Hay destinos que no necesitan reinventarse para seguir atrayendo visitantes. A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, San Antonio de Areco conserva una identidad profundamente ligada al campo, los antiguos oficios y la cultura gaucha argentina.
Ubicado a 113 kilómetros de CABA, este clásico bonaerense combina calles empedradas, construcciones históricas, talleres artesanales, pulperías y una gastronomía donde el asado y las recetas criollas ocupan un lugar central.
Pero su atractivo va mucho más allá de una escapada gastronómica. Recorrer Areco permite descubrir una historia que todavía permanece visible en sus calles y explica por qué es considerado uno de los grandes guardianes de la tradición argentina.

Por qué San Antonio de Areco es la Capital Nacional de la Tradición
La historia local comenzó a tomar forma durante las primeras décadas del siglo XVIII. Entre 1720 y 1728 se construyó una primera capilla dedicada a San Antonio de Padua y, en 1730, aquel espacio fue convertido en parroquia.
Con los años, el pueblo creció sin perder su fuerte relación con la vida rural. Esa identidad recibió un reconocimiento especial en 2015, cuando el Congreso Nacional declaró a San Antonio de Areco Capital Nacional de la Tradición.
Además, cada noviembre se realiza la Fiesta de la Tradición, una histórica celebración criolla que comenzó en 1939 y reúne desfiles, destrezas gauchas, música, bailes y artesanías.
Qué hacer durante una escapada a San Antonio de Areco
Una buena manera de conocer el destino es comenzar por su casco histórico. La Plaza Ruiz de Arellano, la Parroquia San Antonio de Padua y las construcciones que la rodean permiten descubrir parte del patrimonio arquitectónico local.
Otro punto ineludible es el Puente Viejo, construido en 1857 sobre el río Areco. Con el paso del tiempo se transformó en una de las postales más reconocibles del destino y quedó asociado también al universo literario de Ricardo Güiraldes, autor de "Don Segundo Sombra".
Su figura aparece especialmente en el Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, inaugurado en 1938. Allí se conservan objetos relacionados con la vida rural y la cultura gaucha, desde aperos y carruajes hasta vestimentas y diferentes piezas históricas.
Dentro de ese universo también aparece la Pulpería La Blanqueada, otro de los espacios emblemáticos para comprender cómo era la vida cotidiana en la campaña bonaerense.

Artesanos, río y gastronomía criolla
Una de las particularidades de Areco es que los antiguos oficios siguen formando parte de su presente. En talleres y comercios pueden encontrarse trabajos de platería criolla, talabartería, soguería y tejidos realizados por artesanos que mantienen vivas estas técnicas.
La ribera del río Areco suma otra alternativa para bajar el ritmo. Sus espacios verdes permiten caminar, descansar y contemplar algunas de las postales más conocidas del pueblo.
Y, como ocurre en muchos destinos rurales bonaerenses, la comida completa la experiencia. Asado, empanadas y platos criollos aparecen en restaurantes, antiguos almacenes y pulperías.
En los alrededores también existen estancias que proponen jornadas de campo con actividades como cabalgatas, paseos en sulky y experiencias vinculadas con las tareas rurales, acompañadas por gastronomía y espectáculos folklóricos.
Cómo llegar a San Antonio de Areco desde CABA
San Antonio de Areco está a 113 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. En auto, uno de los recorridos habituales es tomar Acceso Norte por el Ramal Pilar y continuar por la Ruta Nacional 8 hasta el ingreso a la localidad. El viaje demanda aproximadamente una hora y media, aunque puede variar según el tránsito.




















































