Santiago Achaga, el marplatense que codirigió a Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu para Digger: "Es completar un poco el círculo" – Revista GENTE
 

Santiago Achaga, el marplatense que codirigió a Tom Cruise y Alejandro González Iñárritu para Digger: "Es completar un poco el círculo"

A los 16 años se fue de su ciudad con una idea fija que había nacido frente a una pantalla de cine. Doce años después, con quince minutos de reloj y una cámara de 16 milímetros, codirigió junto a Juanpa Zurita a la estrella y al realizador que lo habían inspirado. En charla con GENTE, cuenta cómo se preparó para ese encuentro y por qué dejó de buscar un lugar al que llegar.
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El realizador Santiago Achaga, hermano de la actriz Maca Achaga, recuerda con precisión la sala de cine donde vio Birdman en 2014. Ya sabía que le gustaban la dirección y las películas, pero todavía no entendía del todo lo que podía hacer un director. Ese día se dijo: "Esto es lo que yo quiero hacer".

Hoy, con diez años de profesión, el director argentino codirigió junto a Juanpa Zurita –con quien trabaja desde hace bastante tiempo– una promo especial para Digger, la película de Alejandro González Iñárritu protagonizada por Tom Cruise. Según contó, se trata de una promo que saldrá a fines de esta semana. Se rodó en fílmico de 16 milímetros y con apenas quince minutos para dirigir a los dos protagonistas del encuentro.

Doce años entre una butaca y un set

–Contaste que en 2014 viste Birdman y decidiste ser director. ¿Qué sentís al ver que aquella experiencia terminó conectándote con el director que te inspiró?

–Iñárritu es justamente el director que terminó de inspirarme para convertirme en director. Desde que vi esa película pasaron doce años, y llevo diez de profesión. En el camino tuve que tomar muchas decisiones: dejar mi casa, dejar el colegio y adentrarme en una industria de la que no conocía nada. De alguna forma, me la jugué con un objetivo muy claro. Que me tocara dirigirlo fue totalmente surreal e inigualable. Sobre todo, mágico. Me hace cuestionar los límites de lo que uno puede lograr cuando se lo propone. Y me dejó una sensación de mucha esperanza para el futuro.

–¿Hubo algún momento en el que pensaste: "Esto es demasiado parecido a lo que alguna vez soñé"?

–Mil veces. En el camino uno tiene que estar tan concentrado, tan enfocado y trabajando todos los días, que las cosas van pasando y no te das cuenta. Todo sucede muy rápido y cuesta procesarlo: uno no termina de caer. Por eso intento recordarme que el sueño al que apuntaba no está solamente por pasar: de alguna forma ya está pasando. Estar viviendo la experiencia es el sueño en sí.

"Tom Cruise es sinónimo de profesionalismo y de exigencia, pero de una exigencia por ser cada vez mejor", dice Santi Achaga al contar cómo fue dirigir al actor de Hollywood en una promo de Digger, film de Iñárritu.

Quince minutos, dos tomas y ningún margen de error

–¿Qué parte de la fama de exigente de Tom Cruise es cierta?

–Creo que intensidad y exigencia pueden ser sinónimos en algunos casos. Para mí, Tom Cruise es sinónimo de profesionalismo y de una exigencia por ser cada vez mejor y por hacer mejor nuestro arte. Como artista, ese tipo de cosas las añorás, las disfrutás y te nutren. Le das una indicación de dónde está su cámara y va a encontrar exactamente la misma posición una y otra vez. Es impresionante y digno de apreciar.

–¿Llegaste con una estrategia para dirigir a una figura de esa magnitud?

–No podés enfrentarte a esa situación como si fuera cualquier otro actor, porque no lo es. Además, teníamos solamente quince minutos con ellos, desde que entraban en el cuarto hasta que se iban. En ese tiempo había que explicarles la pieza, contarles las líneas, darles las indicaciones y grabar dos veces, en 16 milímetros, en fílmico. Prácticamente no había margen de error. Con Juanpa ensayamos lo que queríamos decirles, cómo y en qué momento iba a hablar cada uno. Antes de entrar, uno respira y recuerda que es el mismo trabajo que viene haciendo hace diez años y que lo hace feliz. Por supuesto, siempre tenés en el fondo de la cabeza que son Tom Cruise e Iñárritu. Pero fueron muy amables, muy divinos. De hecho, en muchas de las tomas se están riendo.

Junto a Juanpa Zurita, Achaga dirigió un sketch en 16 mm que hizo estallar de risa a Cruise e Iñárritu.

–¿Hubo alguna indicación o comentario que te obligara a repensar la escena?

–No, fueron muy respetuosos. La escena estaba planteada casi de la única manera posible, dadas las condiciones de iluminación y los tiempos. Les indicamos las líneas, dónde pararse y cuándo iban las respuestas. Ellos hicieron el resto. Lo que sí llegué a decirle a Iñárritu, justo antes de irme, fue: "Te agradezco, porque yo hago esto por vos. Fuiste una gran inspiración y este es, para mí, un momento de completar un poco el círculo". Ese círculo se había abierto doce años antes. Él me agradeció mucho, se puso muy feliz y me dejó con una alegría enorme.

De actor a director: lo que se ve desde el otro lado

Antes de ponerse detrás de cámara, Achaga pasó años frente a ella. Esa experiencia, asegura, cambió su manera de dirigir.

–¿Qué detectás como director que quizás no detectarías si nunca hubieras sido actor?

