El presente de Sol Abraham tras ganar Gran Hermano: “No quiero que cambie mi vida” – Revista GENTE
 

El presente de Sol Abraham tras ganar Gran Hermano: “No quiero que cambie mi vida”

La ganadora del reality habló con GENTE sobre su nueva etapa, el vínculo con su hija Delfi, el amor, el peso de la familia y los desafíos profesionales que imagina para el futuro.
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La primera vez que Sol Abraham pasó por el estudio de GENTE lo hizo convertida en una particular reina del ajedrez. En ese momento, acababa de ser expulsada de Gran Hermano y protagonizó una producción de fotos, donde sin saberlo, terminaría representando de alguna manera lo que ocurriría meses después: su coronación en el reality.

Para la tucumana ganar no era solamente un deseo. También representaba un desafío personal y una deuda pendiente que llevaba consigo desde 2011, cuando había participado por primera vez del reality. Después de 15 años y seis meses de competencia, logró llegar hasta la gran final, superar a todos sus rivales y convertirse en la ganadora de Gran Hermano Generación Dorada.

Cuando finalmente salió de la casa, lo hizo al grito de "¡jaque mate!", una expresión que se convirtió en su sello personal.

Ahora, ya sin la presión de tener que demostrarle a nadie por qué debía ser la ganadora, volvió al estudio de GENTE para disfrutar de otra manera. Mostrando una versión más fashionista, libre y risueña: se dejó llevar por las cámaras mientras de fondo sonaba Tini Stoessel. Disfrutó de cada flash, bailó en el set y mostró una faceta diferente a la de la jugadora que durante meses mantuvo una estrategia dentro de la casa.

Sol, suelta y divertida, en su producción con GENTE.

En paralelo, un grupo de fanáticos la esperó afuera de la redacción. Es que sus seguidores siguen muy de cerca todo su recorrido, y esta vez no fue la excepción. Aparecieron con ramos de flores y regalos de todo tipo: desde perfumes y lámparas hasta viandas de comida. Pero lo que más la emocionó fue un cuadro enorme que estaba hecho con un collage de todas sus fotos en el reality. "Me van a hacer llorar, ¡basta! les dije que no gasten más", les dijo, mientras ellos filmaban el encuentro y le pedían fotos.

Pero antes, en la entevista apareció la Sol que existe detrás del reality: la mamá de Delfi, la hija que considera su mayor tesoro; la mujer que disfruta de su familia, sus amigos y de cocinar; una mujer que está abierta nuevamente al amor después de tres años y medio de soltería; y una persona que, después de haber cumplido uno de sus grandes objetivos, ya piensa en los próximos desafíos profesionales.

Sol ganó Gran Hermano en su segunda participación en el reality.

Sol Abraham: “Nunca di por hecho que iba a ganar”

—¿En algún momento dudaste de que podías ganar o lo dabas por hecho?

—No, jamás di por hecho nada, nunca. Menos en una final. Es el peor error que podés cometer ahí adentro. Nunca tenés que dar por hecho nada. Así que lo viví con mucha intriga, con muchos nervios, con mucha ansiedad y cuando Santi dijo mi nombre fue como una explosión de un montón de sentimientos intensos. Fue pensar: “¿Cómo lo logré?”. Era confirmar que la gente entendió de qué se trata Gran Hermano, así que estoy muy feliz.

—Todo se vive de manera muy intensa dentro de la casa. ¿En qué momento pudiste asimilar que habías ganado?

—¡Uf! Creo que esa noche no dormí y me llevó como 48 horas caer en que había ganado, en que habían pasado siete meses de mucho esfuerzo, de mucho trabajo. Fui a darlo todo, donde cada decisión podía condenarte o elevarte. Y todo es cierto: es muy intenso, de emoción y aislamiento, alejada de tu familia, luchar con tus propios fantasmas... Y nada, es como pensar en todo el recorrido. Y ver la película completa, fue una locura. Lo que me llevo de esto es que el esfuerzo fue premiado y que la gente lo pudo ver. Para mí eso fue la gloria.

Sol aseguró que le costó 48 horas asimilar el triunfo.

—¿Qué sentís que cambió en vos después de esta temporada en Gran Hermano en comparación al 2011?

—La vez pasada era mucho más chiquita, tenía 20 años. Hoy, 15 años después, la verdad es que lo que cambió es que lo gané. Fue una edición muy compleja, una casa que iba muy rápido, muy rápido. Nunca pensé que sería tan así, pero para mí tuvo un broche de oro perfecto. Fue todo perfecto. Si quisiera cambiar algo, siento que no cambiaría nada, porque todo se dio como se tenía que dar, en el momento que se tenía que dar. Y la frutilla del postre fue esa copa espectacular. Así que nada, me quedo con una sensación de gratitud enorme.

