La investigación por la muerte de Mía, la beba de dos meses hallada en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata, dio un giro tan inesperado como decisivo. A partir de los primeros resultados de la autopsia, la Justicia cambió la carátula de la causa y, al menos por ahora, dejó de lado la hipótesis de homicidio.
Según se desprendió del expediente, el caso pasó a ser investigado como abandono de persona agravado por el vínculo y el resultado, una figura que modifica el encuadre judicial y reorienta el foco de los investigadores.
El cambio se produjo luego de que el informe preliminar forense indicara que la beba murió por una “insuficiencia cardiorrespiratoria aguda”. Si bien restan estudios complementarios, este dato fue clave para descartar, en esta instancia, un escenario de violencia directa como principal hipótesis.

Un nuevo eje en la causa
Con esta nueva carátula, la investigación se centró en reconstruir qué ocurrió durante las horas previas a la muerte de la nena y si existió una situación de abandono que haya derivado en el desenlace fatal.
El hallazgo del cuerpo, en una zona en obra dentro del predio universitario, había generado una fuerte conmoción y abierto múltiples líneas de investigación. Sin embargo, este cambio judicial reconfiguró el caso y puso el foco en las decisiones y circunstancias que rodearon ese momento.
En paralelo, continúan las tareas de peritaje, el análisis de cámaras de seguridad y la toma de testimonios para establecer con precisión el recorrido de la madre y la beba.

La situación de la madre
La mujer, de 32 años, permanece internada bajo custodia policial en un centro de salud, mientras es sometida a evaluaciones psiquiátricas. Según surgía de la causa, su estado mental era un punto clave para determinar su responsabilidad penal.
De hecho, la Justicia analiza si puede ser considerada inimputable, es decir, si estaba en condiciones de comprender la situación al momento de los hechos. Este aspecto podría resultar determinante en el futuro del expediente.
Según se reconstruyó, la mujer había sido vista por última vez con la beba tras una visita al Hospital de Niños de La Plata. Luego, abordó un colectivo de la línea 506, cuyo chofer declaró que la notó desorientada y que la trasladó hasta la zona de 1 y 45.
Horas más tarde, el cuerpo de la nena fue encontrado por un trabajador en el predio de la Facultad de Arquitectura, junto a su libreta de nacimiento, lo que permitió identificarla rápidamente.
