En la madrugada, el rugido del viento y el golpeteo de la lluvia marcaron el inicio de una jornada de incertidumbre para miles de familias en Baja California Sur. El huracán Polo, que se mantiene como categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, avanza implacable hacia la península con vientos sostenidos de 185 kilómetros por hora y rachas que alcanzan los 220 km/h, según reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
A las 3:15 horas, el centro de Polo se localizaba a solo 200 kilómetros al suroeste de Cabo San Lázaro y a 440 kilómetros al sur-suroeste de Santa Rosalía. Las autoridades advierten que, a lo largo del día, los efectos del huracán podrían intensificarse, especialmente en la región central del estado, con lluvias muy fuertes, vientos intensos y oleaje de hasta seis metros de altura.
Comunidades en alerta y suspensión de clases
La magnitud del fenómeno llevó a la Secretaría de Educación Pública y Cultura del Estado a suspender las clases en todos los niveles y turnos matutinos en los municipios de Ahome, Choix, El Fuerte, Juan José Ríos y en la sindicatura de Ruíz Cortines, en Guasave. El objetivo es proteger a la población escolar y docente ante el riesgo de inundaciones y el aumento del oleaje.
En la zona costera del municipio de Navolato, la elevación de la marea ya provocó inundaciones en varias comunidades. Organismos de ayuda han distribuido despensas, colchonetas y kits de limpieza, además de trasladar a doce familias a un albergue. En el campo pesquero de las Aguamitas, 150 personas resultaron afectadas por el ingreso del agua a sus hogares, aunque no fue necesario realizar evacuaciones masivas.
Recomendaciones y vigilancia permanente
Las autoridades insisten en la importancia de mantenerse informados a través de los canales oficiales y de atender las recomendaciones de Protección Civil. Se pide a la población evitar acercarse a playas, zonas costeras, ríos y arroyos, y extremar precauciones ante la posibilidad de cambios en la trayectoria o intensidad de Polo.
El huracán no es el único fenómeno que mantiene en vilo a la población. La tormenta tropical Rachel, localizada a 395 kilómetros al sur de Acapulco, Guerrero, y a 750 kilómetros al sureste de Manzanillo, Colima, genera lluvias muy fuertes —de 50 a 75 milímetros— y vientos de hasta 70 km/h en Guerrero y Oaxaca. El oleaje alcanza los tres metros en las costas de ambas entidades, y se mantiene una zona de vigilancia desde Punta San Telmo, Michoacán, hasta Playa Pérula, Jalisco.
El impacto en el sur del país
Rachel refuerza el escenario de alerta en el sur mexicano. Las lluvias intensas han provocado condiciones complicadas en Guerrero y Oaxaca, donde las autoridades también llaman a la prevención. El riesgo de deslaves, inundaciones y crecidas de ríos obliga a la población a permanecer atenta a los avisos y a evitar zonas de peligro.
Además, otros estados del país también enfrentan precipitaciones derivadas de canales de baja presión y el monzón mexicano, lo que incrementa la vulnerabilidad en regiones como Sinaloa, Durango, Chihuahua, Veracruz, Tabasco y Chiapas.
Un llamado a la solidaridad y la prevención
Ante la fuerza de la naturaleza, la respuesta de las comunidades y de las autoridades ha sido inmediata. La entrega de ayuda, la apertura de refugios y la suspensión de actividades buscan minimizar riesgos y proteger la vida de quienes habitan en las zonas más expuestas. La recomendación es clara: mantenerse informados, seguir las indicaciones de Protección Civil y evitar exponerse innecesariamente.
El avance de Polo y Rachel recuerda la importancia de la prevención y la solidaridad en momentos de emergencia. Mientras el cielo se cubre de nubes y el mar se agita, la esperanza y la organización comunitaria se convierten en el mejor refugio ante la tempestad.




















































