Gastón Edul (30) tenía 12 o 13 años cuando una llamada nocturna cambió lo que sabía de su abuelo materno. Del otro lado del teléfono estaba Gaetano Gali, su nono, con una advertencia sobre algo que acababa de hacer con sus amigos. Según recordó en una entrevista exclusiva con GENTE, ese episodio fue el comienzo de una serie de conversaciones que todavía guarda entre sus recuerdos más queridos.
Figura de OLGA, Puerrul y TyC Sports, el periodista se alejó por un momento de la actualidad deportiva para hablar de aquel carpintero siciliano que llegó a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Lo describió como un hombre reservado, más dispuesto a escuchar que a ocupar el centro de una conversación.
“Él siempre fue una persona muy callada, muy taciturna, de pocas palabras, cuando te quería decir algo te lo decía, pero no hacía demasiado ruido”, contó. Y fue en la adolescencia cuando conoció una faceta de su abuelo que hasta entonces ignoraba: Gaetano se definía como médium.

Cómo Gastón descubrió una faceta desconocida de su abuelo
Todo ocurrió durante una reunión en la casa familiar. Gastón estaba con el mismo grupo de amigos que conserva hasta hoy. Entre videojuegos, comida y bromas, decidieron probar el juego de la copa, sin comprender demasiado qué significado podía tener.
“Obviamente no pasó nada durante el juego, no pasó nada”, aclaró Edul. Lo que lo sorprendió llegó inmediatamente después, cuando sonó el teléfono fijo.
Eran cerca de las once y media o las doce de la noche. Sus padres dormían en el piso de arriba y él se apuró a atender para evitar que el sonido los despertara. Era su abuelo, que primero lo saludó y le preguntó si sus papás estaban despiertos.
Gastón le ofreció llamar a su mamá, pero Gaetano le dijo que no hacía falta. Entonces llegó la frase que, tantos años después, todavía recuerda: “Te llamo para decirte esto: eso que están jugando, no es un juego”.

El periodista destacó especialmente la dulzura con la que su nono se dirigió a él. Según reconstruyó, después de esa advertencia le sugirió que volvieran a la consola y dejó la explicación para otro momento.
“Yo corté y me quedé helado, me acuerdo”, relató el periodista. Al regresar con sus amigos les contó quién había llamado y qué le había dicho. “Creo que no dormimos esa noche”, recordó sobre el desconcierto que les provocó aquella conversación.
A la mañana siguiente, lo primero que hizo fue hablar con su mamá. La respuesta de ella abrió una puerta a esa parte de la vida de Gaetano: “Bueno, ya que te enteraste de esta manera, si él quiere que te lo cuente, porque él no cuenta demasiado”.

Gastón quiso saber más y le pidió que fueran a visitarlo. Ya frente a su abuelo, le preguntó qué había pasado. De acuerdo con su relato, el carpintero le explicó que vivía aquellas experiencias desde alrededor de los 20 años, aunque durante mucho tiempo no había querido hacerse cargo de ellas. Más adelante había comenzado a estudiarlas y a hablar del tema.
“Soy médium”, fue la definición que, según recordó, le dio su nono. También le aclaró que no lo ejercía como una actividad, sino que lo entendía como algo que le sucedía.
A partir de entonces, las preguntas se multiplicaron. Durante los siguientes cuatro o cinco años, abuelo y nieto encontraron en esas conversaciones una nueva forma de acercarse. Edul las describió como “charlas divertidas que me guardo en mi corazón”.

De todas ellas, hay una explicación que recuerda especialmente. Gaetano buscó despegar sus creencias de las imágenes de terror que su nieto podía conocer: “Los fantasmas como aparecen en las películas, todo eso no existe, todo eso es mentira, no pasa”.
Según contó Gastón, su abuelo hablaba de energías y utilizaba esa idea para explicar su manera de entender el alma y lo que ocurre después de la muerte. Esa convicción también atravesó la forma en que vivió sus últimos días.
Gaetano falleció hace varios años. Para Edul, además de la sorpresa de aquella llamada, quedó el recuerdo de un hombre que pudo compartir con él sus creencias y responder a su curiosidad. “Él nunca le tuvo miedo a la muerte porque él está convencido de que no era el final de nada, pero ni su último día tuvo miedo”, expresó.

Agradecemos a La Tribuna Parrilla
Fotos: Chris Beliera
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Video: Candela Casares
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