La noticia de la muerte de Daniel Bifulco provocó conmoción en el mundo del espectáculo. El humorista de 56 años, que formó parte de VideoMatch y del recordado trío Los Jaimitos, fue encontrado sin vida en su vivienda. Así lo confirmó este miércoles el periodista Pablo Layús.
Mientras sus compañeros y amigos comenzaron a despedirlo en las redes sociales, una de sus últimas publicaciones llamó especialmente la atención: horas antes de morir, había promocionado una obra teatral que había anunciado días atrás.
En las últimas horas, Bifulco había compartido en sus historias de Instagram una invitación a la obra La Magia de la Risa, cuya función estaba anunciada para el 7 de noviembre. El posteo, pensado como una convocatoria para el público, quedó atravesado por la noticia de su fallecimiento y se convirtió en una de las últimas huellas de su actividad artística.

Sólo cinco días antes de su fallecimiento, el actor había anunciado la firma del contrato para llevar el espectáculo a Mar del Plata durante el verano de 2027. La noticia fue compartida en una publicación del Mago Sin Dientes y parte del elenco. “Ahora sí, otro contrato firmado! Temporada verano 2027 en Mar del Plata: ‘La Magia de la Risa’, nuevo espectáculo”, escribió Bifulco. En la nueva obra teatral compartía cartel con Hijitus, el Mago sin dientes, Juan Carlos Bifulco y Roxy Barcala.

Daniel Bifulco: de su paso por VideoMatch a lo más reciente, shows para eventos y el esperado regreso al teatro
Bifulco fue parte de uno de los ciclos más emblemáticos de la televisión argentina: VideoMatch, el programa conducido por Marcelo Tinelli que marcó una época en el humor televisivo. Allí integró el grupo conocido como Los Jaimitos, junto a Roberto Peña y Rodrigo Vagoneta.
Con un humor picaresco y apelando al doble sentido, el trío de "niños traviesos" hacían humor a partir de la actualidad y los temas del momento. En junio pasado habían sido parte de un especial a raíz del Mundial.

Como actor, Bifulco también promocionaba su participación humorística en eventos sociales y hasta brindaba shows por zoom. El gran regreso al teatro era su gran motor y justamente su última historia terminó funcionando como un registro de aquello que seguía haciendo: trabajar, preparar un espectáculo y convocar al público alrededor de la risa.




















































