Parece mentira, pero ya pasaron siete años desde que el mundo entero se paralizó con el polémico final de Game of Thrones. Pero para los fanáticos que extrañan ver intrigas palaciegas, espadas cruzándose y escudos bañados en lodo, la espera terminó. A los 55 años, Nikolaj Coster-Waldau, eternamente recordado por su rol de Jaime Lannister, vuelve a su hábitat natural con un proyecto épico: Rey y Conquistador.

El intenso drama histórico, que desembarca este próximo martes 2 de junio en la pantalla de Universal+, transportará a los espectadores directamente a las entrañas del siglo XI.
A lo largo de ocho episodios cargados de tensión, acción e intriga, la epopeya medieval retratará la sangrienta lucha por la corona inglesa que cambió para siempre el rumbo de la historia británica.
Una batalla de egos: Harold vs. Guillermo
Con un ritmo narrativo implacable, la miniserie recrea el conflicto de octubre de 1066 que derivó en la icónica Batalla de Hastings. El relato se centra en el choque frontal entre dos líderes impulsados por una ambición desmedida y un evidente choque de egos: Harold Godwinson, el poderoso conde de Wessex interpretado por el británico James Norton (Happy Valley), y Guillermo, el duque de Normandía, encarnado por Coster-Waldau.

Ambos hombres, que alguna vez supieron ser aliados, terminarán enfrentados en el campo de batalla reclamando el poder absoluto en Inglaterra tras la muerte del rey Eduardo el Confesor.
Para comprender la psicología del duque de Normandía, el propio Coster-Waldau aportó una mirada reveladora sobre cómo la ambición se transforma rápidamente en una fijación: "Una vez que surge la idea de aspirar a la corona inglesa, se convierte en una obsesión para él". Lejos de ser una simple codicia, el actor asegura que este motor responde a una necesidad mucho más profunda: "Tiene que ver con protección y seguridad; él cree que cuanto más poder tenga, más a salvo va a estar su familia".

Sangre, sudor y lágrimas: la apuesta por el realismo extremo
Si algo distingue a Rey y Conquistador es su rechazo absoluto a la estética prolija y pulida que suelen tener algunos dramas históricos. La producción, que contó con el propio Coster-Waldau e incluso con James Norton como productores ejecutivos, apostó todas sus fichas a la crudeza visual.

"Sé que mucha gente habla de esto en términos de drama de época, pero realmente dedicamos muchísimo tiempo y atención a que se sintiera lo más auténtico posible: el barro y la sangre, el sudor y las lágrimas", reveló Norton sobre el impecable trabajo detrás de cámara liderado por el coordinador de acción Jon Vidar. "No queríamos que pareciera un drama de época pulido y delicado. Queríamos que se sintiera crudo y realista".

Con un elenco estelar que completan figuras como Emily Beecham (Damages) y Clémence Poésy (Harry Potter), Rey y Conquistador se perfila como la cita obligada para los amantes de las historias de poder.
Un tablero de ajedrez gigante donde los antiguos rencores, las alianzas cambiantes y la lealtad se pagan, literalmente, con sangre.
Fotos: Gentileza Universal+ y Boca PR




















































