Majo Cabrera, la actriz paraguaya que enseñó guaraní a Robert De Niro – GENTE Online
 

Majo Cabrera: “Todo el tiempo me cuestiono la timidez”

La protagonista de Nada (Star+) es una de las revelaciones del año. Tuvo la capacidad de codearse con Robert De Niro, aprender de Luis Brandoni -a quien define como "un maestro" - y no oculta que tiene un costado tímido que marca un fuerte contraste con su personalidad ante las cámaras. "Es algo contradictorio y todo el tiempo me lo cuestiono", confiesa a Revista GENTE. 
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“¿Cómo estás llevando la fama?”. Esa pregunta fue la que el novio de Majo Cabrera le hizo a la actriz hace unos días, en medio de las réplicas que tuvo su entrañable papel en Nada, la serie que protagoniza Luis Brandoni en Star+ y en donde, nada más y nada menos, participa Robert de Niro. A los 30 años la joven paraguaya tuvo la gran oportunidad de su vida al lograr entrar con su trabajo a una producción internacional después de cinco años de carrera en su país para ponerse en el papel de la empleada doméstica del actor argentino, logrando poner una picardía que se destaca.  

“Majo cabrera es una chica que disfrutó mucho de su infancia en contacto con la naturaleza y su gente”, define a la hora de poner en palabras su perfil. Sapucai, que significa grito en guaraní, es el nombre del pueblo habitado por 8 mil personas en el que se crió y donde comenzó a forjar su costado artístico.

GENTE Tapa Digital Majo Cabrera
Majo Cabrera, protagonista de la tapa digital de Revista GENTE.

“Es una de las paradojas de la vida porque es un lugar muy silencioso. Es un pueblo ferroviario que se fundó por el taller del ferrocarril y, una vez que se apagaron las calderas, se hundió en un profundo silencio, aunque ahora hay más movimiento por la ruta”, le cuenta a Revista GENTE .

“Como le pasa a mucha gente del interior, los jóvenes terminan el colegio y se van a la capital. Yo me fui a vivir a Asunción -queda a 92 kilómetros- para estudiar Arquitectura, pero un tiempo después escuché el llamado de la vocación. En el fondo sabía que, cualquier cosa que hiciera, era desviarme de mi pasión”, narra sobre ese clic que internamente sabía que se iba a dar.

-Teniendo en cuenta que venís de una familia tradicional, ¿cómo tomaron en casa esto del “llamado de la vocación” y el hecho de tener que dejar la carrera universitaria? 

-Tuve que sentar a toda la familia y darle la noticia. Yo creo que se lo esperaban, era algo que estábamos tratando de contener para que pudiera hacer una carrera tradicional. Yo sabía esto desde chica.

Timida, apasionada por la actuación y conb el deseo de poder seguir triunfando en el exterior.
Tímida, apasionada por la actuación y con el deseo de poder seguir triunfando en el exterior.

-¿Quiénes quedan en Paraguay? 

-Está toda mi familia, mis afectos, mis amigos. Igual estamos cerquita. Por lo menos están las tecnologías. Me pasó de generar todo un sistema en el que estamos conectados por videollamada. Cocino con mis familiares al lado. Eso es lindo. Pero te confieso que siempre necesito volver para recargarme de ese verde que caracteriza el lugar en el que nací. Me encanta Buenos Aires, estoy cada vez más enamorada de la pluriculturalidad que tiene, escuchó muchísimo guaraní recorriendo la ciudad… pero la casa es la casa. Necesito esa paz, el silencio. Aterrizar en Paraguay es aterrizar en una ciudad escondida en el verde.  

-¿Cuál fue el primer acercamiento al mundo artístico? 

-Llegué al escenario por medio de la danza popular paraguaya cuando tenía unos cinco años y ya sentía cosas. Entre los árboles recreaba escenas y actuaba en medio de la naturaleza. Era un juego. No tuve mucha influencia de la televisión, eso fue más de grande. En la adolescencia participé del Festival Nacional de Teatro Juvenil que fue como un semillero porque me formé con talleres de profesores muy importantes de Paraguay, profundizando sobre la creación de los personajes y la interpretación. Sentí un fuego interior: el de la vocación.

-Imagino que pudiste aprovechar ciertos conocimientos de la arquitectura a la hora de plantarte en escena.  

-Para mí es un complemento fuertísimo porque aprendí a desarrollar la concepción espacial. Me acuerdo de que en obras de teatro me armaba el 3D del escenario en mi cabeza, iba marcando puntos de mi desplazamiento y me era mucho más fácil desarrollarme arriba de las tablas. Y estos conocimientos también me ayudaron en Nada.  

Majo Cabrera se encontraba en Corrientes cuando fue seleccionada en un casting para poder formar parte de la producción de Star+, completó las audiciones en Buenos Aires y se instaló definitivamente.
Majo Cabrera se encontraba en Corrientes cuando fue seleccionada en un casting para poder formar parte de la producción de Star+, completó las audiciones en Buenos Aires y se instaló definitivamente.

