Para Julieta Poggio, la moda nunca fue un simple adorno, sino el oficio que terminó de consolidar su arrollador éxito tras su paso por Gran Hermano. Convertida hoy en una de las figuras más cotizadas por marcas internacionales -embajadora de Pandora y Fashion Nova, y cara de campañas de Carolina Herrera y Rabanne-, la actriz y bailarina de 24 años llegó a MasterChef Celebrity (Telefe) dispuesta a dejar su huella estética.
Y si durante el Mundial de Qatar impuso la gorra de jean con lentejuelas, en las cocinas más famosas del país decidió que el tradicional uniforme blanco necesitaba un giro de estilo.
Lejos del clásico y aburrido sombrero de cocina, Julieta desfiló por las estaciones de trabajo con cuatro modelos completamente intervenidos que reflejan su personalidad:




"Una lloradita y a seguir"
Más allá de los impecables looks, el paso de Poggio por el programa que conduce Wanda Nara está lejos de ser un simple paseo en la pasarela. En su accidentado debut, la bailarina sufrió una quemadura de primer grado con aceite hirviendo que la obligó a vendarse la mano en pleno set. Con las lágrimas secadas por la propia conductora, Julieta logró terminar su plato (langostinos salteados con fideos de arroz, berenjenas y pepino) y conquistó al exigente jurado asegurándose un lugar en el balcón.
Su tenacidad se volvió a poner a prueba en la última semana. Pese a los rumores de eliminación (finalmente desmentidos tras la salida de Pachu Peña), la influencer se arriesgó con un papillote de lenguado cocinado directo sobre la hornalla. Y aunque el humo y el papel quemado invadieron su estación, la técnica le valió los elogios de Martitegui y le permitió zafar del temido delantal negro.
Sí. Con brillos en la cabeza y quemaduras en las manos, Poggio demuestra gala a gala que está dispuesta a dar el show completo.

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