—¿Ganar tenía que ver con demostrarle a la gente que podías hacerlo o era un desafío personal?

—Fueron muchas cosas. Primero era la segunda etapa cuando ingresé. Sí, es cierto que el 90% fue por la gente, porque cuando salí vi que querían que vuelva y todo el fandom, Twitter explotaba. Yo dije: “Tengo que volver, pero si vuelvo tengo que ganarlo, tengo que darlo todo". No podía hacer la plancha. Y eso es lo que intenté hacer y lo que hice hasta el último día. Estuve jugando hasta el momento en que salí por la puerta y grité: “¡Jaque mate!”. Ahí terminó mi juego. Ahí dije: “Ahora sí lo gané”.

El apoyo de los fanáticos durante el reality y su mejor carta

—¿Con qué te encontraste cuando saliste de la casa y cómo es tu vínculo con tu fandom?

—Son increíbles. Acá están en la puerta esperándome, y así es en cada programa, en cada streaming. Siempre están dándome su amor en las redes y personalmente. Intento devolverles de alguna manera todo eso, no sé cómo hacerlo, todo el cariño y todo el apoyo que me dan. Estamos charlando, sacándonos fotos. La verdad es que son lo máximo. Y también por ellos, adentro de la casa, y por toda la gente que era público neutral, traté de darlo todo, de arriesgar, de tener un juego expuesto, de dar un show, porque es un reality show.

Sol sostiene que sus seguidores "son lo máximo".

—¿Sentís que dar show era tu mejor carta?

—Es que la gente prende la tele para ver un show, un reality, no para ver gente tomando sol. Entonces, por más que el último mes estuve muy desgastada, no podía bajar los brazos porque era la única manera que yo tenía de devolverles todo lo que hacían desde un mensaje. Hay gente que por ahí ni siquiera llega a fin de mes y yo me ponía a pensar eso. Gastan su dinero apostando a mi juego, apostándome a mí. No podía hacer la plancha. Tenía que darlo todo y dar el mejor juego para toda esa gente. Y eso es lo que intenté hacer.

—¿Fue mayor el agotamiento físico o el mental?

—Las dos cosas. Fue muy loco porque me sentía muy agotada físicamente, pero creo que era producto del estrés y del cansancio mental y emocional que yo tenía. Entonces, a la vez, sí me sentía cansada físicamente también.

Abraham considera que el cansancio que genera GH es tanto físico como mental

“Esa es la Sol real”: la especial conexión con su familia

—Durante el juego tenías una coraza y no tocabas temas tan personales, pero en los últimos días cuando tu familia pudo visitarte en la casa, eso cambió.

—Y esa soy yo. Esa es la Sol real, la Sol en el contexto de la vida real, no la Sol en el contexto de un reality como Gran Hermano, donde mi juego era provocar 100%. Esa soy yo. Tengo una vida muy tranquila. Estoy siempre con mi familia. Mi familia es la fortuna más grande que tengo en mi vida y mis amigos. Me gusta compartir con ellos los fines de semana, poder irnos un fin de semana a algún lado, darnos amor, el yo estar para ellos siempre y ellos para mí. Eso para mí es la felicidad.

—¿Sos de cocinar un domingo familiar, por ejemplo?

—Cocino, sí. Desde que salí de la casa estoy haciendo pijamadas casi todas las noches con Delfi para recuperar el tiempo y cocinamos juntas. El otro día hicimos chipá, cocinamos también unas galletitas, unos flancitos con chocolate. Siempre intento tener ese momento de la cocina. A ella le encanta cocinar y la verdad es que la pasamos muy bien.

Sol eligió un look sastrero para su producción con GENTE.

—¿Qué fue lo primero que te dijo Delfi cuando te vio? ¿Lo recordás?

—Sí. Fue mismo en el piso del programa, que vino toda mi familia, y ella venía toda muy feliz con los papelitos dorados cayendo y me dijo: “Mamá, ganaste, ganaste. Lo logramos”. Estaba emocionada. No podía creerlo. Ella tiene su copa. O sea, no hay manera de que nadie la toque, sólo ella. Y así que nada, yo le dije: “Te voy a traer la copa” y lo cumplí. A mí me gusta darlo todo para cumplir los objetivos.

—¿Cómo vivió tu familia todo el proceso del reality?

