-... Admito que a veces les hablo a mis piernas.
-¡¿Perdón?!
-Si entreno y empiezo a cansarme, les hablo.
–Interesante. ¿Qué les dice?
–“Ustedes son las piernas del corredor que logró los récords en 100 y 200 metros, del hombre más rápido de la historia. Si desean seguir siéndolo deben esforzarse, dar más, como lo dará el resto de mí”.
–¿Ellas le contestan?
–Seguro, a su modo... Siguen esforzándose.
–¿Luego las premia?
–Exacto. Incluso se los adelanto: “Si no me abandonan en este entrenamiento, les obsequiaré un merecido y grandioso descanso”.

Se definía solo, evitándole al periodista la necesidad de otra introducción. Puntual, tal indica la lógica (¿Podría llegar tarde “el hombre más rápido de la historia”, como acertadamente lo define la historia?), el viernes 13 de diciembre de 2013, a las 19, Usain St. Leo Bolt, según los entendidos el mejor atleta de todas las épocas, recibía a GENTE en el primer subsuelo del Hotel Intercontinental, para un exclusivo e inusual mano a mano. “Nunca había pisado Argentina –comentaba de entrada–. ¡Qué lindo fanatismo se respira aquí! –agregaba de paso–. Me prometieron que hoy a la noche probaré bife de chorizo con papas fritas –disfrutaba de antemano el moreno nacido un 21 de agosto de 1986, mostrando sus dientes bien blancos y redondeando sus ojos bien marrones-, dándonos pie, o pierna, a una entrevista que hoy, al tiempo que se cumplen cuatro décadas de su nacimiento en el pequeño pueblo de Sherwood Content, parroquia (estado) de Trelawny Parish, Jamaica, nos invita al homenaje, la memoria y el asombro de un fuera de serie ¿insuperable?: Nadie en los últimos dieciséis años logró batir su récord en los 100 y 200 metros llanos. Motivo más que suficiente para reparar en aquella nota exclusiva que nos brindó en Buenos Aires cuando, con apenas 26 de edad, ya había consumado ambos milagros...
"A LOS 11 FUI A COMPETIR DESCALZO EN EL ESTADIO NACIONAL DE MI PAÍS Y ME DI CUENTA DE QUE SI NO ME MOVÍA VELOZ IBA A QUEMARME LOS PIES: CADA DETALLE EL PASADO ME SIRVIÓ PARA EL FUTURO"

–Consulta quizá tonta pero a la vez imprescindible... ¿Qué es el atletismo para usted?
–Consulta nada tonta. Te refieres a mi trabajo, mi pasión, mi amor.
-¿Cuándo lo descubrió?
-Papá moría por el criquet y yo emprendí su práctica a los seis años. También me acerqué al fútbol. La verdad, era bueno en ambos. Los jugaba en la calle, entre amigos. Al mismo tiempo, solíamos correr para divertirnos. Bueno, no siempre... Recuerdo que mi primer desafío por algo, a los 10, lo gané gracias a una motivación especial.

–¿Cuál?
–Jé, el premio era una caja de comida.
–¿De verdad aceleraba descalzo?
–Exacto, en general andaba descalzo sobre pasto. A los 11 fui a competir en el estadio Nacional de mi país y me di cuenta de que si no me movía veloz iba a quemarme los pies. Cada detalle del pasado me sirvió para el futuro.
–¿Qué lo llevó a decidirse por el atletismo y no por el criquet o el fútbol?
–Durante la secundaria comencé a alternar el criquet, la pista y el fútbol. Hasta que papá me sugirió: “Si te haces jugador de criquet o de fútbol dependerás de un equipo; si te haces corredor, sólo dependerás de ti mismo. Decide tú”. Y me decidí.
"A MÍ ME ENCANTABA WOLVERINE, PERO SI EN LA ACTUALIDAD PUDIERA CONVERTIRME EN UN SUPERHÉROE DE VERDAD, ELEGIRÍA A FLASH"

