En el cumpleaños 40 de Usain Bolt, el hombre más veloz de la historia, recorremos su costado menos conocido: “A veces siento que estoy volando" – GENTE Online
 

En el cumpleaños 40 de Usain Bolt, el hombre más veloz de la historia, recorremos su costado menos conocido: “A veces siento que estoy volando"

Usain Bolt
En 2013, para muchos el mejor atleta de todos los tiempos, pasó como un rayo por Argentina. Brindó clínicas, enfrentó al Metrobus e impactó a fuerza de simpatía. También le contó a GENTE cómo se forjó su leyenda. “Mi primera carrera por algo fue a los 10: descalzo, me gané una caja de comida”, nos confió el ídolo jamaiquino, quien aún posee los ¿eternamente imbatibles? récords en 100 y 200 metros llanos.
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-... Admito que a veces les hablo a mis piernas.

-¡¿Perdón?!

-Si entreno y empiezo a cansarme, les hablo.

–Interesante. ¿Qué les dice?

–“Ustedes son las piernas del corredor que logró los récords en 100 y 200 metros, del hombre más rápido de la historia. Si desean seguir siéndolo deben esforzarse, dar más, como lo dará el resto de mí”.

–¿Ellas le contestan?

–Seguro, a su modo... Siguen esforzándose.

–¿Luego las premia?

–Exacto. Incluso se los adelanto: “Si no me abandonan en este entrenamiento, les obsequiaré un merecido y grandioso descanso”.

Usain Bolt
Máquina humana. Sobre la Avenida 9 de Julio, frente a un coche de la línea 59 y ante cientos de aficionados, así, durante aquella dicina a nuestro país en diciembre de 2013, Lightning vencía, sin sudar, a su contrincante: el Metrobus. Antes le había dicho a GENTE: “Alguna vez corrí para alcanzar el micro o para llegar temprano, pero nunca contra otra cosa que personas”.

Se definía solo, evitándole al periodista la necesidad de otra introducción. Puntual, tal indica la lógica (¿Podría llegar tarde “el hombre más rápido de la historia”, como acertadamente lo define la historia?), el viernes 13 de diciembre de 2013, a las 19, Usain St. Leo Bolt, según los entendidos el mejor atleta de todas las épocas, recibía a GENTE en el primer subsuelo del Hotel Intercontinental, para un exclusivo e inusual mano a mano. “Nunca había pisado Argentina –comentaba de entrada–. ¡Qué lindo fanatismo se respira aquí! –agregaba de paso–. Me prometieron que hoy a la noche probaré bife de chorizo con papas fritas –disfrutaba de antemano el moreno nacido un 21 de agosto de 1986, mostrando sus dientes bien blancos y redondeando sus ojos bien marrones-, dándonos pie, o pierna, a una entrevista que hoy, al tiempo que se cumplen cuatro décadas de su nacimiento en el pequeño pueblo de Sherwood Content, parroquia (estado) de Trelawny Parish, Jamaica, nos invita al homenaje, la memoria y el asombro de un fuera de serie ¿insuperable?: Nadie en los últimos dieciséis años logró batir su récord en los 100 y 200 metros llanos. Motivo más que suficiente para reparar en aquella nota exclusiva que nos brindó en Buenos Aires cuando, con apenas 26 de edad, ya había consumado ambos milagros...

Usain Bolt
El legendario récord mundial de 9.58 segundos en los 100 metros llanos fue establecido por Bolt el 16 de agosto de 2009. Tal hito ocurrió durante la final del Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en el Estadio Olímpico de Berlín, Alemania. Con esta marca superó su propia marca previa de 9.69 segundos conseguido un año antes en los Juegos Olímpicos de Pekín. Curiosamente, la imagen adjunta corresponde a otra hazaña del mismo torneo, el 20 de agosto, cuatro días después: el récord mundial de los 200 metros planos, con un tiempo de 19.19 segundos. Además de mantener vigentes dichos récords, conserva en de relevos 4x100, con 36,84 segundos que estableció el equipo de Jamaica integrado por Lightning, Nesta Carter, Michael Frater y Yohan Blake el 11 de agosto de 2012 en los Juegos Olímpicos de Londres.