-¿En un futuro te gustaría incursionar en otra área de la actuación? 

-Creo que, más adelante, voy a querer dirigir porque soy muy curiosa y me gusta mucho cómo se arma el funcionamiento del set. Hay que animarse. Mi primera pasión es la interpretación, el hecho de empatizar con un personaje y explorar. Lo otro lo hago de metiche, por curiosa, como te digo. Yo soy la que anda atrás de los directores para ver los armados.  

Robert De Niro y Luis Brandoni, anécdotas de una dupla escandalosa

"En un futuro me gustaría incursionar en la actuación", adelanta.
"En un futuro me gustaría incursionar en la actuación", adelanta.

Cuenta la leyenda que una tarde, en medio de una grabación, Majo tomó la iniciativa de descomprimir la jornada de rodaje con Robert De Niro. el resultado es simpático e inimaginable, según revela una de las propias protagonistas: "Le enseñé a insultar en guaraní". Un verdadero encuentro multicultural.

-Lo decís y no se puede creer, ¿cómo pasó?

-Ya habíamos hecho otras escenas cortas antes de llegar a ese momento donde se dió esa conversación, así que yo también me sentía más en confianza porque antes ya me había preguntado si era de Paraguay y si hablaba guaraní. Estando ambos en nuestras posiciones, mientras hacían todos los retoques; seguimos con esa charla y me pidió que le enseñe algunas palabras... pero resultaban complicadas de pronunciar. Entonces ahí fue que le di la opción de decir algunas palabrotas en guaraní porque son mas fáciles. Le gustó la idea. Repetía lo que le iba diciendo y los chicos del set también me pedían que les tradujera el significado de esos términos, así que nos reímos todos y también a De Niro. Le causó mucha gracia eso, generándose un lindo momento grupal.

-¿Hay alguna otra anécdota divertida de las grabaciones con él?

-Ninguna tan divertida como esa, pero tuve charlas realmente muy agradables. En otros momentos hacía de traductora entre él y Beto; creo que para mí esa es la gran anécdota.

-¿Cómo era De Niro en la intimidad del set?

-En el set: ¡Un señor! Entraba con mucha parsimonia, saludaba, esperaba las indicaciones, hacía las preguntas que necesitaba, lanzaba sus sugerencias. Siempre estaba muy conectado al set, tenía mucha predisposición para retomar las escenas que eran necesarias y a veces él mismo las pedía. Realmente era hermoso tener el privilegio de verlo desenvolverse en su ambiente natural del cual evidentemente tiene conciencia plena. Encontré en él mucha complicidad y compañerismo, también había química para las escenas, realmente me sentía muy cómoda trabajando con él.

-¿Le diste tips de alguna comida paraguaya o compartiste alguna receta?

-No recuerdo haber compartido muchos tips de cocina en el set ya que había un equipo de chefs profesionales trabajando ahí, hubiese sido una caradurez de mi parte. Si recuerdo que hablamos del mate, de las diferentes formas de preparar, de la yerba, del terere y sus yuyitos.

-¿Qué es lo mejor que te enseñó Luis Brandoni?

-El hecho de verlo trabajar con tanto talento, con tanto conocimiento y con tanto vigor ya es en sí mismo una gran enseñanza y, además, un gran lujo. Beto tiene una trayectoria y una calidad actoral descomunal que con el simple hecho de observarlo estaba aprendiendo un montón. No creo poder poner una enseñanza sobre otra, creo que toda la experiencia de haber trabajado con él significó para mi una gran clase magistral.

Antonia, un personaje que viene a reivindicar la historia migrante

en los medios de paraguay, su participación en la serie Nada fue un verdadero boom. "Me convocan para entrevistas y en la calle, los vecinos felicitan a mi familia", cuenta.
En los medios de Paraguay, su participación en la serie Nada fue un verdadero boom. "Me convocan para entrevistas y en la calle, los vecinos felicitan a mi familia", cuenta.

“Yo no pensé que fuera a generar tanta repercusión mi papel. Sabía que los iba a interpelar porque los paraguayos somos muy de lo nuestro. La forma en la que se retrata al personaje hace que se sientan identificados y codearse con una estrella de Hollywood es muchísimo”, valora.

“Era importante aprovechar el momento para representar a mis compatriotas que hacen un gran esfuerzo yéndose a otro país a trabajar para poder ayudar a sus familias. El gran objetivo fue poder representar a todas las Antonias del mundo porque las personas migrantes ponen la mejor cara y hacen todo desde un lugar tierno con la convicción de que van a poder lograr algo. Pero en el fondo, esta la tristeza por la lejanía. Me pasó a mi que, por momentos, me sentí identificada con ella en la imagen de llegar a Buenos Aires de la misma forma que ella para establecerme como profesional”, destaca.

