Durante años, Punta del Este cultivó una imagen de refugio sofisticado del jet set internacional: mansiones frente al mar, empresarios multimillonarios, celebridades europeas y fiestas blindadas al ojo público. Pero ahora, un testimonio explosivo volvió a poner el foco sobre el costado más oscuro de ese universo de lujo.
Graciela de los Santos Torres, una masajista uruguaya de 46 años, aseguró haber trabajado durante dos décadas en la finca “Gin Tonic”, propiedad del empresario italiano Giuseppe Cipriani, y reveló detalles de presuntas fiestas sexuales organizadas allí por Nicole Minetti, una histórica colaboradora y allegada de Silvio Berlusconi.
La mujer habló con el diario italiano Il Fatto Quotidiano y describió un entramado que involucraría escorts, empresarios argentinos, brasileños, italianos y uruguayos, además de consumo de alcohol y drogas en encuentros privados realizados en Punta del Este.

Quién es Nicole Minetti, la mujer vinculada al escándalo “Bunga Bunga”
Nicole Minetti (41) fue una de las figuras más controversiales alrededor de Silvio Berlusconi durante los años más escandalosos de su carrera política. Ex higienista dental convertida en consejera regional en Lombardía, saltó a la fama internacional por su presunta participación en las fiestas privadas del ex premier italiano y es pareja de Cipriani.
En Italia fue condenada por facilitamiento e instigación a la prostitución dentro del llamado caso “Bunga Bunga”, el entramado de fiestas sexuales que sacudió a la política italiana y terminó erosionando aún más la imagen pública de Berlusconi. Sin embargo, tiempo después recibió un indulto otorgado por el presidente Sergio Mattarella.

Según el testimonio de De los Santos Torres, Minetti continuó organizando encuentros similares fuera de Italia. “No cambió nunca su vida, sino que continuó haciendo lo mismo por lo que fue condenada en Italia”, afirmó la masajista.
“Había un sistema”: el relato sobre las fiestas en la finca de José Ignacio
La mujer describió una dinámica aceitada y sostenida en el tiempo. Según dijo, a la finca de Cipriani llegaban jóvenes desde distintos países de Sudamérica y Europa para participar de encuentros con hombres poderosos.
“Había un sistema, y ese era un lugar al que llegaban continuamente chicas desde Brasil, Argentina y de Italia para empresarios ricos, políticos y otras personas de relevancia; algunas con vuelos privados. Había alcohol, droga y sexo”, sostuvo.
El relato también apunta a un mecanismo de selección de mujeres que, según ella, estaba coordinado directamente por Minetti. “Ella vivía por largos períodos allí y todos la conocían. Y era ella quien elegía a las chicas: ‘Esta chica me gusta… esta no’”, aseguró.

Las declaraciones reconstruyen un ecosistema de excesos que, según su versión, funcionaba con absoluta naturalidad dentro del círculo frecuente de visitantes internacionales de alto poder adquisitivo.
La conexión con empresarios argentinos y el jet set regional
Uno de los puntos que más impacto generó en Italia fue la referencia a la presencia habitual de empresarios argentinos y figuras del jet set sudamericano. “Al principio eran empresarios y el jet-set argentino, brasileño y europeo; pero después también estaban los ‘amigos de la casa’”, relató de los Santos Torres.
Punta del Este funcionó históricamente como enclave de encuentro para magnates europeos durante las temporadas de verano. La combinación entre privacidad, mansiones alejadas y circulación constante de vuelos privados convirtió a José Ignacio en uno de los destinos preferidos de las grandes fortunas internacionales.
El nombre de Giuseppe Cipriani, heredero del histórico imperio gastronómico Harry’s Bar de Venecia y creador de la cadena Cipriani, aparece en el centro del escenario porque la finca señalada pertenece a él. Sin embargo, hasta el momento no existe ninguna acusación judicial pública en Uruguay vinculada a los hechos narrados por la masajista.

Recordemos que en la famosa chacra esteña de Cipriani, cada año se celebra la famosa "fiesta Cipriani" a puertas cerradas, un encuentro de ricos, famosos y socialités donde los celulares están prohibidos y todos quieren entrar.
El costado más inquietante del testimonio: menores, miedo y pactos de silencio
Entre las declaraciones más delicadas aparece el relato de una joven que, según De los Santos Torres, habría llegado siendo menor de edad.
“Una chica me contó entre lágrimas que llegó a Punta del Este cuando tenía 15 años, traída por su propia madre. Me habló de drogas, depresión y de años muy difíciles”, relató el citado medio italiano.

La masajista también aseguró que existían presuntos favores hacia funcionarios migratorios y describió un clima de silencio sostenido por miedo y poder económico. "Algunos de ellos venían a mi casa a que los masajeara... Todo era considerado normal", sumó.
Además, narró cómo era la mecánica dentro de la finca Cipriani. "A veces masajeaba justo debajo de la ventana de la habitación privada de Cipriani. Él, a su vez, siempre pretendía de mí masajes cada vez más íntimos, y hasta en una ocasión me pedía masajes eróticos. Cuando me negué, comenzaron los problemas", agregó De los Santos Torres.
“Acepté dinero porque quería salir de ese ambiente tóxico cuanto antes. No fui valiente. Me quedé en mi casa un año por miedo a represalias”, admitió la masajista al referirse a los miles de dólares que recibió en su momento a cambio de un acuerdo de confidencialidad.

