El cielo de Ciudad de México se iluminó de rojo y verde mientras los acordes de “Your Song” marcaban el final de una era. Elton John, el legendario 'Rocketman', eligió el Estadio Banorte para despedirse de los escenarios mexicanos en una noche cargada de emoción, nostalgia y gratitud. Más de 60 mil personas, provenientes de distintas generaciones, se reunieron para ser parte de un momento irrepetible: el adiós definitivo de una de las figuras más icónicas de la música mundial.
La atmósfera era única desde horas antes del concierto. En los alrededores del estadio, grupos de amigos, familias y desconocidos compartían historias, fotografías y pequeños recuerdos alusivos al artista. La sensación general era de hermandad y celebración, pero también de cierta melancolía ante la inminente despedida. Para muchos, como Mark, de 23 años, y José, de 34, asistir al concierto era la realización de un sueño largamente esperado. “Feliz pero triste, es un sueño cumplido para mí porque yo lo digo siempre que haya venido Elton John es un concierto que jamás pensé que iba a pasar en mi vida y pasó y estoy cumpliendo un sueño maravilloso”, confesó Mark antes de ingresar al recinto.
Un legado que une generaciones
La música de Elton John ha trascendido fronteras y épocas, y eso se reflejó en el público: desde jóvenes inspirados por la película “Rocketman” hasta quienes lo descubrieron en los años ochenta y noventa. Aidé, de 56 años, compartió la experiencia con su hija Karen, recordando cómo la historia del artista y su sencillez la convirtieron en admiradora. “Su música prácticamente, lo ha generado él, admiración por su historia, su logro de vida, también la persona que es por la forma en como trata las amistades, por ejemplo, la canción que le hizo a Lady Di”, relató con emoción.
El concierto, previsto para iniciar a las 20:00, comenzó minutos después con “Funeral for a Friend”, envolviendo el estadio en una atmósfera atemporal. A medida que avanzaba la noche, los huecos en las gradas se fueron llenando y la energía colectiva crecía con cada éxito interpretado: “I’m Still Standing”, “Tiny Dancer”, “The One”, y por supuesto, “Crocodile Rock”, que tuvo un guiño especial a México con un video de personas vestidas con trajes típicos y camisetas de la selección nacional.
Un adiós lleno de humanidad
Más allá de la música, Elton John demostró una vez más su cercanía con el público. En un gesto que fue aplaudido por todos, detuvo el espectáculo para pedir que nadie se amontonara y que quienes habían pagado por los lugares delanteros pudieran disfrutar del concierto sin inconvenientes. “La gente que está aquí pagó mucho dinero para este al frente, no pueden hacer eso”, expresó, mostrando su respeto por los asistentes y su deseo de que la noche transcurriera sin incidentes.
Elton no olvidó reconocer a sus compañeros de banda, presentándolos uno a uno sobre el escenario. El momento más emotivo llegó con la ovación a Ray Cooper, su inseparable percusionista desde 1979, quien recibió un aplauso de más de un minuto.
El último acorde
Pasadas las 22:00, el concierto llegó a su fin entre lágrimas y aplausos. “Muchas gracias, les deseo todo el amor y la felicidad del mundo, los amo”, se despidió Elton John, mientras los fuegos artificiales pintaban el cielo y el público coreaba su nombre. Así, el Estadio Banorte fue testigo de un cierre de gira que quedará en la memoria colectiva: la noche en que el 'Rocketman' dijo adiós, pero dejó encendida la llama de su música en miles de corazones mexicanos.



















































