Era barrendero, jugaba en el Ascenso y un inesperado mensaje le cambió la vida: hoy triunfa como modelo – Revista GENTE
 

Era barrendero, jugaba en el Ascenso y un inesperado mensaje le cambió la vida: hoy triunfa como modelo

Martín Cols atravesó lesiones, frustraciones y años de esfuerzo hasta que apareció una oportunidad que lo llevó hacia un mundo completamente desconocido. En diálogo con GENTE, cuenta su historia y el inesperado giro que transformó su vida.
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Durante años, Martín Cols dividió sus días entre el fútbol y el trabajo como barrendero. Mientras por las mañanas entrenaba en Sacachispas con la ilusión de consolidarse como jugador profesional, por las tardes recorría las calles durante seis horas. “Era mi vida como un bucle de todo el tiempo entrenar, trabajar, dormir”, recuerda sobre aquella etapa en la que el cansancio y las exigencias parecían no darle tregua. Sin embargo, la necesidad de ayudar a su familia y la pasión por el deporte lo llevaron a sostener un esfuerzo que, asegura, también terminó formando su carácter.

Las lesiones fueron otro capítulo decisivo. Desgarros, un esguince y dos roturas del ligamento cruzado pusieron varias veces en pausa su carrera y lo obligaron a atravesar momentos de enorme frustración. “Yo siempre sentí que tenía muchas condiciones, y cuando uno no puede mostrar, es lo más frustrante que hay”, cuenta en diálogo con GENTE.

En medio de ese recorrido, cuando llevaba meses recuperándose de una lesión, recibió un mensaje inesperado que terminaría cambiando el rumbo de su vida: una agencia de modelos se había interesado en él.

"El día que decido dejar de jugar al fútbol sentí una paz enorme".
"El día que decidí dejar de jugar al fútbol sentí una paz enorme", sostiene.

A partir de entonces comenzó una transformación que lo llevó de las calles y la cancha a las pasarelas y los grandes eventos de moda. Aprendió a desfilar, dejó crecer su pelo, protagonizó producciones y llegó al BAFWEEK, donde compartió espacio con reconocidas figuras.

Me sentí muy contento por eso”, resume sobre aquella primera experiencia en un mundo completamente nuevo. Hoy, mientras estudia inglés y se prepara para proyectarse internacionalmente, Martín asegura que no quiere desprenderse de su historia: “Uno nunca se tiene que olvidar de dónde viene para saber a dónde va”.

"Creo que crecí por superar tantas cosas y tantos reveses. Mi familia me ha ayudado un montón y los libros también. He crecido mucho y si no hubiera pasado todo lo que pasé, no sería hoy la persona que soy", afirma..

-¿Qué valores y aprendizajes de tu infancia en una familia trabajadora, con tu papá barrendero y tu mamá esteticista, te formaron como persona?

-Ellos fueron muy laburadores toda la vida. De chicos nos faltaba un poco más que ahora. Ahora, gracias a Dios, nos acomodamos más. Pero cuando éramos chicos teníamos más necesidades, y mis viejos nunca nos lo hicieron notar. Por un lado, mi viejo, antes de ser barrendero, fue jugador del ascenso por muchos años. Él me transmitió de su personalidad el ser yo mismo, no aparentar, no tener miedo a chocar con las personas, a decir lo que siento, a mostrar si algo me molesta, a tratar de ser un líder positivo. Mi vieja también siempre fue muy laburadora. En un momento estuvo en un trabajo en el que cobraba muy poco y se capacitó para ser esteticista, hacer varios cursos, pasarse todo el tiempo laburando y estudiando. De ellos adquirí ese ejemplo de seguir todo el tiempo y no abandonar.

-¿Cómo hacías para sostener la exigencia de entrenar a la mañana en el fútbol del Ascenso y cumplir seis horas de barrido por la tarde?