–Consulta quizá tonta pero a la vez imprescindible... ¿Qué es el atletismo para usted?

–Consulta nada tonta. Te refieres a mi trabajo, mi pasión, mi amor.

-¿Cuándo lo descubrió?

-Papá moría por el criquet y yo emprendí su práctica a los seis años. También me acerqué al fútbol. La verdad, era bueno en ambos. Los jugaba en la calle, entre amigos. Al mismo tiempo, solíamos correr para divertirnos. Bueno, no siempre... Recuerdo que mi primer desafío por algo, a los 10, lo gané gracias a una motivación especial.

Usain Bolt
La infografía que detallas las descomunales preseas de Usain Bolt y algunos curiosos rasgos personales del jamaiquino.

–¿Cuál?

–Jé, el premio era una caja de comida.

–¿De verdad aceleraba descalzo?

–Exacto, en general andaba descalzo sobre pasto. A los 11 fui a competir en el estadio Nacional de mi país y me di cuenta de que si no me movía veloz iba a quemarme los pies. Cada detalle del pasado me sirvió para el futuro.

–¿Qué lo llevó a decidirse por el atletismo y no por el criquet o el fútbol?

–Durante la secundaria comencé a alternar el criquet, la pista y el fútbol. Hasta que papá me sugirió: “Si te haces jugador de criquet o de fútbol dependerás de un equipo; si te haces corredor, sólo dependerás de ti mismo. Decide tú”. Y me decidí.

Usain Bolt
Arriba: luciendo algunas de las ocho medallas olímpicas que obtuvo. Derecha: 5 de agosto de 2012, al conseguir la de los 100 metros en los Londres.

La base del sillón del Salón Verdi, donde transcurría el reportaje, incomodaba un poco a Lightning, a Gold, a El Rayo. Claro, su fibroso metro noventa y cinco y sus noventa y tres kilos y ochenta gramos requerían un espacio especial. Sin embargo, el muchacho que ama el calor y odia el frío (“Me encanta esta temperatura veraniega de Buenos Aires”) no se quejaba. Pronto le memorábamos la escena del filme Superman, de 1978, en la que el joven Clark Kent corre a través del campo contra un tren, y le preguntábamos si en alguna oportunidad le había sucedido una situación similar. Entonces volvía a acomodar sus largar piernas y contaba que su visita "para enfrentar al ‘Mechobuz’ (así lo pronunciaba Metrobus) significa mi debut ante un vehículo. Alguna vez corrí para alcanzar el micro o para llegar temprano a algún lado, pero nunca contra otra cosa que personas”, concedía.

Usain Bolt
Usain Bolt en los cien metros de Pekín 2008. A sus impactantes JJ. OO. les sumó once títulos mundiales. “Descreo de los imposibles”, desafiaba. No hubo -ni al momento hay- reloj que se le resista.

–Aunque, seguro, su superhéroe favorito de chico fue Flash?

–¿Sabes que no? (risas) Me encantaba Wolverine. Obvio que si en la actualidad pudiera convertirme en uno de verdad, elegiría a Flash. La velocidad es todo para mí.

–¿Tanto?

–Todo. Imagínate. Existen carreras y carreras, pero en esas que logro plenitud, por momentos siento que estoy volando. Me voy separando del suelo casi de a un segundo. Cuando las repiten en cámara lenta, en serio que me veo volando. ¿Hay una situación más sublime?

Usain Bolt
Bolt con GENTE. “Le di algunos consejitos a Cristiano Ronaldo para que corriera a mayor velocidad”, nos confiaba. La entrevista fue publicada en 17 de diciembre de 2013 en nuestra edición 2526.