–Millones. Tener diez años de experiencia en un set como actor te enseña muchísimas cosas del día a día. Te permite observar dinámicas de los equipos, quién se lleva bien con quién y cosas que un director, por estar concentrado en su trabajo, quizás no llega a ver. Muchos directores les hablan a todos los actores de la misma forma. Ser actor te enseña que cada uno necesita un tiempo y una indicación distintos. Hay gente que quiere algo extremadamente claro y rápido; otra necesita ahondar en su personaje o en sus objetivos.

–¿Ser actor te hizo más empático o más exigente?

–Más empático, seguramente. El director leyó el guion cuatrocientas veces y el actor, a veces, llega sin haber visto las escenas del resto de la serie o sin conocer todo el contexto de ese día. Muchas veces necesita protección, empatía y sentirse cómodo. El arte necesita estar rodeado de un ambiente que le permita florecer.

Digger sigue a Digger Rockwell, un magnate petrolero convencido de que no existe problema que no pueda resolver. En la foto, Tom Cruise, el director Juanpa Zurita y González Iñárritu.

–Pasaste de dirigir videoclips para artistas como Camilo y Evaluna a proyectos de otra escala. ¿Qué cambió en tu cabeza?

–Al final de cuentas, las historias son historias. Contar una historia en uno, tres, cinco o sesenta minutos es trabajar el mismo músculo, que se va fortaleciendo. Poder contar algo en menos tiempo es una habilidad completamente necesaria. A veces habla mejor de un director poder contar algo en un tiempo más pequeño que necesitar cuatro horas para contar lo mismo. Las películas y las piezas deben tener la duración que pidan. Una vez que el proyecto existe, tiene vida propia.

Los directores Zurita (con sombrero) y Achaga (de espaldas, de remera negra) en un ensayo junto a Cruise e Iñárritu.

El chico que se fue de Mar del Plata y el rebusque argentino

–Te fuiste de Mar del Plata a los 16 años. ¿Cuánto de ese chico sigue presente en el director que hoy se planta frente a estrellas de Hollywood?

–Muchísimo. Enfrentarte tan chico a situaciones tan extremas y abruptas, con tiburones tan grandes desde una edad temprana, te da cierta cintura y resiliencia para resolver en el momento. Si no fuera por los doce años de experiencia que tengo, no sería capaz de pararme frente a estrellas de la magnitud de las que a veces me toca dirigir.

–¿Esa mezcla de intuición y capacidad de resolver que tenemos los argentinos ayuda a crecer en industrias como la mexicana o la estadounidense?

–Definitivamente. El argentino tiene que estar siempre atento porque vivimos en un país donde las cosas cambian constantemente. Estamos pendientes del dólar, de la situación del país, de la política y de lo que pasa en la calle. Eso te genera una capacidad de resolución que muchas personas quizás no tienen tan desarrollada. Criarse acá te da un plus: poder resolver con confianza y criterio dentro de condiciones que cambian rápidamente.

"Iñárritu decía que un director tiene que estar absolutamente preparado: tiene que saber de música, literatura, teatro, arquitectura, fotografía y sonido", destaca Santi Achaga.

Más de cuarenta vuelos, un mate y un próximo sueño

–¿Cuál fue el momento de mayor desarraigo de estos años?

–Este año vine solamente dos semanas a Buenos Aires. Estuve arriba de cuarenta vuelos, todos por trabajo, y llega un punto en el que uno se cuestiona dónde está realmente su casa. Pero te das cuenta de que tu casa está donde están las personas que amás. Mi hermana está en México, y también es muy importante cómo uno se apoya en los amigos, que cumplen ese rol y esa función familiar.

–¿Qué cosas argentinas llevás a todos los sets?

–Llevo el mate para todos lados y tabaco armado. Eso es bastante argentino de mi parte. También extraño mucho a los técnicos y a las personas que cumplen un rol artístico dentro de la producción. Argentina tiene gente muy capacitada. Trabajar en un set acá es trabajar de una manera muy versátil, ágil y profesional.

Juanpa Zurita y Santiago Achaga junto al elenco y equipo técnico del spot especial para Digger.

–Si tuvieras delante al Santiago adolescente que salió de Mar del Plata, ¿qué le dirías?

–Que siga estudiando, que siga viendo películas y que lea mucho, porque uno nunca termina de aprender. Iñárritu decía que un director tiene que estar absolutamente preparado: tiene que saber de música, literatura, teatro, arquitectura, fotografía y sonido. Eso te lo dan la práctica, el ensayo y los años de estar jugando y aprendiendo día tras día.

–¿Cuándo sentiste que ya jugabas en las grandes ligas?

–No sé si ya estoy jugando en las grandes ligas. Pero hubo un cambio cuando me relajé y dejé de pensar que había un lugar al que tenía que llegar. Entendí que el sueño estaba pasando en tiempo real. Aprender a disfrutar el camino fue esencial para avanzar con una ligereza que me permite explorar el arte y la dirección desde un lugar mucho más amoroso, con menos pretensiones y menos sufrimiento.

–¿Cuál es hoy tu próximo sueño como director, ese que todavía te parece un poco imposible?

–Poder tener rodajes de mayor duración o producciones respaldadas por grandes estudios de Hollywood y de Estados Unidos. Contar las historias que uno quiere contar no es fácil para ningún director: siempre hay una lucha por encontrar la forma de hacerlo. Pero creo que la vida es muy sabia y que me va a llevar por el camino que tenga que ser.


 
 

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