme cruz de madera con la figura de Jesús, situada detrás del altar, se desprendió de la pared y cayó sobre él, ante la mirada atónita de los feligreses y de quienes seguían la ceremonia por internet.
El accidente, registrado en video y viralizado en redes sociales, dejó una profunda consternación en la comunidad católica ecuatoriana. Las imágenes muestran el instante en que la pesada estructura impacta al sacerdote, interrumpiendo de golpe la atmósfera solemne de la misa. Entre la confusión y los gritos, los asistentes corrieron a auxiliarlo, pidiendo ayuda y solicitando una ambulancia, pero el golpe fue fatal.
Un símbolo que cayó y el dolor de una comunidad
La caída de la cruz —un símbolo central de la fe cristiana— en pleno acto litúrgico, sumó un matiz aún más doloroso al hecho. La misa era transmitida en directo a través de redes sociales, lo que permitió que la tragedia se conociera rápidamente y que el video circulara por plataformas digitales, generando reacciones de incredulidad y tristeza a nivel nacional e internacional.
El padre Patricio Sánchez, de 53 años, era conocido por su entrega y cercanía con los fieles. Pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, una comunidad misionera con siglos de historia, y desde hacía un tiempo estaba al frente de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Antes, había servido durante varios años en la parroquia San Lorenzo de Vinces, donde también dejó huella por su labor pastoral.
Una despedida inesperada
Según medios locales, el sacerdote había celebrado recientemente su aniversario sacerdotal, un detalle que volvió aún más conmovedora su partida para quienes compartieron su camino religioso. La Arquidiócesis de Guayaquil, a través de un comunicado firmado por el arzobispo Luis Gerardo Cabrera Herrera, confirmó el fallecimiento y expresó sus condolencias a la familia redentorista, así como a los familiares y amigos del padre Sánchez.
La noticia se propagó rápidamente. Iglesias, centros educativos católicos y fieles de distintas comunidades enviaron mensajes de pesar y solidaridad. Las palabras de Sánchez, pronunciadas minutos antes del accidente —“un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir”—, resonaron con fuerza entre quienes presenciaron la tragedia y quienes luego vieron el video viralizado.
Las preguntas que deja la tragedia
Hasta el momento, no se ha esclarecido públicamente qué provocó que la cruz, de gran tamaño y peso, se desprendiera de su soporte. Las autoridades eclesiásticas y la comunidad parroquial permanecen consternadas, buscando respuestas sobre las circunstancias detrás del accidente. Mientras tanto, la imagen de la cruz cayendo sobre el altar permanece como un recordatorio doloroso de la fragilidad de la vida y de la entrega de quienes dedican su existencia al servicio de los demás.
El legado del padre Patricio Sánchez queda grabado en el corazón de quienes lo conocieron y en la memoria de una comunidad que, en medio del dolor, se aferra a la fe y al recuerdo de su pastor.

















































