Días atrás, Alejandro Sanz (57) vivió uno de los días personales más memorables. El Teatro Ocaso Coliseum, en plena Gran Vía madrileña, fue escenario de una imagen que el músico tenía ganas de conseguir. Con motivo del estreno de El alma al aire, el musical construido sobre sus canciones, el cantante posó por primera vez en un acto público con Manuela, Alexander, Dylan y Alma.
“Familia y amigos no pueden faltar nunca”, dijo antes de la función. En una entrevista con el medio español Lecturas, el artista afirmó que sus herederos –que residen en distintos puntos porque son hijos de tres madres distintas– son su inspiración constante y que se siente muy orgulloso de cada uno.
El artista resumió el efecto que tuvieron en él con esta frase: “La paternidad me ha hecho mejor persona”. Y aseguró, además, que tiene mucha suerte porque los cuatro tienen un corazón muy grande", y que hablan cinco idiomas: ruso, chino, inglés, español y algo de árabe.

Para Sanz, la paternidad no es un trámite ni una pausa en su agenda de giras internacionales, sino el pilar central sobre el cual construye su cotidianidad. Lejos de las luces del escenario y de las multitudes que corean sus himnos románticos, el artista contó que elige desenchufar a su clan de la hiperconectividad para reconectar con lo esencial: la convivencia real, sin filtros digitales ni asistentes de por medio.
Además, según reveló, viajan todos juntos "una o dos veces al año los cinco solos, yo con ellos y nadie más". "Es una forma de aprender a convivir de una manera más natural, sin ayuda de nadie y sobre todo con cierta espontaneidad. Lo pasamos increíble, cocinamos juntos" y vemos películas, agregó.
Eso sí, esto último se da con una salvedad. "Decidí dejar a un lado los dispositivos. Lo que hacemos es poner una película, cada uno escoge un personaje y después, al final, se tienen que acordar de todo lo que ha pasado con su personaje y comentamos la película", precisó acerca de cómo funcionan todo con sus hijos.
Uno por uno, los hijos de Ale Sanz
La escena familiar durante un lanzamiento de prensa fue especialmente significativa porque, aunque Sanz suele compartir momentos familiares en privado, hasta ahora no habían posado juntos ante las cámaras.

Manuela, la mayor: moda y emprendimiento
Manuela nació el 28 de julio de 2001 en Madrid, un día después de que su padre diera un concierto multitudinario en Pamplona, fruto de su matrimonio con la modelo y actriz mexicana Jaydy Michel. Se crió en México junto a su madre y hoy divide su tiempo entre ese país y España, según las residencias de sus padres y hermanos. Sanz le dedicó públicamente una frase que resume el vínculo: “Eres mi inspiración infinita”.

En febrero de 2024 terminó la carrera de Diseño de Modas en el Centro de Diseño de Modas de Guadalajara, y su padre le dio una sorpresa en la ceremonia de graduación. Como proyecto final presentó una colección de trajes de baño llamada Sanmi, por la unión de sus apellidos, Sánchez y Michel. Antes ya había emprendido junto a una amiga una marca de ropa de baño hecha en México, Bolge Shoreware.

Alexander, el heredero musical: entre el trombón y el trap
Alexander Manuel Sánchez Rivera nació en 2003 de la relación del cantante con la estilista y diseñadora puertorriqueña Valeria Rivera, mientras Sanz seguía casado con Michel. Su existencia se hizo pública en 2006, cuando el propio artista la reveló con un comunicado de prensa. Hoy vive en Miami y es el único de los cuatro hijos que siguió el camino de la música.

Firma como Kyd, hace trap y sonidos urbanos, es trombonista y también toca guitarra y piano y compone sus propias canciones. En 2019 integró la banda de su padre en la gira de El Disco, y Sanz se lo reconoció en un documental de Amazon Prime con una frase que se hizo conocida: “El artista más importante de la noche fue mi hijo Alexander”.

Dylan, el que manda en casa
Dylan Sánchez Perera nació el 12 de julio de 2011 y es el primero de los dos hijos que Sanz tuvo con Raquel Perera, psicóloga y empresaria que trabajó en el equipo del cantante. La pareja se casó en 2012, en una ceremonia sorpresa en la finca de Sanz en Jarandilla de la Vera, Cáceres, que coincidió con el bautizo del nene, y se separó en 2019 después de siete años de matrimonio.
Su padre le escribió Capitán Tapón, incluida en el disco Sirope (2015), y Dylan, con apenas tres o cuatro años, grabó una participación en el tema. Entraba cada noche al estudio, cambiaba de lugar los instrumentos e intentaba imitar a su papá. Sanz explicó que la canción nació porque es el que manda en casa “aunque sea un tapón”.

En 2016, al cierre de su gira en Madrid, el cantante lo subió al escenario en brazos cuando terminó el tema: tímido y adormilado, Dylan saludó a la multitud. Hoy tiene 15 años, es conocido por su afición a los instrumentos y por su notable parecido con su padre, y mantiene un perfil bajo.
Alma, la persona favorita
Alma Sánchez Perera nació el 24 de julio de 2014 en Madrid y acaba de cumplir 12 años. Sanz le dedicó Mi persona favorita, el tema que grabó con Camila Cabello, y la describe como dueña de “mil tipos de sonrisa”. También la llama su "diseñadora favorita de sonrisas".
Según el cantante, es la que más disfruta de subir al escenario de los cuatro: parece tímida, pero le encanta salir y que la gente aplauda, mientras sus hermanos son más reservados. Ha acompañado a su padre en algunos conciertos, donde los fans destacaron el parecido entre ambos.
Tras la separación de sus padres, Alma mantiene una relación cercana con Sanz y con sus tres hermanos. Este año el artista contó que procura organizar viajes familiares con los cuatro, sobre todo porque viven en lugares distintos.






















