-Siéndote sincero, la exigencia de entrenar a la mañana en Sacachispas y luego por la tarde trabajar seis horas fue muy difícil. En un principio porque, como ya he contado, uno cuando entra a cualquier laburo, más en este trabajo de barrendero, te mandan a hacer las labores más difíciles. Entrás de agencia, que sería como los suplentes de los efectivos, que son trabajadores que están hace muchos años. Vos tenés que trabajar, tenés que cumplir con operativos en los que ocurren podas, que generan mucho tipo de suciedad, y tenés que estar todo el tiempo trabajando a full porque que te están supervisando. Entonces fue muy exigente. Yo llegaba a la noche, comía y me iba directo a dormir. Los fines de semana yo no quería hacer nada porque terminaba muy cansado. A veces yo me notaba muy desganado porque mi vida era como un bucle: entrenar, trabajar y dormir. No sabía cuánto lo iba a poder mantener. Lo hacía por el sueño que tenía y por mis compañeros y el técnico que me decían que tenía condiciones; pero no me quedaba otra que trabajar para poder ayudar acá en mi casa y salir adelante.

Martín Cols.
Martín Cols hoy, en su faceta como modelo.

-¿Cómo viviste todo el esfuerzo que significó seguir trabajando con una lesión y dándote inyecciones de corticoides para aguantar el dolor en la rodilla?

-Fue muy duro. Yo venía de un desgarro en el cuádriceps y el técnico me estaba apurando para volver a jugar porque me necesitaba. En ese momento justo termina la primera ronda de la Primera B Metropolitana, que en ese momento se encontraba Sacachispas el año pasado, y me recupero justo en ese momento de descanso. Fue un jueves que me recupero, entreno ese día y el viernes, y el sábado tenemos un amistoso con Defensa y Justicia en el que juego. En una jugada desafortunada, en la que se la puedo robar al delantero, me termino esguinzando la rodilla. Fue un dolor muy similar a la ruptura de cruzados. Fue jodido porque llegué y tenía que ir al trabajo y no me podía mover. Ese día llego con el kinesiólogo y le digo que me dé una inyección de corticoides porque tenía que ir a trabajar luego del entrenamiento, porque también trabajo los sábados. El partido fue por la mañana. Me da la inyección, y voy a trabajar. Mis compañeros me preguntaban cómo estaba, porque yo no le había contado a nadie; no quería que nadie se entere porque hacía una semana que había empezado a trabajar y no podía faltar.

-¿Y trabajaste así?

-Tuve que trabajar así. Los corticoides me desinflamaron la rodilla, pero me costaba; en un principio me costaba mucho. Luego también, tras sufrir la ruptura del ligamento cruzado, también me tuve que inyectar corticoides para poder trabajar. Tampoco mis compañeros del trabajo sabían nada. Yo no podía contar porque lo había sufrido fuera del trabajo. En este momento me doy cuenta de que estaba errado, porque ellos me hubieran apoyado, no les hubiera importado, y pasé todo ese sufrimiento solo, inyectándome para poder trabajar. La verdad que fue un período difícil, pero necesario.

Todos los que me conocen te lo pueden decir: todo lo que he dado por el fútbol no tiene nombre.
"Todos los que me conocen te lo pueden decir: todo lo que he dado por el fútbol no tiene nombre".

-En Sacachispas competías contra ocho defensores por un puesto; ¿cómo manejabas el estrés diario de la competencia por un espacio?

-Sí, fue complicado competir contra ocho defensores porque los titulares eran dos jugadores muy experimentados. El central derecho, que es mi puesto, era el capitán, y el izquierdo era un gran jugador, de 26 años, que tenía muchas condiciones y ya había jugado muchos partidos. Los dos suplentes también eran jugadores experimentados, y yo corría de atrás con varios compañeros de mi edad o un poco menores, que también teníamos todos muchas condiciones. Por más esfuerzo que hacía en ese momento, sentía que no iba a llegar nunca a jugar. Entrenaba, iba antes al gimnasio, me quedaba pateando, entrenaba al máximo todo y parecía que no daba resultados, y más porque el equipo no andaba bien y yo pensaba cuándo se me iba a dar la oportunidad. Fue un desgaste muy grande para mí.

