Un video de cámaras de seguridad del Hospital Municipal Dr. Bernardo A. Houssay, en Vicente López, se convirtió en la pieza más fuerte de una causa que sacudió al sistema de salud: muestra cómo una médica anestesióloga, hoy imputada, habría sustraído ampollas de fentanilo de la farmacia del hospital. La filmación —que trascendió públicamente en las últimas horas— reconstruye, paso a paso, el recorrido de la acusada dentro del centro de salud y el momento en que se retira con una bolsa que, según la investigación, contenía el potente opioide.
La escena registrada por las cámaras arranca con un ingreso que, a simple vista, parece rutinario: la médica llega al hospital acompañada por su madre, se sienta en la sala de espera y completa un formulario sin intentar ocultarse. En el recorte difundido, se observa cómo se dirige luego hacia el área de farmacia. En la reconstrucción periodística del caso, el punto central es que habría utilizado documentación apócrifa para justificar el retiro del fármaco, un medicamento de uso estrictamente controlado en ámbitos hospitalarios.
Según la imputación citada en la causa, la profesional “suscribió falsamente una orden médica” y asentó “una cirugía inexistente” a nombre de su madre para poder acceder a las ampollas. Ese detalle explica por qué, en el video, no hay un accionar clandestino en pasillos oscuros ni un ingreso forzado: el presunto ardid habría estado en el papel. Luego de completar la orden, se acerca a la ventanilla de farmacia, entrega la documentación y, siempre de acuerdo con la reconstrucción del expediente, un empleado le permite el ingreso al sector donde se almacenan los medicamentos.

El momento más sensible llega minutos después: la acusada sale del área con una bolsa blanca en la mano y se retira del lugar junto a su madre. En la narración del material audiovisual difundido se remarca justamente eso: que la secuencia ocurre “a plena luz del día” y con una dinámica que se apoya en la confianza que suele existir dentro de un hospital ante la presencia de un profesional de la salud. Para los investigadores, esa bolsa es el punto final de la maniobra: la prueba visual de que el fentanilo salió del circuito interno del hospital.
La investigación, sin embargo, no empezó por el video sino por una alerta administrativa. El episodio bajo investigación habría ocurrido el 12 de febrero y se detectó cuando se revisaron registros y stock de farmacia, lo que derivó en una denuncia y en el análisis de las cámaras de seguridad aportadas por el Municipio. En distintas reconstrucciones del caso se menciona que un farmacéutico advirtió inconsistencias al intentar validar la intervención quirúrgica y que la “paciente” consignada no figuraba atendida ni internada. Ese cruce de datos fue el que encendió las alarmas y empujó la causa hacia la Justicia.
A partir de ahí, la fiscal a cargo, Marcela Semería, ordenó medidas que escalaron rápido: allanamiento y detención. En la cobertura del procedimiento se informó que la Policía Federal Argentina intervino a través de áreas especializadas y que en el domicilio de la acusada, en Castelar, se secuestraron múltiples ampollas de distintos fármacos, varias rotas, además de otros medicamentos e insumos. Entre lo hallado, se mencionó la presencia de una ampolla de fentanilo, lo que reforzó las sospechas sobre el desvío de sustancias de uso hospitalario.



