Jorge Fernando “Locomotora” Castro murió en la madrugada de este miércoles 14 de octubre, a los 59 años, dentro del Bingo de Morón, sobre la calle San Martín. Estaba en la sala de máquinas en compañía de su hija Quimey cuando empezó a sentirse mal.
Jonathan Di Primio, su compañero de streaming, contó que el excampeón sintió un fuerte dolor en el pecho cerca de la medianoche, aunque según la reconstrucción difundida en Arriba Argentinos (eltrece), ubica la descompensación alrededor de las tres de la mañana.

Qué ocurrió y cómo fue la escena en la que el boxeador se descompensó
Tras un llamado al 911 llegó un móvil comando de la patrulla de Morón. El encargado del lugar confirmó, según fuentes policiales, que el exboxeador estaba en el interior del lugar de juegos de azar. De acuerdo con distintos reportes recibió primeros auxilios en una sala privada, pero los esfuerzos fueron en vano: el médico de emergencias constató su fallecimiento.
Hasta el momento, la causa de muerte no está confirmada. Castro era diabético y, según trascendió, se trataba con insulina: las primeras versiones médicas hablaron de una baja de insulina, y los investigadores evalúan si el cuadro se vinculó a esa enfermedad o a un evento cardíaco. La UFI N.º 8 de Morón interviene en una causa por averiguación de causales de muerte.

Tres días antes: un almuerzo, un compromiso y una serie
El domingo 11, Castro publicó en Facebook una foto con su novia, Noe Vigliarolo, y la madre de ella: la había invitado a almorzar para festejar su cumpleaños. Este miércoles, Vigliarolo lo despidió en Instagram. Contó que el fin de semana, por el Día de la Madre, iban a comprometerse en un viaje a la Costa. “La casa va a estar vacía sin vos”, escribió, y cerró con un “se me fue la vida”.
En los últimos meses se había instalado en Morón, donde preparaba la apertura de un nuevo comedor. Su rutina de esta etapa, según trascendió, empezaba a las cinco de la mañana en el Mercado Central, a buscar verdura para los comedores que sostenía. No vivía en la casa familiar del barrio, donde residen su exmujer y algunos de sus hijos, pero la visitaba seguido. Un carnicero de la zona contó que lo había visto quince días atrás y que nada hacía pensar en este final.

El 17 de septiembre había confirmado en MShow que se preparaba una serie de ocho capítulos sobre su vida, con Luciano Castro entre los candidatos para interpretarlo. Quería, incluso, actuar en alguna escena. Todavía no había fecha de estreno ni plataforma confirmadas.
Quién fue Roña Castro: récord, títulos y la noche que lo hizo leyenda
Nació el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz. De chico, en la calle, lo llamaban “busca roña”, y de ahí le quedó el apodo; “Locomotora” acompañó después su estilo de avance sin pausa. Vivió parte de la infancia en Catamarca, entre privaciones, hasta que su madre lo llevó de vuelta a Santa Cruz cuando tenía unos trece años.
Debutó como profesional el 14 de febrero de 1987, en Caleta Olivia, con un nocaut en el primer round. Según los registros de BoxRec, cerró su carrera en 2007 con 144 combates: 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, 11 derrotas y tres empates. Él decía que habían sido 146, porque dos no se anotaron.

Fue campeón argentino y sudamericano antes de llegar a la cima. El 12 de agosto de 1994, en San Miguel de Tucumán, venció por decisión dividida a Reggie Johnson y se quedó con el título mediano vacante de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Lo retuvo cuatro veces –ante Alex Ramos, John David Jackson, Anthony Andrews y en la revancha con Johnson– hasta que lo perdió frente a Shinji Takehara, en Tokio, en diciembre de 1995.
La defensa ante John David Jackson quedó en la historia. El 10 de diciembre de 1994, en Monterrey, en una velada de Don King con Julio César Chávez y Félix Trinidad, Castro perdía en las tres tarjetas, con un ojo cerrado y el rostro ensangrentado contra las cuerdas. En el noveno asalto conectó una izquierda al mentón: Jackson cayó tres veces y el árbitro detuvo el combate. The Ring la eligió la mejor pelea de 1994 y el noveno round, el mejor del año. En la conferencia de prensa bautizó el golpe como la “mano de Dios”, por Maradona.

Antes había perdido por un título mundial con Terry Norris, en Francia, en 1991, y en 1992 cayó ante Roy Jones Jr. En 1997 se midió dos veces con Roberto Durán: ganó en Mar del Plata y perdió en Panamá, ambas por decisión. En 2000 y 2002 volvió a pelear por coronas mundiales, ya en crucero, sin éxito, frente a Juan Carlos Gómez y Vassiliy Jirov.
El 18 de junio de 2005 chocó su auto contra un árbol en Buenos Aires: sufrió un colapso pulmonar, costillas rotas y debió someterse a una cirugía de urgencia. Él contó que estuvo 27 días en coma; otros reportes hablan de 23.

Poco después volvió al ring: perdió por nocaut con José Luis Herrera en abril de 2006 y se tomó revancha el 27 de enero de 2007, en Mar del Plata, en su última pelea. Ese año fue el octavo eliminado de Gran Hermano Famosos, después de 58 días en la casa; en 2011 pasó por el Bailando y en 2025, por MasterChef Celebrity.

Su última entrevista en Otro día perdido
Su última entrevista fue el miércoles 16 de septiembre, en el programa de Mario Pergolini por eltrece. Castro habló de su vida privada: tiene quince hijos, el menor de 16 años y el mayor de 42, catorce nietos y siete matrimonios. Bromeó con que tenía que “poblar la Argentina” y aseguró que hoy sus hijos son sus amigos.
También describió su red solidaria: llevaba adelante 14 comedores y nueve merenderos, con los que asistía a unas 6.400 personas, abastecidos con mercadería de la Provincia, fábricas y empresas lácteas. Y discutió el discurso oficial sobre la pobreza: cuando escucha que sacaron a millones de personas de ella, dijo, “a mí cada vez se me llenan más los comedores”.

Lo que Roña dijo sobre la muerte
Castro hablaba de la muerte con humor y sin solemnidad. El 10 de septiembre, en La Noche de TyC Sports, recordó el choque al que sobrevivió y aseguró: “No le tuve miedo a la muerte”. Contó que se había recuperado y que seguía ahí, vivito y coleando.
En una nota con GENTE, a pocos días de ese incidente, el pugilista contó que no recordaba nada de lo ocurrido, ni los cuatro días previos ni la semana siguiente, que quería disfrutar más de su familia y de sus hijos, y cerraba con una frase que lo resumía: “Ni la muerte me puede parar”.
En diciembre de 2024, a treinta años del histórico nocaut contra Jackson, le dijo a TyC Sports lo que solía repetirles a sus hijos y nietos: “Me voy a morir y esto va a seguir vigente”. Confesó además que no miraba la pelea porque le dolía de solo verla, y que al volver al vestuario y verse en el espejo esa noche rompió en llanto.
Fotos: archivo GENTE y redes sociales.






















