-¿En qué momento sentiste que las lesiones trababan tu carrera?

-En ese momento que también competía, se me había pasado por la cabeza dejar de jugar porque es difícil no estar jugando después de tanto tiempo y sentir que das todo. Yo siempre sentí que tenía muchas condiciones. Entonces, en ese momento también se me había pasado por la cabeza dejar.

Una foto de Martín en sus tiempos de futbolista.
Una foto de Martín en sus tiempos de futbolista.

-¿Sentiste frustración por no poder dedicarte al deporte?

-Sí. En un lapso de cuatro años, primero en Tristán Suárez y luego en Sacachispas, sufrí este desgarro, el esguince que es una lesión que me duró tres meses y nuevamente la ruptura del ligamento cruzado. Sentí que se me estaba trabando mi carrera porque estaba pasando siempre por un muy buen momento en el que sentía que se podían empezar a dar las cosas. En Sacachispas el técnico me decía que estaba bien, que me recupere rápido, que me estaba teniendo en cuenta, que ya me estaba metiendo ahí para poder jugar, y tuve todas estas lesiones seguidas.

-Una muy mala racha.

La verdad que me generaba mucha impotencia. Vos pensá que el técnico te está alentando para que te recuperes, que te necesita, que quiere que estés, y te desgarrás, te esguinzás, no podés jugar, y ves cómo tus compañeros se siguen entrenando y vas quedando atrás. Fue muy frustrante porque sentía que el cuerpo no me respondía. Y bueno, para cerrarlo, lamentablemente sufrí la lesión del ligamento cruzado, que fue duro porque también fue en el momento en que fallece mi abuelo. Se me juntó todo y la verdad que fue un período muy difícil de mi vida. Estoy eternamente agradecido al fútbol por los valores que me dio, por los compañeros que tuve y porque me dio una valiosa lección que es nunca tirar la toalla y siempre darle para adelante.

El giro en su vida: el momento en el que dijo "sí" a ser modelo

Llevaba unos siete meses lesionado cuando le escribieron por Instagram para ser modelo. Ahí su vida empezó a tener otro color. "Me escribieron desde Art Models Agency, la agencia que me representa hoy en día. Yo hasta ese momento no sabía quién era la persona atrás de la agencia (Ariel Ramírez). Me contactó diciendo que quería tener una entrevista conmigo porque tenía un muy buen perfil, una cara buena para el modelaje y un buen físico", comienza a contar.

"Me preguntó si a mí me interesaría tener una entrevista y meterme en el mundo del modelaje. Le dije en principio que lo iba a pensar y que lo iba a charlar con mi familia. Lo charlo con mis viejos y nos pareció raro a los tres que te hable una persona desconocida de la nada, que no tenía foto de perfil. Finalmente me dejaron tomar la decisión a mí y decidí darle para adelante. Desde un inicio Ariel fue muy sincero conmigo, me explicó cómo son las cosas en el mundo del modelaje, cómo se manejan, las falsedades que hay adentro, que yo tenía que enfocarme en lo mío si decidía darle para adelante al modelaje y no caer en estos pasatiempos", amplía.

-¿Y qué sentiste?

-Lo vi sincero porque desde un principio que alguien te diga las cosas como son no es fácil. Le dije que lo iba a pensar, me mandó el contrato y, después de pensarlo con mi familia y de explicarles que Ariel fue muy sincero conmigo —que eso es lo que más me llega a mí, la sinceridad de las personas—, me di cuenta de que iba a andar bien nuestra relación de trabajo. Después nunca sabés cómo se pueden dar las cosas, pero decidí darle para adelante y empezar con el modelaje.