–Cuéntenos qué sucede en las que no experimenta la plenitud que menciona. Para el caso, cuando no arranca al cien por ciento.

-Podría considerar el inicio de competencia, tras el disparo, mi principal déficit. Continúo trabajando el tema. Cuando ocurre –ejemplo, en la final de 100 metros de los últimos Juegos Olímpicos (Londres 2012)–, mi secuencia en pensamientos fue... Al segundo: “Mierda, partí mal y el de al lado se me escapó”. A los tres segundos: “Aleja el pánico, mantén la forma”. A los cinco: “Me recuperé, ya me encuentro donde quería”. A los siete: “Ahora sí, ahora nadie va a alcanzarme”. A los nueve segundos y pico: “¡Récord olímpico!” (9,63).

Usain Bolt
Guillermo Marin le entregaba la camiseta de su adorado Lobo, del Club Gimnasia y Esgrima La Plata. “Como en mi país la mayoría siempre hinchó por Brasil, yo en los Mundiales grito por tu Argentina”, señalaba.

Propietario de un carisma que lo convertía en único dentro de su actividad y entre las principales stars del globo terráqueo deportivo (“No sé si en mi tierra llegaré a la altura de Bob Marley... Me encantaría”, admitía), defendía su descontracturado estilo de festejo (“Tanta presión previa, tanto entrenamiento, tantos fans alentándome merecen una linda devolución. Quienes creen que me burlo de los rivales no me conocen”) y remarcaba que la base de su éxito era el equipo que formó, con Glen Mills (eterno entrenador), Nugent Walker (amigo de niño y manager ejecutivo), Ricky Simms, Norman Peart y Gina Ford (agentes comerciales) y Everald Ed- wards (masajista). “De ser por mí, sumaría cincuenta sponsors. Mi team me protege, contiene y guía para que sólo me encargue de lo que mejor hago, correr”.

Usain Bolt y familia
En los días que corren, junto a su pareja, Kasi Bennett (36 años), su hija Olympia Lightning Bolt (6) y los gemelos Thunder y Saint Leo (5). Con una fortuna estimada en unos 90 millones de dólares, el inolvidable atleta sostiene hoy su patrimonio a través de contratos publicitarios, inversiones y distintos negocios vinculados al deporte y el entretenimiento. Paralelamente, continúa desarrollando proyectos empresariales bajo su marca y mantiene su compromiso solidario a través de la Usain Bolt Foundation, dedicada especialmente a la educación, el desarrollo de jóvenes y el apoyo a comunidades de Jamaica.

–Lejos de las pistas, ¿es tan rápido con las mujeres? -comenzábamos a despedir la nota.

–Noooo. Gozo bailando, escuchando raggae, mirando tenis y pelis, y jugando videos (carcajada).

–¿O no todas –me refiero a las damas– se dejan alcanzar?

–Es complicado, cuesta, jajajá.

Usain Bolt
Sosteniendo el reloj de arena que le acercó GENTE para armar la foto. Temimos que lo rompiera, pero no lo hizo. "Eso queda para las pistas", ilustró lanzando una carcajada.

–¿Con qué sueña el hombre de los sueños cumplidos?

–Con el triple-triple. Llevarme en Río 2016 las tres medallas doradas que conseguí en Pekín 2008 (le quedaron dos: el oro en relevo 4x100 fue retirado en enero de 2017 por el positivo por dopaje de un compañero de equipo Nesta Carter) y en Londres 2012: por los 100 y 200 metros y por la posta (Nota de la Redacción: en Brasil conseguiría su último anhelo olímpico).

–¿Y aparte de su profesión?

Enamorarme y formar una familia. Observo a mis padres (Jennifer y Wellesley), felizmente casados y con tres hijos (Sadeeki, Sherine y yo), y me esperanzo con lo mismo para mí.

Producción: @LeoGente 
Fotos: Chris Beliera, Archivo Atlántida ([email protected]) y redes sociales
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)

Infografía: NotebookLM



 
 

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