—Bueno, Delfi estuvo muy al margen de todo. Es un programa que claramente no es para niños. Capaz algún clip editado, yo cocinando, bailando, algo súper filtrado veía, porque, bueno, es una niña. Y, por otro lado, mi familia dio un montón. Mi hermana se puso la 10 y estuvo en toda campaña con el fandom, con la gente, dándolo todo hasta el final.

—Vos jugabas en la casa y ellos en el afuera.

—Claro. Yo pensaba que estaba haciéndolo todo desde ahí adentro, pero cuando salí me di cuenta del esfuerzo y el trabajo que hay de la familia. Es impresionante. Mi hermana, mi mamá, lo dieron todo... Sin ellas no podía ni siquiera haber participado. Así que también en muchas situaciones no la pasaron muy bien porque cuando se hablaba de mí desde un lugar feo, más que nada desde afuera, que no tenía nada que ver con el juego, obviamente como familia les dolía y aún les duele. No está bueno, pero también entienden que es parte de, y lo aceptan.

"Mi hermana y mi mamá lo dieron", destaca sobre el apoyo familiar.

—Imagino que a Delfi también algún amiguito le habrá dicho: “Tu mamá está en la tele”.

—Sí, sí, pero muy sutil. Por ejemplo, hablaban de: “Ay, esta participante, este vestido”, viste. Muy de nena. “Me gusta la ropa de ella” y cosas así. Ella, feliz, feliz, le gusta todo este mundo.

La maternidad y las enseñanzas para su hija

—¿En qué sentís que te cambió la maternidad? Porque cuando hablás de Delfi, efectivamente, sos otra Sol.

—Sí. A mí la maternidad me cambió la vida, pero para bien. Siento que las prioridades cambiaron. Mi prioridad es ella, absoluta, y lo único que quiero es darle un ejemplo de que con esfuerzo, con metas claras, se logra. Siempre, desde muy chiquita, le enseñé eso: que te pueden cerrar la puerta una, dos, tres veces, las cosas no pueden salir, pero lo importante es la perseverancia y continuar y nunca bajar los brazos, porque de eso se trata. Y ella, a pesar de que es chiquita, lo tiene muy claro. También me potenció miedos que por ahí tenía, pero al ser mamá esos miedos se potenciaron.

—Por querer cuidarla, supongo.

—Total. También hay una sensación de protección, de decir: “Nadie se puede meter con esta personita”, porque es lo más valioso que tengo en mi vida.

Sol, a pleno, preparándose para la producción con GENTE.

—¿En qué sentís que se parece más a vos?

—Le encanta la moda, le encantan los looks, el maquillaje, es muy coqueta como yo. Va a mi vestidor, saca zapatos, maquillaje, hace un desastre y se prueba todo. Le encanta bailar, le encanta actuar. Es una actriz de primerísima, primerísima clase. Llora sin tener ganas (risas). A veces digo: “Delfi, ¿me estás diciendo la verdad?”. Dice: “No, era actuación”, y es tan real... Naturalmente le sale. Es muy artista ella y creo que en eso nos parecemos.

—Tenés una artista en potencia en casa entonces.

—Sí. Le encanta sacarse fotos, ese lado coqueto. También se parece mucho a mí en que tiene una personalidad muy dulce, cariñosa. Yo soy muy cariñosa, real, soy muy afectuosa, soy muy mimosa, muy del contacto físico y de los abrazos. Ella es muy así, pero también tiene un lado de carácter, de decir: “Esto no me gusta, esto sí me gusta, esto sí, esto no”. Es muy segura de lo que quiere y creo que, obviamente como mamá, la voy guiando porque es una niña, pero eso me agrada: que sepa lo que quiere, lo que le gusta y que pueda expresarlo.

—Sabe marcar límites.

—También es muy comunicativa. Eso soy yo. Todo lo que me pasa por la cabeza, lo tengo que hablar en el momento, siempre que tenga que ver con personas que amo y que son de mi círculo. Y ella es igual. Todo lo que le pasa me lo cuenta, lo expresa, habla de sus emociones, de sus sentimientos y me parece que es la base de una inteligencia emocional, que es clave. Y ella, de chiquita, lo tiene. Así que viene bien.

A la hora de definir a su hija, Sol afirma que es "muy coqueta y afectuosa" como ella.

La perseverancia como filosofía de vida

—Decías que también querés enseñarle que, a pesar de que le cierren las puertas, puede seguir y luchar. ¿En tu vida tuviste muchos "no"?

—Sí, muchos. Y el problema no son los “no” que nos digan, sino el problema es que nos quedamos en el molde cuando recibimos un “no”. La clave es insistir. Y no tan solo sentarse en un sillón y decir: “Ay, me gustaría esto, me gustaría lo otro”. No, hay que hacer. Siempre hay que hacer. Yo creo mucho en el universo, en la ley de atracción.