-¿Y qué te dijeron tus padres?

-Saben en quién me convertí y me aconsejan, pero me dejan tomar mis decisiones. Siempre estuvieron muy tranquilos porque saben que yo soy un pibe centrado que no hace las cosas sin pensar. Ellos siempre me dijeron que yo podía ser modelo y no se sorprendieron con la propuesta. Me dieron su apoyo. Ellos siempre me bancaron en todo, así que con su apoyo fue mucho más fácil.

Martín Cols y otra de las imágenes de su reciente faceta como modelo.

-Leí que tu reprsentante te aconsejó dejarte el pelo largo.

-En la primera entrevista que te comenté, me dijo: "Te tenés que dejar el pelo". Yo tenía un degradé típico de jugador de fútbol y las cejas perfiladas. Totalmente lejano a lo que veo hoy en día. En un principio me sentía raro porque me cortaba el pelo todas las semanas y de repente empezar a dejármelo largo y en el club me decían que era un croto —obviamente en tono de cargada—, pero me sentía raro hasta que me empezó a crecer bien el pelo y las cejas. Me empecé a notar distinto, me empezó a gustar y hoy veo que Ariel tenía mucha razón.

-También te enseñó a desfilar en su living; ¿cómo fue adaptarte a la pasarela partiendo desde cero?

-Un día antes de reunirme para que me vean los diseñadores Fabián Paz y Gustavo Pucheta, Ariel me hace ir a su casa, en la parte de abajo donde tiene un patio, y me dice que me iba a enseñar a caminar. Él me estaba mirando de frente, a unos doce pasos. Me dice: "Empezá a caminar para mí". Hago dos pasos y me dice: "No, volvé para atrás... estás duro. Tomalo con más naturalidad, mantené la cabeza recta, bajá el mentón y tratá de llevar los brazos lo más natural posible, no los dejes duros ni demasiado forzados". Así fui pasando como cuatro o cinco veces y Ariel me corregía y me corregía, me volvía a mandar para atrás y me decía: "Volvé a caminar", "De nuevo", "No", "De nuevo"... Así hasta que le pude agarrar la mano y me di cuenta de que mientras más natural hago las cosas en este mundo, mejor me salen.

"Mi llegada a la moda fue un momento en que chocaron dos culturas porque el modelaje y el fútbol que, lamentablemente, hoy son dos cosas opuestas", explica.

-Con todos los prejuicios que hay en el mundo del fútbol, ¿cómo reaccionaron tus excompañeros del club y cómo tomaste las chicanas cuando aparecieron tus primeras fotos profesionales?

-No te voy a mentir, en el fútbol lamentablemente hay muchos prejuicios. La verdad que es algo que si tengo la oportunidad me gustaría dar un mensaje positivo de que no se tiene que prejuzgar a la persona por su forma de vestir o su orientación sexual. Siempre estuvo la cargada, el ida y vuelta de que yo los cargaba, ellos me cargaban, y las primeras fotos fueron difíciles porque el primer día que llego al club me encuentro con unas cargadas de todo el mundo. Yo me lo tomo bien, obviamente; como siempre digo: tengo mucha seguridad en mí mismo. Pero bueno, también que te carguen todo el tiempo pensás: "¡Uh, la puta madre! ¿Cuándo me van a dejar de cargar? ¿Va a ser todos los días así?". Te empieza a romper un poco las bolas.

-¿Qué sentiste al pasar de la calle y la cancha al backstage de BAFWeek entre peinadores, vestuaristas y famosos?