-¿Hubo miedo en ese arribo a la gran ciudad? 

-Sí. Es que la exigencia era tremenda. Me estaban pidiendo que esté a la par de dos monstruos del cine. Había nervios, ansiedad, expectativa. Todo servía como un empuje para que empezara a trabajar lo más profesional posible para poder darle vida a una Antonia que esté a la altura del resto de los personajes.

Los nervios dominaron la escena cuando le tocó enfrentarse a una grabación junto a dos grandes de la escena. Pero sacó todas sus armas para brillar con un personaje que terminó siendo la llave para una nueva etapa de la vida del Manuel Tamayo Prats de Luis Brandoni.
Los nervios dominaron la escena cuando le tocó enfrentarse a una grabación junto a dos grandes de la escena. Pero sacó todas sus armas para brillar con un personaje que terminó siendo la llave para una nueva etapa de la vida de Manuel Tamayo Prats de Luis Brandoni.

-¿Qué les dicen a tus allegados de tu participación en Nada? 

-Todos los felicitan. Sienten mucho orgullo y están contentos de que el guaraní este presente. Es una reivindicación porque durante mucho tiempo fue un idioma perseguido. No pueden creer lo de las comidas: una de ellas es el jukysy (caldo de huevo que representa uno de los clásicos de la cocina del vecino país) que todas las abuelas nos lo habrán preparado. Es un revitalizante y ahora hay como toda una fiebre de recuerdos. Me llegaron muchos mensajes de hijos y nietos de paraguayos que están en otros países diciendo que les hacía acordar a su infancia.  

-¿Le agregaste algo al guion para darle un toque propio de Paraguay? 

-Yo creo que estaba bastante bien armado. Los guionistas se asesoraron muy bien. Igualmente me permitieron jugar con el guión cintureando con aquellas cosas que estaban establecidas. Yo le metía todo lo paraguayo que podía. El personaje tiene que tener la capacidad de venderse a nivel mundial y, dentro de eso, tenía que poder agregar lo que más podía. Aproveché mucho la escena de insultos en guaraní. Ellos ya tenían una frase corta armada y yo metí otra porque sentía que le faltaba.  

-¿Qué te dejó este tiempo compartido con Brandoni?

-Una semana antes de que me digan que iba a ser coprotagonista de Luis Brandoni me hicieron una entrevista en donde me preguntaron con qué actor argentino me gustaría trabajar. Y yo contesté que con él. A la semana recibí la llamaba de que iba a entrar. No tenía noción de que podía pasar. A veces el destino conspira. Mi primer crush con el trabajo de él fue con Esperando la carroza. La interpretación que tiene es maravillosa. Genere una relación de maestro-alumno y de amistad muy linda.

Hollywood, la meca de Majo Cabrera

En parte, la actriz entiende que esta de paso por la gran ciudad ya que persigue el objetivo de llegar con su trabajo a plazas como Estados Unidos y España.
En parte, la actriz entiende que esta de paso por la gran ciudad ya que persigue el objetivo de llegar con su trabajo a plazas como Estados Unidos y España.

“Realmente estoy enfocada y consciente de lo que me está pasando. Me gusta trabajar de la forma más profesional posible. Entiendo esto de la fama, pero me sacan todo esto (por el maquillaje y los outfits glamorosos de la producción) y soy la misma de siempre”, recalca con tono seguro.  

Pero lo que no se puede negar es que, esa misma chica que se codeó con dos grandes tiene una timidez que resalta cuando las luces del set se apagan. Es la misma que, para descomprimir una jornada de grabación, le enseñó a insultar en guaraní a De Niro. Carácter y actitud no le falta.

“Es una contradicción, me lo cuestiono todo el tiempo. Me pasa que desde el personaje me es más fácil explotarme. Después de eso me pongo mucho más retraída, me saco el vestuario y vuelvo a ser yo. Soy tímida”, justifica.  

“Estoy a la expectativa de lo que viene. Este es mi debut en la escena internacional, así que veremos que pasa. Tengo ganas de seguir trabajando y fortalecer mi profesión en Argentina con el deseo de poder proyectarme en otros países. Me gustaría trabajar en Estados Unidos o España. Quiero seguir creciendo. Un sueño es llegar a Hollywood, definitivamente”, cierra.

Majo Cabrera.
Majo Cabrera.

Fotos: Fabián Uset
Video: Candela Petech
Retoque digital y diseño de tapa: Gustavo Ramírez y Darío Alvarellos
Edición de video: Rocío Bustos
Producción: Sofía Perez y Santía
Estilismo: Jorge León
Maquilló y peinó: Rocío Somoza, para Sebastián Correa Estudio
Agrademos a Atelier Pucheta, Renner, a Yamila Ruski (Disney) y a Mesón y a Jordana Klad, por la locación

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