Un informe elaborado por dos profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires aportó nuevos detalles sobre el episodio que involucró a Candela Arizaga y Facundo Moyano y que derivó en una restricción de acercamiento contra el dirigente.
El documento, elaborado el 4 de agosto, fue mostrado en vivo en DDM (América TV), y describe las condiciones en las que las especialistas encontraron a la joven de 23 años luego de que fuera trasladada al Hospital Pirovano.
Según el documento, las profesionales intervinieron a partir de una denuncia vinculada con un episodio ocurrido durante la madrugada en el departamento de Moyano, ubicado sobre la avenida del Libertador, en Belgrano.

Arizaga fue encontrada a unas cuatro cuadras del edificio, en la zona de Vértiz y Sucre, y trasladada al Hospital General de Agudos Dr. Ignacio Pirovano. Cuando las especialistas llegaron al centro de salud, la joven se encontraba acompañada por una amiga y una consigna policial.
El informe describe que estaba acostada, somnolienta, con los ojos entrecerrados y dificultades para mantener una conversación. Incluso señala que “balbuceaba por momentos”.
Durante la entrevista, Arizaga aseguró: “No hubo violencia de género, como se está diciendo”. También manifestó no recordar lo ocurrido durante la madrugada: “No recuerdo que haya pasado nada”.
El revelador dato del documento
Uno de los puntos centrales del informe surge cuando las profesionales le preguntaron por las horas previas al episodio. Allí, según consta en el documento, Candela relató que se encontraba junto a su pareja, Facundo Moyano, y que ambos habían consumido sustancias psicoactivas y/o alcohol.
Además, la joven aseguró que no recordaba lo sucedido y negó que Moyano le hubiera impedido pedir ayuda o abandonar el departamento. Respecto de la relación, explicó que conocía al dirigente desde hacía tiempo, que habían oficializado su noviazgo en enero de 2026 y que mantenían una “buena relación”.

Sin embargo, el informe también dejó asentada la presencia de indicadores de vulnerabilidad que fueron evaluados por las profesionales y que terminaron siendo considerados en el marco de la intervención de la Fiscalía.
El contenido del documento adquiere relevancia porque contrasta con algunas de las declaraciones públicas realizadas posteriormente por Moyano, quien defendió su accionar tras el episodio y sostuvo su propia versión de lo ocurrido y aseguró que no hubo ningún tipo de consumo.
La Fiscalía, en cambio, mantuvo la restricción de acercamiento y tomó en consideración la evaluación realizada por el equipo especializado. El informe no establece por sí mismo una conclusión definitiva sobre lo ocurrido dentro del departamento, pero sí aporta un registro profesional de las condiciones en las que fue encontrada Arizaga y de lo que manifestó durante aquella primera intervención.
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