Marcelo Ebrard y la revisión del TMEC: cómo México busca blindar su posición ante aranceles y tensiones – Revista GENTE
 

Marcelo Ebrard y la revisión del TMEC: cómo México busca blindar su posición ante aranceles y tensiones

El secretario de Economía destaca avances en la negociación del tratado con Estados Unidos y Canadá, pero advierte sobre desafíos en sectores clave como el automotriz y siderúrgico, mientras insiste en separar los temas de seguridad de la agenda comercial.
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En un escenario donde cada decisión puede marcar el rumbo de la economía nacional, Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, se ha convertido en una de las voces centrales en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Con un tono optimista pero realista, Ebrard reconoce que “a México le está yendo bien en esta negociación”, aunque no oculta las preocupaciones que aún pesan sobre la mesa.

El funcionario ha sido claro: el objetivo es que la revisión del TMEC se traduzca en certidumbre para los inversionistas y en un mejor trato para los sectores productivos nacionales. Sin embargo, la ruta no está exenta de obstáculos. El mayor desafío, según Ebrard, es lograr que Estados Unidos reduzca los aranceles impuestos a productos mexicanos, especialmente en industrias estratégicas como la automotriz, el aluminio y el acero.

La batalla por los aranceles: autos, acero y aluminio en la mira

Uno de los puntos más sensibles para México es la sección 232 del TMEC, que permitió al gobierno estadounidense imponer aranceles del 25% a los autos producidos en el país. Tras meses de negociaciones, Ebrard ha señalado que México y Estados Unidos están cerca de un acuerdo para reducir ese gravamen a un 15%. Si la reducción se aplica solo al contenido no estadounidense, el arancel efectivo podría quedar entre el 10% y 12%, según reportes de Bloomberg.

La industria siderúrgica enfrenta una presión aún mayor: los aranceles estadounidenses al aluminio y al acero mexicano alcanzan actualmente el 50%. Aunque las conversaciones avanzan y se espera que también haya reducciones en estos sectores, los detalles aún no han sido definidos.

Separar la agenda comercial de la de seguridad

En medio de las tensiones políticas y mediáticas, Ebrard ha insistido en la importancia de no mezclar la agenda comercial con otros temas delicados, como la seguridad y la migración. “En las 115 reuniones hasta el día de hoy (...) nunca me han planteado ese tema porque está en otra mesa, le toca a otras áreas”, explicó tras un encuentro con senadores, refiriéndose a las amenazas de Donald Trump contra los cárteles mexicanos.

Para el secretario, mantener separadas estas discusiones es clave para avanzar en la negociación y proteger los intereses de México. “No podrías tener un avance de ninguna especie ni le conviene a ninguno de los dos países estar mezclando todos los temas”, afirmó, subrayando que la relación económica entre México y Estados Unidos es demasiado amplia y compleja para contaminarla con otros conflictos.

El reto de la sección 301 y el trabajo forzoso

Otro foco de preocupación para Ebrard son las investigaciones en curso bajo la sección 301 de la legislación estadounidense, que permite a Estados Unidos imponer aranceles de manera unilateral si considera que existen prácticas comerciales injustas. Un ejemplo reciente fue la imposición de un arancel del 10% a productos mexicanos bajo el argumento de trabajo forzoso. Aunque estas investigaciones no forman parte directa del TMEC, su desenlace podría tener un impacto significativo en el comercio bilateral.

Un balance positivo, pero con cautela

A pesar de los desafíos, Ebrard presume que México ocupa una posición privilegiada frente a sus competidores globales: paga una tarifa efectiva de 3.2%, frente al 22% que enfrenta China, y se mantiene como el principal socio exportador de Estados Unidos. La meta, según el funcionario, es concluir la revisión del TMEC antes de 2026 y asegurar que el acuerdo permanezca vigente durante al menos una década, con revisiones periódicas que permitan ajustes sin sobresaltos.

“¿Si fuese un fracaso, el presidente Trump diría lo que dice? México tiene el mejor trato, objetivamente, porque paga el arancel más bajo y es el exportador más grande”, sostuvo Ebrard, rechazando las críticas de sectores opositores.

En un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la competencia feroz, la negociación del TMEC se presenta como un tablero donde cada movimiento cuenta. Para Ebrard y el equipo negociador mexicano, el reto es mantener el equilibrio entre la defensa de los intereses nacionales y la construcción de un marco de confianza que asegure el crecimiento y la estabilidad económica en los próximos años.


 
 

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