El reciente acuerdo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que restringe la posibilidad de cotizar bajo la Modalidad 40 con un salario superior al último registrado ha encendido una controversia nacional. Para miles de trabajadores que soñaban con una pensión digna tras décadas de esfuerzo, la noticia cayó como un balde de agua fría: el camino para mejorar su retiro parece ahora más estrecho y lleno de obstáculos.
La Modalidad 40, oficialmente llamada régimen de continuación voluntaria, ha sido durante años el salvavidas para quienes, tras dejar un empleo formal, desean seguir cotizando al IMSS y elevar el promedio salarial de sus últimas semanas cotizadas. Este mecanismo, contemplado en la Ley del Seguro Social, permite que los trabajadores aporten por su cuenta y, en muchos casos, incrementen el monto de su futura pensión. Sin embargo, el nuevo acuerdo del Consejo Técnico del IMSS limita la inscripción a quienes deseen cotizar con el último salario registrado o con ese monto más una Unidad de Medida y Actualización (UMA), suspendiendo la posibilidad de elegir un salario más alto.
Un derecho en disputa
Especialistas en derecho laboral y líderes sindicales han alzado la voz, calificando la medida como ilegal y regresiva. Rodolfo Servín, vicepresidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), subrayó que la Ley del Seguro Social reconoce el derecho de los trabajadores a cotizar voluntariamente con el salario que elijan, incluso uno superior al último registrado. "Ese ajuste o precisión, desde nuestro punto de vista, no pudiera ser mediante un acuerdo del Consejo Técnico; tendría que ser modificándose la ley en el Congreso", advirtió Servín.
La preocupación no es menor. Carlos Mendoza, abogado especialista en pensiones, fue tajante al señalar que el decreto del IMSS está por encima de la ley y, por tanto, es susceptible de ser impugnado. "Es ilegal y se puede combatir por medio de amparos", afirmó, anticipando una posible ola de recursos legales por parte de los trabajadores afectados. Según expertos, entre el 60 y 70 por ciento de los trabajadores que buscan una pensión digna aspiran a utilizar la Modalidad 40 para mejorar sus condiciones de retiro.
El impacto humano: historias en pausa
Para quienes han ahorrado durante años o incluso vendido parte de su patrimonio para poder inscribirse en la Modalidad 40, la incertidumbre es doble. Gerardo Ríos, dirigente sindical del Nacional Monte de Piedad, advirtió que cientos de trabajadores de su gremio se verán afectados, pues planeaban jubilarse en los próximos meses bajo este esquema. "Ahora quedan en el aire por una medida arbitraria", lamentó, llamando a los sindicatos a formar un frente nacional en defensa de los derechos adquiridos.
La medida, según el acuerdo, no afecta a quienes ya están inscritos en la Modalidad 40, pues se respetarán las condiciones bajo las cuales se incorporaron. Sin embargo, el golpe es directo para quienes pretendían ingresar ahora con un salario de cotización más alto, en busca de una pensión que les permita una vejez digna.
¿Fraude o derecho legítimo?
El IMSS ha justificado la suspensión temporal de inscripciones con salarios superiores al último registrado como una forma de frenar abusos y posibles fraudes, argumentando la necesidad de proteger las finanzas de la institución. No obstante, especialistas como Jorge Antonio Loyo Pérez, catedrático de la Universidad Iberoamericana, rechazan que se trate de un esquema fraudulento. "No puede ser un fraude un esquema diseñado en la ley", sostuvo, recordando que la progresividad de los derechos laborales está protegida por la Constitución y tratados internacionales.
El acuerdo prevé un periodo de seis meses para realizar un análisis técnico y financiero sobre la continuidad de este mecanismo. Mientras tanto, la tensión crece entre los trabajadores próximos a jubilarse y los expertos que ven en la medida un retroceso en materia de derechos laborales.
Un debate que trasciende fronteras
La crisis del sistema de pensiones no es exclusiva de México. Alfonso Bouzas, académico de la UNAM, recordó que muchos países occidentales enfrentan desafíos similares y que las decisiones sobre el futuro de las pensiones afectan directamente la calidad de vida de millones de personas. En México, la mitad de la población económicamente activa se encuentra en la informalidad y no tiene acceso a estos esquemas, lo que agrava la desigualdad y la incertidumbre para la vejez.
Por ahora, el futuro de la Modalidad 40 y el derecho a cotizar con un salario más alto queda en suspenso. Lo que está claro es que la batalla legal y social apenas comienza, y que el desenlace marcará el destino de miles de trabajadores que, tras años de esfuerzo, buscan asegurar un retiro digno.




















































