"Decime Roña o Locomotora... Si me decís negro me doy vuelta igual". Con esa frase, fiel a su estilo descontracturado y a la picardía que lo caracterizaba, Jorge “Roña” Castro comenzaba la que sería su última entrevista con Revista GENTE. La charla tuvo lugar en uno de los patios de los estudios de Telefe, ubicados en Martínez, y fue publicada el 25 de octubre de 2025, casi un año antes de su inesperada muerte.
En aquel rincón del predio televisivo, el excampeón mundial de boxeo se tomó un momento para conversar con GENTE después de haberse convertido en el primer eliminado de MasterChef Celebrity. Lo que inicialmente iba a ser una charla sobre su experiencia en el reality conducido por Wanda Nara terminó convirtiéndose en un recorrido por los momentos más significativos de su vida.
Entre recuerdos de su infancia, anécdotas de sus años de gloria y reflexiones sobre su vida lejos del ring, Castro habló de las dificultades que atravesó antes de convertirse en una figura del deporte argentino. También recordó cómo nació su famoso apodo, la oposición de su mamá a que practicara boxeo y el compromiso solidario que había asumido con los comedores comunitarios.

Hoy, aquella conversación adquiere un significado especial. El 14 de octubre de 2026, Roña Castro murió a los 59 años tras descompensarse en el Bingo de Morón. Su hija Quimey, quien se encontraba con él, contó que había sufrido un infarto y que todo ocurrió en apenas 15 minutos.
A un día de su fallecimiento, GENTE recupera desde su archivo aquella entrevista realizada en Martínez, en la que el exboxeador hizo un balance de su trayectoria y dejó una frase que hoy resuena con especial fuerza: "Yo fui campeón del mundo. Toqué el cielo con las manos. Llegué a la cima. Eso es lindo. Gané dinero, pero lo supe invertir".
De una infancia marcada por el hambre a convertirse en campeón mundial
Durante aquella entrevista, Castro recordó que su historia había comenzado muy lejos de los grandes escenarios deportivos. Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, creció en una familia de escasos recursos y atravesó momentos difíciles antes de encontrar en el boxeo una oportunidad para cambiar su destino.
"Yo recuerdo que de chico pasé hambre y frío... A mí no me la puede contar nadie. Yo soy de una familia muy pobre. Mi mamá era portera y mi papá trabajaba en Catamarca. Ellos se separaron y los dos mayores nos fuimos a vivir con él", relataba.

También habló de su relación con su padre, a quien describió como una persona que tenía problemas con el alcohol. "Fueron los peores años los que pasé en Catamarca porque mi viejo era alcohólico...", confesó.
Su llegada al boxeo tampoco fue sencilla. Su mamá se oponía a que peleara por miedo a que resultara lastimado, pero él estaba decidido a seguir adelante.
"Ella no quería que yo peleé. Tenía miedo como toda madre. Cuando yo le pedí que me firmara el consentimiento para la pelea a mis 14 años me dijo que no", recordaba.
Fue entonces cuando recurrió a una vecina llamada Dora, quien terminó firmándole la autorización. Por aquellos años, Castro trabajaba como lustrabotas y vendedor de diarios, mientras comenzaba a construir su camino en el deporte.
En esa etapa también nació el apodo que lo acompañaría durante toda su vida. Le decían “Roña” porque era “busca roña”, una expresión que terminó convirtiéndose en parte inseparable de su identidad pública.

Con el tiempo, aquel joven de Caleta Olivia llegaría a conquistar el título mundial de peso mediano y a recorrer distintos países gracias al boxeo. "Fui tocado por la varita mágica. Fui un gran boxeador", decía orgulloso de su trayectoria.
“Toqué el cielo con las manos”: cómo recordaba Roña Castro sus años de gloria
Al hablar de sus mejores épocas, el exboxeador también confesó el momento en el que decidió retirarse del deporte. "Fue lindo porque la viví. Conocí 27 países. Recuerdo todo. Quién iba a pensar que un flaquito de Caleta Olivia iba andar en Tailandia", expresaba.
Sin embargo, aseguraba que no extrañaba su vida como deportista profesional. Sentía que había cumplido sus objetivos y que no necesitaba nada más. "Estoy viviendo mi retiro en paz. Hablé con mis hijos y con mi exmujer de ese momento. No tenía nada más que demostrar. Demostré todo. Todo por mi Argentina", sostenía.
También recordaba con cariño su amistad con Diego Maradona, a quien había recibido en numerosas oportunidades en su casa.
A la hora de hacer un balance de su vida, Castro dejaba una reflexión que hoy adquiere un valor especial: "Soy feliz. Hice lo que quise y el deporte de los puños me dio todo. No soy millonario, pero vivo tranquilo".

La misión solidaria que marcó los últimos años de Roña Castro
Más allá de sus recuerdos deportivos, una parte importante de aquella última entrevista con GENTE estuvo dedicada a su trabajo al frente de comedores comunitarios, una iniciativa que había comenzado durante la pandemia.
"En pandemia veía un amontonamiento de gente y puse un comedor. Primero empezamos a cocinar para que se lleven a sus casas", explicaba. En octubre de 2025, el exboxeador contaba a este medio que mantenía comedores en Lomas de Zamora y que trabajaba en un nuevo proyecto en Morón, donde esperaba recibir a unas 500 personas.

Su preocupación estaba puesta especialmente en quienes no podían cubrir sus necesidades básicas. "Antes me lloraban los pibes y ahora me llora la gente grande", expresaba al describir las situaciones que encontraba diariamente.
Para sostener esa tarea, había creado una asociación civil y recibía colaboraciones de distintas personas, empresas y organismos. "Yo podría estar en la pileta tomando sol. Lo puedo hacer, pero lo comencé en pandemia y no puedo dejarlo", aseguraba, dejando en claro el compromiso que había asumido.
Fotos: Rocío Bustos.





















































