La lectura de la sentencia por el atroz crimen de Aralí Vivas, la nena de ocho años de Brinkmann, al noreste de la provincia de Córdoba, estuvo seguida por un momento de tensión en la sala.
Es que después de escuchar que había sido condenada a prisión perpetua, su madre, Rocío Milagros Rauch, comenzó a gritar y dirigió sus insultos contra su expareja, Ezequiel Matías Simeone, quien también recibió la pena máxima.

“Culpa tuya hijo de puta. Te odio Ezequiel. Drogadicto de mierda. Te odio, todo esto es culpa tuya, hijo de puta”, gritó Rauch tras conocerse el fallo.
La mujer sufrió una crisis de nervios y responsabilizó al hombre por lo ocurrido. Simeone la miró mientras ella continuaba con los reproches.
La Justicia de San Francisco condenó a Rauch, de 28 años; a Simeone, de 33; y a Cristian Hernán Varela, de 40, un amigo de ambos.
Los tres fueron declarados responsables del asesinato y del abuso sexual de la niña. La reacción de la madre se produjo después de que el tribunal comunicara la decisión que alcanzó a todos los acusados.

El caso había comenzado el 2 de noviembre de 2024, cuando Aralí fue encontrada sin vida dentro de la vivienda que compartía con su mamá y sus hermanos.
Durante las primeras horas, se creyó que su muerte había sido consecuencia de un incendio en la casa. Sin embargo, el avance de la investigación modificó esa primera explicación.
El resultado de la autopsia fue determinante: estableció que la nena había muerto por un traumatismo craneal anterior al incendio. Así, el informe forense permitió descartar que el fuego hubiera sido la causa de su fallecimiento y orientó la pesquisa hacia lo que había ocurrido antes de que la vivienda se quemara.
La investigación también permitió establecer que Aralí había sido abusada sexualmente antes de su muerte.
Según la hipótesis de la fiscalía, el incendio había sido provocado de manera intencional para ocultar las pruebas del abuso y del asesinato.
A los resultados de la autopsia se sumaron pericias genéticas y registros de cámaras de seguridad que comprometieron a los acusados.

Rauch, Simeone y Varela llegaron al juicio imputados por abuso sexual agravado por la edad de la víctima y homicidio criminis causae, con agravantes vinculados con la participación de más de una persona y la violencia de género.
La figura de homicidio criminis causae se refiere, en este caso, a un asesinato cometido para ocultar otro delito. A Simeone también se le atribuyó el delito de incendio.
En el tribunal participaron los vocales de la Cámara del Crimen Alejandro Acuña y Claudio Requena. El jurado popular estuvo integrado por ocho ciudadanos titulares y cuatro suplentes. La acusación fue llevada adelante por la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga.
Por su parte, Ricardo Daniel Vivas, el padre de Aralí, intervino como querellante particular, representado por el abogado Matías Miguel Carnero. El proceso concluyó con la imposición de prisión perpetua para los tres acusados por el abuso y el asesinato de su hija.






















