—¿Sos de manifestar?

—Sí, manifiesto un montón, pero no me quedo solo en la manifestación, sino que hago, insisto. No hay día en mi vida que, si tengo una meta, no haga algo. Por eso, así sea chiquito, hay días que voy a hacer cosas más grandes, otros días que voy a hacer cosas más sencillas, pero siempre, siempre insistir, hacer, hacer, hacer. Y el esfuerzo es clave.

—Ese carácter que tenés, ¿sentís que tiene que ver con haberte criado en una casa con mujeres determinadas? Con tu mamá y tu hermana, por ejemplo.

—Sí. La verdad es que mamá siempre, desde casa, a mi hermana y a mí nos enseñó la independencia, pero también demostrándonos tanto cariño desde muy chiquitas. Me sentí tan amada desde siempre. Y el amor lo que hace es que vos generes una autoestima, pero de quererte. O sea, si alguien de verdad te ama, te quiere y vivís en un ambiente de paz y de amor, te genera seguridad y autoestima.

"El esfuerzo es la clave", afirma Abraham.

—Se ven muy unidas como familia.

—Tiene que ver con esto. Creo que mi hermana y yo coincidimos en valorarnos gracias a la educación que nos dieron y al amor, porque no tiene que ver tanto con la educación, sino con el amor sincero de padres presentes, de padres que están detrás, que estuvieron siempre detrás de nosotras en cada cosa. Hoy que tengo 35, mamá todos los días me llama, me escribe, está muy pendiente de nosotras dos. Entonces, eso también hace que tanto amor te dé seguridad y toda esa seguridad te lleve a encarar todo desde otro lugar, desde el respeto con uno mismo.

Sol Abraham y su presente amoroso

—Entraste a la casa estando soltera. Ahora que saliste, ¿estás abierta al amor?

—Estoy soltera hace tres años y medio, más o menos. Tres años, chirola. Y obviamente salí de la casa hace muy poquito y sigo soltera.

—Pero, ¿tenés ganas de enamorarte?

—Sí, obvio. Estoy abierta al amor porque me encanta. Soy una enamorada del amor. Me encanta estar enamorada. Como te decía, soy muy cariñosa, me encanta. Pero bueno, la verdad es que estoy en un momento de mi vida donde tengo todo tan ordenado y soy tan feliz que tiene que ser alguien que sume a todo eso. Tiene que sumarme y no restarme. Se tiene que subir a este tren de seguir para adelante, de compartir cosas lindas y no de cosas feas.

—¿Sos de encarar?

—Cero. Lo que tengo a nivel laboral, esto que te digo de insistir y perseverar, nada que ver en el amor. Nunca escribo. Creo que soy medio tradicional. Siempre el primer paso lo tiene que dar el hombre.

—¿En qué sentido?

—A ver, no digo que lo otro esté mal, para nada. Me parece perfecto la mujer que se anima, pero yo no me siento cómoda con eso. Siento que me gusta ser muy femenina en una relación. El hombre es el que tiene que tener la iniciativa, el que tiene que insistir, el que tiene que conquistar. Obviamente al principio. Después de un tiempito, ahí empiezo yo y ya obviamente es un 50 y un 50. No es que solamente él. Pero soy muy tradicional en el amor, muy tradicional.

"Tengo ganas de enamorarme", cuenta Abraham.

—¿Te llegaste a encontrar mensajes de algún famoso cuando te devolvieron tu teléfono?

—¿Sabés que no leí nada?

Sus próximos proyectos después de Gran Hermano

—Te pregunté hace rato en qué te cambió Gran Hermano. Ahora, ¿cómo te gustaría que siguiera tu vida después de ganar el reality?

—Mi vida no quiero que cambie. Me encanta mi vida. Antes era Gran Hermano, pero sí, en lo profesional creo que todo esto, lo laboral, también fue por lo que estuve ahí, desde este lado del crecimiento. Apuesto a seguir en Telefe, que por segunda vez me dio la oportunidad de estar en este proyecto y estoy muy agradecida, así que quiero continuar ahí.

—¿Te gustaría ser panelista, por ejemplo?

—Sí, me gusta. Puede ser. Me gusta streaming, me gusta tele. Sí, hay que ver qué puede pasar.

Fotos: Chris Beliera
Dirección de arte y retoque: Roshi Solano
Estilismo: Flor Mellino
Maquilló: Nahuel Puentes
Peinó: Damián Hair Malambo

Catering: @de.copetin


 
 

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