El martes 6 de octubre debía ser una noche perfecta de principio a fin. Argentina venció 3-0 a Benín en el estadio Monumental, en lo que significó la última función de Lionel Messi con la camiseta de la Selección. El capitán, que no pudo contener las lágrimas antes de salir a la cancha y obligó a detener el partido en el minuto 10 para una ovación atronadora, participó en los tres tantos de la noche. Sin embargo, el pico de emoción esperado para el post partido terminó desdibujado por un colapso logístico.
El homenaje de cierre se desmoronó a la vista de todo el estadio. Al no haber un escenario central, los shows debieron improvisarse a un costado de los bancos de suplentes. La histórica pantalla LED del Monumental ya no estaba para proyectar el video tributo y, para colmo de males, cuando el Grupo Cali subió a tocar junto a Sergio Torres -la gran sorpresa preparada para el "10"-, un corte de luz y sonido interrumpió el show en el primer tema. A esto se sumó un insólito show de drones que arrancó con el logo de un sponsor y mostró a Messi pateando con la pierna derecha.

Lejos de la autocrítica, la productora Marketing Sports -contratada por la AFA para gestionar el espectáculo- emitió un comunicado el jueves cargando toda la responsabilidad sobre River Plate. Alegaron que el club retiró la pantalla tres días después del anuncio del partido, que el manejo del sonido era del personal de Núñez y que el apagón fue culpa de un corte en el suministro eléctrico del estadio.
La respuesta letal de River
La institución presidida por Stefano Di Carlo no se quedó callada y emitió un duro descargo exponiendo el nivel de improvisación del evento. En seis puntos precisos difundidos por medios partidarios y nacionales, River desmintió a la productora y reveló los verdaderos motivos del fiasco:
- La pantalla: River destrozó el argumento de la productora de que el desmontaje se anunció tres días después de confirmarse el partido. "Es exactamente al revés", retrucó el club, aclarando que el desarmado por obras se anunció el 8 de julio, y la AFA confirmó a Messi recién el 15 de septiembre. "No es una diferencia de interpretación: es una afirmación objetivamente falsa". Para graficarlo, medios como El Intransigente recordaron que desde julio el "Millonario" ya había jugado siete partidos oficiales como local sin la pantalla.
- El apagón: El club reveló que le sugirió expresamente a Marketing Sports contratar un grupo electrógeno para garantizar el suministro, tal como hace River en sus propios eventos, pero "la productora decidió no afrontar ese gasto".
- Camarines en oficinas: En uno de los detalles más insólitos, River detalló que artistas como Soledad Pastorutti, Ulises Bueno y el Grupo Cali "tuvieron que utilizar las oficinas de la Gerencia de Infraestructura como camarines porque la productora no quiso montar los espacios correspondientes". El club definió esto como "otro ejemplo del nivel de precariedad de la organización".
- Responsabilidades técnicas: La operación del sonido y la iluminación dependía exclusivamente de la productora. River aclaró que sus únicas responsabilidades operativas fueron "la voz del estadio y la cinta de luces, ambas bajo supervisión de personal de la AFA".
- Improvisación total: El club expuso que la primera reunión técnica para coordinar el soporte operativo se hizo "recién el día anterior al partido".

"El resultado fue un espectáculo que dejó una imagen lamentable ante el mundo", sentenció el texto de River, dejando en claro que la responsabilidad integral era de la AFA y su productora. Santiago Poblet, protesorero del club, resumió el enojo dirigencial en diálogo con Olé: "El único dato que dan es falso y fácilmente verificable, imaginate el resto".
Como si el apagón y la falta de pantalla fueran poco, el evento ya venía golpeado desde la previa. La venta de entradas estuvo marcada por el caos: sistema online con retiro físico obligatorio, localidades agotadas en menos de dos horas, reventa con sobreprecios de hasta el 800 por ciento y sectores colapsados.
Un cierre dolorosamente desprolijo para una leyenda que, tras entregarle su vida a la albiceleste, merecía una fiesta sencillamente impecable.























































