Así fue el incendio en el Congreso de Jalisco tras la protesta por el agua contaminada en Guadalajara – Revista GENTE
 

Así fue el incendio en el Congreso de Jalisco tras la protesta por el agua contaminada en Guadalajara

La segunda megamarcha ciudadana por el acceso a agua limpia terminó marcada por el rechazo a la violencia y la preocupación social, luego de que un grupo de encapuchados provocara destrozos e incendios en edificios públicos y comercios. Cinco personas fueron detenidas.
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El clamor por agua limpia en Guadalajara se transformó en tensión y llamas la tarde del domingo, cuando una multitudinaria protesta ciudadana terminó con un incendio en el acceso principal del Congreso de Jalisco. La imagen de la puerta en llamas, captada en videos que circularon ampliamente en redes sociales, se convirtió en símbolo de la jornada: una exigencia legítima que fue opacada por la irrupción de la violencia.

La movilización, que reunió a miles de ciudadanos preocupados por la contaminación y la posible privatización del agua, había iniciado como un ejercicio cívico y familiar. Desde el Parque Rojo, el contingente avanzó hacia el corazón del Centro Histórico, decidido a hacer oír su voz tras semanas de inquietud por la calidad del suministro hídrico en la ciudad. Sin embargo, la presencia de encapuchados armados con palos, piedras y artefactos explosivos alteró el rumbo de la protesta.

El momento decisivo: el fuego y la retirada

La tensión escaló cuando un grupo de alrededor de 20 personas con el rostro cubierto se infiltró en la manifestación. Los organizadores, preocupados por la seguridad, optaron por replegarse y suspender el avance, priorizando evitar enfrentamientos y nuevos episodios de violencia como los ocurridos la semana anterior. Mientras los manifestantes coreaban "¡Fuera, fuera!" para exigir que los violentos abandonaran el contingente, los encapuchados se dirigieron hacia los edificios públicos.

Fue entonces cuando, según los reportes, se lanzaron artefactos explosivos y se prendió fuego a una de las puertas del Congreso local. Simultáneamente, otro grupo provocó daños en el Palacio Judicial y comercios cercanos, realizando pintas y destrozos. A pesar de la gravedad de los hechos, no se reportaron personas lesionadas.

La respuesta ciudadana y oficial

La reacción de la mayoría de los asistentes fue de rechazo absoluto a la violencia. Familias, jóvenes y adultos mayores se apartaron de los grupos radicales, defendiendo el carácter pacífico de su reclamo. El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, destacó que la manifestación fue en esencia pacífica y que la ciudadanía identificó y aisló a los responsables de los disturbios.

La estrategia de seguridad, según Lemus, se modificó para proteger a los manifestantes y evitar confrontaciones. Sin embargo, al finalizar la movilización, un grupo reducido permaneció en la zona y continuó con los actos vandálicos, lanzando bombas molotov y petardos contra edificios públicos.

La policía estatal intervino para sofocar los incendios y controlar la situación. Cinco personas fueron detenidas cuando viajaban en una camioneta robada que transportaba bidones de gasolina, presuntamente involucradas en el incendio de las puertas del Congreso y del Poder Judicial.

Un trasfondo de preocupación social

La protesta reflejó la creciente preocupación de la población de Guadalajara por el acceso a agua potable segura y transparente. Aunque el gobernador negó que exista intención de privatizar el servicio, la desconfianza persiste, alimentada por la falta de recursos federales para proyectos hídricos y la urgencia de infraestructura como el nuevo acueducto Chapala-Guadalajara.

La jornada estuvo también marcada por la presencia de observadores de derechos humanos y la emisión de una alerta de seguridad por parte de la Embajada de Estados Unidos en México, que recomendó a sus ciudadanos evitar la zona ante el riesgo de disturbios. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) mantiene abiertas investigaciones sobre posibles violaciones a los derechos de manifestantes en protestas anteriores, incluyendo detenciones arbitrarias y lesiones graves.

El desafío de protestar en paz

La segunda megamarcha por el agua en Guadalajara deja una lección compleja: la fuerza de la movilización ciudadana puede verse empañada por la acción de grupos violentos, poniendo en riesgo tanto la seguridad como la legitimidad del reclamo social. Mientras la ciudad busca soluciones urgentes para garantizar agua limpia, la sociedad jalisciense enfrenta el reto de mantener viva su voz sin ceder ante la provocación y el miedo.


 
 

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