Fernán Mirás reveló cómo cambió su relación con el trabajo tras sobrevivir a un aneurisma cerebral: “Todo me resulta placentero” – GENTE Online
 

Fernán Mirás reveló cómo cambió su relación con el trabajo tras sobrevivir a un aneurisma cerebral: “Todo me resulta placentero”

En la alfombra roja de los Premios Sur 2026, Fernán Mirás habló con GENTE sobre el fuerte episodio de salud que atravesó años atrás y contó cómo esa experiencia transformó su mirada sobre la vida, la actuación y el paso del tiempo.
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Hay artistas que, después de atravesar una crisis, cambian el modo de mirar el mundo. Y en el caso de Fernán Mirás, ese giro no sólo impactó en su vida personal, sino también en la manera en que hoy se vincula con su oficio.

En la alfombra roja de los Premios Sur, donde se lo vio relajado y de muy buen ánimo, el actor habló unos minutos con Revista GENTE y dejó una reflexión que resume con claridad el momento que atraviesa: después del grave problema de salud que sufrió años atrás, su relación con el trabajo se volvió más luminosa, más suelta y, sobre todo, más placentera.

Fernán Mirás ganó el Premio Sur 2026 a Mejor actor de reparto por su trabajo en Mazel Tov.

"Tuve lo que los griegos llamaban 'un ojete tremendo', y me salvé. Me salvé y no tuve ninguna secuela. Así que lo agradezco", respondió con una mezcla de humor y sinceridad sobre su presente respecto a su salud y la recuperación que debió afrontar.

Es que en octubre de 2021 sufrió un aneurisma cerebral que obligó a una intervención de urgencia en el Sanatorio Los Arcos, donde los médicos le colocaron un stent tras detectar la gravedad del cuadro. La noticia generó una fuerte conmoción en el ambiente artístico, no sólo por el riesgo que implicaba la operación sino también porque el actor quedó internado varios días —entre terapia intensiva y una habitación común— y debió suspender compromisos laborales, entre ellos la obra Art, que protagonizaba junto a Pablo Echarri y Mike Amigorena.

Con el paso del tiempo, el propio Mirás contó que entendió desde el primer momento que no se trataba de un dolor de cabeza común, recordó el miedo que sintió ante una cirugía de alto riesgo y llegó a admitir que, frente a la posibilidad concreta de morir, les dejó un mensaje a sus hijos antes de entrar al quirófano.

-¿Tuviste cambios de hábito, cambios en tu vida a partir de esto?
-Sí, sin dudas. Me cambió mucho... en varios órdenes, casi que ni yo me doy cuenta. Pero lo percibo. La vida es mucho más luminosa. Mi relación con el trabajo está muy fluida. Todo me resulta placentero. Estoy disfrutándolo mucho. 

No es una frase menor en un actor que empezó a trabajar a los 17 años y que está por cumplir 57. Son cuatro décadas de oficio, escenarios, rodajes y personajes. Y, sin embargo, él mismo reconoce que atraviesa una etapa singular: una en la que la actuación ya no aparece sólo como disciplina o exigencia, sino como disfrute puro.

En ese punto, su reflexión fue especialmente reveladora. Recordó que cuando era muy joven escuchaba decir que “un actor madura después de los 40” y que, en aquel momento, esa idea le parecía lejanísima, casi absurda. Contado hoy, con ironía, ese comentario le devuelve otra lectura: después de tantos años de trayectoria, siente que el trabajo finalmente le devuelve un placer más pleno, como si toda esa experiencia decantara en una zona nueva de libertad. “Es casi como si viviera de vacaciones”, resumió.

Ese presente emocional encuentra, además, un correlato concreto en su actualidad profesional. Mirás está hoy al frente de Sottovoce, una de las apuestas teatrales fuertes de 2026, junto a Adrián Suar, Carla Peterson y Lorena Vega, en el Teatro El Nacional, con dirección de Mariano Pensotti.

La obra se estrenó el 21 de mayo y rápidamente empezó a ser señalada como uno de los títulos más convocantes del año. En paralelo, también sigue afirmando su costado de director: este año estuvo vinculado al recorrido de La casaca de Dios, la película que dirigió y que sumó visibilidad en 2026 tras su paso por el Festival de Málaga y su estreno comercial en la Argentina.

Tal vez por eso sus palabras en la alfombra roja sonaron a algo más genuino: la sensación de alguien que estuvo frente a un límite real y que, desde entonces, reordenó prioridades. Fernán Mirás no habló desde el dramatismo, sino desde una serenidad luminosa, con la que volvió a su rutina laboral de otra manera. Más liviano, más agradecido y más conectado con el placer de hacer lo que ama.

Fotos: Martina Cretella.
Video: Juan Rostirolla.



 
 

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