-Fue una locura pasar del barrido y del fútbol a estar en un backstage de ese nivel. Imaginate que en la calle y en el laburo me topo con personas humildes, laburadoras, con el día a día de todas las personas que están a mil, que ni se paran a mirarte, que sos uno más, que pasan los barrenderos... Y en el club también, Sacachispas es un club del ascenso, humilde, donde todos los pibes salen de abajo. Nunca te podés llegar a imaginar que podés estar en un lugar de repente con personas famosas. Yo me encontré con Valeria Mazza, Florencia de la V, Marta Fort... Un montón de gente famosa que no lo podía creer. Un mundo totalmente nuevo, caótico, que te enseñan y te muestran cómo desfilar para que salga todo perfecto. Me pareció totalmente hermoso. Sentí una seguridad de decir: "Este es mi lugar". Todo lo que pasé me trajo a estar en este momento, a sentir esta tranquilidad, esta ansiedad por querer salir y que todo el mundo me vea. Me sentí muy contento por eso, la verdad.

"De repente, pasar del barrio a un backstage donde todos los pibes eran, dentro de todo, modelos ya consolidados de hace bastante tiempo, con un montón de vestuaristas, de estilistas, donde todos te están vistiendo y peinando para estar a la perfección".
Cols en uno de sus defiles más reciente.

-¿Cómo viviste la viralización de tu figura?

-En un principio me pareció muy loco porque yo sentí que solamente dije la verdad de mi vida y a la gente como que le sorprendió que una persona laburante, un exjugador y un barrendero, llegue a ser modelo. La verdad yo me lo tomé con total naturalidad porque para mí no había nada raro en eso. Conocí gente muy linda, conté mi historia lo más natural que pude. Estoy muy contento de que la gente lo pueda valorar también, porque muchas veces la lucha del día a día y a esos héroes silenciosos que luchan por su familia, que luchan por uno mismo para salir adelante, no se los ve.

-Llevás cuatro meses en el modelaje, estudias inglés dos veces por semana y querés capacitarte en vestimenta; ¿cuáles son tus ambiciones de cara al futuro?

-Gracias a Dios en ese trayecto aprendí un montón. Siento que se me da natural, es increíble, la gente me lo dice: que se me da natural el tema de las fotos, el tema de la pasarela... Me dicen como que nací para esto. A mí me encanta este mundo. Estoy estudiando inglés porque quiero viajar afuera, expandirme, y laburar en todo el mundo con las grandes marcas. Me encantaría ir a Milán y París, las capitales de la moda para poder representar la bandera y el barrio. Me encantaría que la gente vea que se puede salir de abajo y llegar a grandes cosas. También me gustaría retomar la carrera de Psicología, que la tuve que dejar por el fútbol ya que no me daban los horarios. También me gustaría actuar y estar en la tele dando un mensaje positivo a la gente.

Martín Cols en la pasarela del BAFWEEK.

-Te definís como "barrendero, modelo y un pibe normal"; ¿por qué es tan importante para vos mantenerte fiel a tus raíces?

-Soy un pibe laburante, un pibe que sale igual que cualquier otra persona a laburar, a ganarse el pan, a ayudar a la familia, y un pibe normal porque siempre me sentí un pibe de barrio, que se junta con sus amigos, tiene frustraciones, sale adelante, pasa momentos malos y buenos al igual que todas las personas. Siempre fui muy respetuoso. Lo más importante siempre fue mantenerme fiel a mis raíces porque son lo que me hace ser lo que soy. Me trajeron al lugar donde estoy, me han demostrado que se me acercan personas buenas de verdad por demostrar mis verdaderos valores, por ser firme a mí mismo, por obrar de manera buena y siempre seguir adelante. Yo creo que uno nunca se tiene que olvidar de dónde viene para saber a dónde va. Jamás me voy a olvidar de todos los que me dieron una mano, de mi familia y de todo lo que hicieron por mí, como tampoco de todos mis compañeros barrenderos, mis compañeros futbolistas, y de todos los que me han dado una mano.

"No quiero ser famoso solo por serlo, sino de verdad dar un mensaje positivo", asegura.

Fotos: gentileza @armodelsagency, @carbonphotostudio y @arielfernandoramirezgimenez


 
 

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