El amigo argentino de León XIV cuenta cómo es en privado y qué cambió durante su primer año como Papa: “Demostró que no es un Francisco II” – GENTE Online
 

El amigo argentino de León XIV cuenta cómo es en privado y qué cambió durante su primer año como Papa: “Demostró que no es un Francisco II”

Doce meses después del cónclave que eligió a Robert Francis Prevost como Santo Padre, Alberto Bochatey —sacerdote agustino y obispo auxiliar de La Plata— lo recuerda desde un vínculo de más de tres décadas: la vida compartida en Roma, el desafío de llamarlo por su cargo y el perfil de un pontífice que, dice, llegó para “poner orden, pero sin romper con el legado de su antecesor argentino".
Actualidad
Actualidad

Hoy 8 de mayo se cumple un año del cónclave que, tras cuatro votaciones y dos días de encierro en la Capilla Sixtina, eligió al cardenal Robert Francis Prevost como nuevo Papa. El anuncio llegó al mundo con la fumata blanca y el “habemus papam”; desde entonces, el pontífice adoptó el nombre León XIV y pasó a ocupar un lugar de impacto internacional que trasciende la Iglesia Católica.

En pos de conocer más en profundidad a la persona detrás de ese espacio de liderazgo, Alberto Bochatey, sacerdote agustino y obispo auxiliar de La Plata, que conoce a Prevost desde hace más de 30 años, dialogó con GENTE sobre su cercana relación con el Santo Padre originario de Estados Unidos y nacionalizado peruano: “Somos de la misma congregación y estudiamos juntos; fuimos compañeros de curso del mismo año”, resume al tiempo que comienza a contar cómo se convirtió en un testigo privilegiado de recorrido del último Papa.

El Papa León XIV y el obispo auxiliar de La Plata, Alberto Bochatey, tienen una amistad de más de 30 años.

Lo que Bochatey describe no es el retrato solemne de un líder mundial, sino la historia de una amistad. Asegura que Robert —ahora León— es un hombre “sumamente reflexivo y cuidadoso", con gestos claros a lo largo de su vida que recuerda con mucho cariño: "Cuando me ordenaron obispo en marzo del 2013 y todavía no lo habían elegido a Francisco -memora-, Robert vino desde Roma y estuvo en La Plata, acompañándome en mi ordenación episcopal. Fue un momento clave de mi vida, un gesto hermoso que esté presente. Él siempre resultó muy compañero".

Al igual que tantos argentinos que tuvieron que pasar de decir Jorge Mario a Francisco, para Bochatey también fue un proceso similar con su amigo: "Es impresionante que un compañero tuyo sea Papa. Y curioso, claro, porque obviamente algo importante pasó para que Robert dejara de ser Robert y sea León. Cuando lo veo todo eso de decirle 'León' o 'Santo Padre' se torna difícil... Bueno, a veces le llamo de las dos maneras", confiesa entre risas y revela un gesto particular del ahora Papa, quien también pareciera estar atravesado por este extraño sentimiento por el cambio de nombre: "La vez pasada me contestó un mensaje y me puse RL, Robert y León. Cuando has trabajado 30 ó 40 años con una persona, cambiar el nombre no siempre es fácil".

Robert Prevost en La Plata, en 2013, acompañando a su amigo Alberto Bochatey durante su ordenación como obispo.

No es un detalle menor. En el mundo católico, la investidura papal cambia todo: los códigos, el protocolo, el tiempo disponible, incluso el tipo de amistad posible. Bochatey lo explica sin dramatizar, pero con una frase que lo dice todo: “Se acabó el hecho ese de ‘vamos a tomar un café, amigos’, el Papa, pobre, no tiene tiempo ni para respirar”.

¿Cómo se conocieron?
—Empezamos a vivir juntos en Roma en el año '86 cuando él estudiaba su doctorado en Derecho Canónico y yo la licenciatura en Teología Moral en Bioética. Estuvimos otros períodos juntos en Roma y después él, ya siendo general —cargo en la congregación—, me llevó a mí a algún otro cargo allí. Y así fuimos ocasionalmente compartiendo otras etapas de vida.

En 2013, Robert Prevost presente en Argentina durante un día importante para su amigo Alberto Bochatey.

—¿Qué recuerda usted de aquel 8 de mayo de 2025, cuando él fue elegido en el cónclave?
—Como un momento muy emocionante. Estábamos todos los obispos de Argentina, terminando de comer. Alguien dijo ‘Uy, fumata blanca’. Entonces terminamos rápido el café y fuimos a la sala donde había un proyector conectado a la televisión. Claró, queríamos ver quién era el nuevo Papa.

Bochatey confiesa que sabía que existía una posibilidad, e incluso lo deseaba —y no solo por amistad—, pero no lo daba por hecho: “Pensaba que ganaría algún otro… había gente con más antigüedad en la curia”. En ese punto, su argumento es casi periodístico: Prevost llevaba poco tiempo en Roma y era “de perfil muy bajo”, sin “política” interna, sin “movimientos”.