La base del sillón del Salón Verdi, donde transcurría el reportaje, incomodaba un poco a Lightning, a Gold, a El Rayo. Claro, su fibroso metro noventa y cinco y sus noventa y tres kilos y ochenta gramos requerían un espacio especial. Sin embargo, el muchacho que ama el calor y odia el frío (“Me encanta esta temperatura veraniega de Buenos Aires”) no se quejaba. Pronto le memorábamos la escena del filme Superman, de 1978, en la que el joven Clark Kent corre a través del campo contra un tren, y le preguntábamos si en alguna oportunidad le había sucedido una situación similar. Entonces volvía a acomodar sus largar piernas y contaba que su visita "para enfrentar al ‘Mechobuz’ (así lo pronunciaba Metrobus) significa mi debut ante un vehículo. Alguna vez corrí para alcanzar el micro o para llegar temprano a algún lado, pero nunca contra otra cosa que personas”, concedía.

–Aunque, seguro, su superhéroe favorito de chico fue Flash?
–¿Sabes que no? (risas) Me encantaba Wolverine. Obvio que si en la actualidad pudiera convertirme en uno de verdad, elegiría a Flash. La velocidad es todo para mí.
–¿Tanto?
–Todo. Imagínate. Existen carreras y carreras, pero en esas que logro plenitud, por momentos siento que estoy volando. Me voy separando del suelo casi de a un segundo. Cuando las repiten en cámara lenta, en serio que me veo volando. ¿Hay una situación más sublime?

–Cuéntenos qué sucede en las que no experimenta la plenitud que menciona. Para el caso, cuando no arranca al cien por ciento.
-Podría considerar el inicio de competencia, tras el disparo, mi principal déficit. Continúo trabajando el tema. Cuando ocurre –ejemplo, en la final de 100 metros de los últimos Juegos Olímpicos (Londres 2012)–, mi secuencia en pensamientos fue... Al segundo: “Mierda, partí mal y el de al lado se me escapó”. A los tres segundos: “Aleja el pánico, mantén la forma”. A los cinco: “Me recuperé, ya me encuentro donde quería”. A los siete: “Ahora sí, ahora nadie va a alcanzarme”. A los nueve segundos y pico: “¡Récord olímpico!” (9,63).
"GOZO BAILANDO, ESCUCHANDO RAGGAE, MIRANDO TENIS Y PELIS YJUGANDO VIDEOS"

Propietario de un carisma que lo convertía en único dentro de su actividad y entre las principales stars del globo terráqueo deportivo (“No sé si en mi tierra llegaré a la altura de Bob Marley... Me encantaría”, admitía), defendía su descontracturado estilo de festejo (“Tanta presión previa, tanto entrenamiento, tantos fans alentándome merecen una linda devolución. Quienes creen que me burlo de los rivales no me conocen”) y remarcaba que la base de su éxito era el equipo que formó, con Glen Mills (eterno entrenador), Nugent Walker (amigo de niño y manager ejecutivo), Ricky Simms, Norman Peart y Gina Ford (agentes comerciales) y Everald Ed- wards (masajista). “De ser por mí, sumaría cincuenta sponsors. Mi team me protege, contiene y guía para que sólo me encargue de lo que mejor hago, correr”.

–Lejos de las pistas, ¿es tan rápido con las mujeres? -comenzábamos a despedir la nota.
–Noooo. Gozo bailando, escuchando raggae, mirando tenis y pelis, y jugando videos (carcajada).
–¿O no todas –me refiero a las damas– se dejan alcanzar?
–Es complicado, cuesta, jajajá.

–¿Con qué sueña el hombre de los sueños cumplidos?
–Con el triple-triple. Llevarme en Río 2016 las tres medallas doradas que conseguí en Pekín 2008 (le quedaron dos: el oro en relevo 4x100 fue retirado en enero de 2017 por el positivo por dopaje de un compañero de equipo Nesta Carter) y en Londres 2012: por los 100 y 200 metros y por la posta (Nota de la Redacción: en Brasil conseguiría su último anhelo olímpico).
–¿Y aparte de su profesión?
–Enamorarme y formar una familia. Observo a mis padres (Jennifer y Wellesley), felizmente casados y con tres hijos (Sadeeki, Sherine y yo), y me esperanzo con lo mismo para mí.
Producción: @LeoGente
Fotos: Chris Beliera, Archivo Atlántida ([email protected]) y redes sociales
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Infografía: NotebookLM
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