Durante décadas, bastaban unos pocos segundos para reconocer que un Mercedes-AMG se acercaba. Mucho antes de verlo aparecía el sonido de sus motores V8, aceleraciones acompañadas por detonaciones y una personalidad mecánica que convirtió al ruido en una parte tan importante de la experiencia como la velocidad. Ahora AMG intenta demostrar que puede provocar algo parecido sin quemar una sola gota de combustible.

El nuevo Mercedes-AMG GT SUV es completamente eléctrico y representa un cambio importante incluso para una compañía acostumbrada a fabricar automóviles extremos. Es el primer SUV grande desarrollado íntegramente por AMG en sus 59 años de historia y no deriva de un Mercedes convencional al que después se le agregó más potencia. Fue creado desde el comienzo en Affalterbach sobre una arquitectura específica para vehículos eléctricos de altas prestaciones.
Las cifras ayudan a entender la dimensión del proyecto. Habrá tres versiones. El AMG GT 53 SUV tendrá 544 CV; el GT 55 subirá hasta 816 CV; y el GT 63 SUV, ubicado en lo más alto de la gama, alcanzará unos impactantes 1.169 CV y 2.000 Nm de torque.
En su configuración más potente utiliza tres motores eléctricos y tracción integral. Mercedes-AMG anuncia un 0 a 100 km/h de 2,5 segundos y una velocidad máxima de 270 km/h con el paquete correspondiente.

Son prestaciones propias de un superdeportivo dentro de un vehículo de más de cinco metros de largo, cinco plazas y alrededor de 2,6 toneladas.
Los motores de las versiones superiores son de flujo axial, una tecnología desarrollada por YASA, compañía perteneciente a Mercedes-Benz. Son más compactos que un motor eléctrico tradicional y permiten conseguir una gran densidad de potencia.
La batería también tiene una particularidad. Utiliza celdas cilíndricas refrigeradas directamente mediante un sistema que busca mantener estable la temperatura incluso cuando el conductor exige toda la potencia durante períodos prolongados. Mercedes asegura que parte del conocimiento utilizado para gestionar esa temperatura proviene de su experiencia en Fórmula 1.

Porque en AMG existe una preocupación bastante lógica: no alcanza con anunciar una cifra espectacular durante unos segundos. La potencia también debe mantenerse cuando el auto se utiliza de manera intensa.
Eso explica otro número menos vistoso, aunque posiblemente más significativo: el GT 63 puede entregar hasta 721 CV de manera continua, algo especialmente importante si alguna vez termina rodando durante varias vueltas en un circuito.
AMG tampoco quiere que semejantes prestaciones conviertan al nuevo modelo en un eléctrico limitado a recorridos cortos. Según la versión y la batería elegida, la autonomía anunciada llega hasta 700 kilómetros bajo el ciclo WLTP.

Claro que encontrar estaciones capaces de entregar semejante potencia será otro asunto. Como ocurre muchas veces con las nuevas tecnologías, el automóvil parece estar avanzando más rápido que parte de la infraestructura disponible.
El GT SUV incorpora suspensión activa AMG Active Ride Control+, dirección en las ruedas traseras y un sistema integral 4MATIC+ capaz de distribuir la potencia entre ambos ejes. También utiliza aerodinámica activa. Un alerón ubicado sobre el techo y diferentes dispositivos en la parte delantera modifican el paso del aire de acuerdo con las condiciones de conducción.
Por dentro, en cambio, aparece un universo bastante más reconocible para cualquier usuario de los Mercedes actuales. Hay instrumental digital, una pantalla central de 14 pulgadas, techo panorámico y múltiples posibilidades de personalización.
Incluso tendrá sonido artificial asociado a las aceleraciones. Es una cuestión sensible para una marca cuya identidad estuvo durante décadas tan ligada al sonido de los motores, pero AMG parece haber aceptado que el silencio absoluto tampoco encaja demasiado bien con un vehículo de más de mil caballos.
El nuevo modelo también ayuda a entender el momento que atraviesa Mercedes-AMG. Durante décadas la marca convenció al mundo de que una de las mejores partes de acelerar era escuchar lo que ocurría bajo el capot. Ahora tendrá que demostrar que también puede emocionar cuando debajo de ese capot ya no se encuentre un V8.























