En una impactante mezcla de emociones, el amigo del Papa asegura que no pudo contener las lágrimas, no solo porque Prevost había sido elegido, sino porque terminó de impactarle de lleno la muerte de Francisco: "Experimenté las dos cosas al mismo tiempo: la muerte de Francisco, que la habíamos vivido hacía ya unos cuantos días y la elección del nuevo Papa. Pero al ser Prevost para mí fue como un clic, fue decir '¡guau, no está Francisco y ahora es Robert!', y lloré como un niño".

“No es un Francisco II”: la diferencia que León XIV marcó desde el comienzo

En el primer año de un Santo Padre, el mundo busca comparar. Necesita un molde anterior, un espejo. Bochatey reconoce esa tendencia y la nombra sin rodeos: “Todo el mundo ha tendido a compararlo, si es más tradicionalista o si es más abierto que Francisco”.

Robert Prevost sentado junto al Papa Francisco, sin imaginar que iba a ser su sucesor. En la misma hilera también se le puede ver a Bochatey.

Pero su lectura es otra. Para él León XIV hizo algo clave desde el inicio: “Demostró que él no era un Francisco II, sino que era un León XIV”. La frase es fuerte porque no discute el legado de Francisco: lo ubica, lo respeta, pero se propone darle continuidad en ciertos aspectos.

En ese sentido, Bochatey asegura que lo que Francisco describió como un ideal —“una Iglesia de salida, misionera, pobre para los pobres”—, Prevost ya lo vivía desde antes de conocerlo. "Antes de que Francisco fuera Papa, él ya estaba viviendo en esa iglesia", remarca y pone el foco en la importante decisión de Prevost luego de finalizar sus estudios en Roma: ir de misión a Perú.

"Fue a Chulucanas, un pueblo en el que no había ni agua corriente. Es decir que hizo una iglesia en salida. Dejó su Chicago natal, la comodidad de un auto automático con aire acondicionado y se fue al corazón de la misión en Perú", describe el comienzo de una serie de misiones que muchos años más tarde lo terminan ubicando en Chiclayo, el lugar en el que Francisco lo nombra obispo y a la vez el lugar que marca el camino que lo terminó llevando al lugar que ocupa hoy.

—¿En qué cosas lo ve diferente a Francisco desde su rol papal?
—Él está en una tarea muy grande que es poner un poco de orden en la curia. Francisco, seamos sinceros, era tan espontáneo que... —se detiene un momento, reencauza el relato con un ejemplo—: la primera vez que lo vi, ya elegido, me contó que un montón de gente le decía "No, pero mire que el Papa Francisco me había dicho que...", "el Papa Francisco me había prometido que...", y no había un papel firmado. Eran todas charlas telefónicas. "Yo quiero darle darle continuidad a lo a lo que Francisco había prometido y hecho" -me comentaba Robert-, pero hay que ver quién es esa gente y cómo eran realmente las cosas. Si no es como la frase 'A río revuelto, ganancia de pescadores'". Entonces se trata de volver a poner las cosas en orden.

Al hablar sobre cómo es Robert Prevost más allá de su lugar que ocupa como líder de la Iglesia Católica, Bochatey comienza definiéndolo como alguien "tímido y reflexivo": "Es un hombre que sabe escuchar y no se enoja enseguida. O sea, para sacarlo de quicio tenés que hacer mucho trabajo —asegura entre risas, como quien lo intentó en más de una ocasión—. Incluso en situaciones muy límites o de dificultad, él sabe poner la palabra justa, porque es muy prudente".

Juntos, como en los viejos tiempos, pero con el Vaticano de fondo.

Tal vez lo que mejor describe la forma de ver el mundo del actual Papa se reflejado en una anécdota que su amigo le cuenta a GENTE: "Una vez, siendo él el superior de los agustinos, inauguramos un mosaico en una capilla. Entonces él señaló algo que realmente sentía yvivía así: "Yo miro este mosaico y veo lo que es una comunidad. Un montón de piedritas que, cuando me acerco representan individualidades con sus imperfecciones, con sus irregularidades. Pero lo lindo es alejarme un poquito, tomar distancia y ver todo el conjunto, los colores y lo que interpreta. Y sí, la vida un poco es así: permanecer cerca de cada uno, pero sin perder la perspectiva de lo que se está diseñando entre todos'".

Con tono emocionado, Bochatey asegura en torno a esta escena: "A él no le da miedo que de repente algo tenga su tiempo siempre y cuando no perdamos de vista todo el bosque, siempre y cuando "el árbol no tape el bosque". Con esa gran capacidad de escucha, de paciencia y de reflexión, en pos de sostener la perspectiva aun cuando el detalle presiona". Así fue, es y será Robert.

-¿Robert o el Papa?

-(Sonríe) Sí, yo sé que el cónclave de 2025 comenzó el 7 de mayo y concluyó el 8 de mayo, cuando los cardenales eligieron a Prevost, quien aceptó el cargo y tomó el nombre de León XIV. Sé también que para el mundo es el Santo Padre número 267. Pero sé, por último, que en algún punto Robert sigue siendo mi compañero de estudio y de camino religioso y sobre todo mi amigo.



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig