Cuando el 9 de julio llega a Buenos Aires, hay un aroma inconfundible que empieza a adueñarse de las mesas familiares: el del buen locro patrio. Y si hablamos de honrar la cocina argentina con maestría, pocos lugares logran la magia del Restaurant Museo Evita. Ubicado en el corazón de Palermo, dentro de una elegante casona de principios del siglo XX, este espacio invita a celebrar el Día de la Independencia con una propuesta que fusiona nuestra identidad nacional con los sabores más reconfortantes de nuestra historia.
Lejos del bullicio de la ciudad, cruzar las puertas de esta propiedad -construida en 1923 por el arquitecto Estanislao Pirovano y declarada monumento histórico nacional- es sumergirse en un verdadero oasis urbano. Sus salones de época y su deslumbrante patio arbolado no solo resguardan el legado del que fuera el Hogar de Tránsito Nº 2 de la Fundación Eva Perón, sino que hoy funcionan como el escenario perfecto para una experiencia gastronómica que enaltece las recetas caseras y los productos de nuestra tierra.

En honor a esta fecha patria, el equipo de cocina del restaurante decidió abrir su recetario para que puedas llevar ese sabor con historia directamente a tu mesa.
El secreto revelado: cómo preparar el icónico locro del Museo Evita
Si sos de los que prefieren festejar el Día de la Independencia encendiendo las hornallas en casa, el equipo gastronómico del restaurante compartió su receta exclusiva.
Dato clave: Los ingredientes detallados a continuación rinden para 80 porciones. Es la receta profesional original del lugar, ideal para grandes locreadas o para que puedas hacer la cuenta matemática y adaptarla a las dimensiones de tu hogar.
Ingredientes
- Poroto alubia seco, 2,1 kg.
- Maíz blanco pisado seco, 2,1 kg.
- Falda, 2,5 kg.
- Roast beef, 2,5 kg.
- Pechito de cerdo, 2,5 kg.
- Chorizo colorado, 2 kg (12 a 14 unidades aprox.).
- Tripa gorda, 1,5 kg.
- Cuerito de cerdo, 1,5 kg.
- Panceta, 1,2 kg.
- Cebolla, 1,5 kg.
- Zanahoria, 800 g.
- Apio, cantidad necesaria.
- Puerro, 500 g.
- Fondo de verduras, cantidad necesaria.
- Sal fina, 200 g aproximadamente.
- Pimienta negra, 30 g aproximadamente.
- Comino, 40 g aproximadamente.
- Ají molido, 40 g aproximadamente.
Manos a la olla: el procedimiento paso a paso
- El remojo: Se comienza remojando el maíz blanco y los porotos durante varias horas, preferentemente desde la noche anterior.
- La base: Luego se cocinan en una olla con el fondo de verduras elaborado a base de zanahoria, cebolla, puerro y apio, hasta que comiencen a ablandarse.
- Las carnes: A continuación, se incorporan la falda, el roast beef, el pechito de cerdo, la panceta, la tripa gorda, el cuerito de cerdo y el chorizo colorado, previamente limpios y cortados en porciones adecuadas.
- La cocción: Cocinar a fuego lento durante varias horas para lograr una cocción uniforme y permitir que los sabores se integren.
- El condimento y la textura: Durante la cocción se condimenta con sal, pimienta, comino y ají molido. Es fundamental mezclar periódicamente para evitar que se pegue y favorecer la formación de una textura cremosa gracias a la liberación del almidón del maíz y los porotos.
- El gran final: Una vez que todas las carnes se encuentren tiernas y el guiso haya alcanzado la consistencia deseada, se rectifica la sazón. Se sirve bien caliente y se decora con una salsa levemente picante para saborear un locro de sabor intenso y textura cremosa.

Para quienes deseen degustar el auténtico locro
Si este 9 de julio preferís dejar las ollas de lado y disfrutar de la gastronomía sin mover un dedo, el restaurante (inaugurado en 2005) preparó una propuesta especial disponible para el almuerzo y la cena.
Con un valor de $41.000 por persona, este menú de inspiración patria propone un recorrido de sabores que comienza con una clásica empanada de carne a modo de entrada. Luego, el plato principal invita a elegir entre un reconfortante guiso de lentejas o el tradicional locro patrio. Y, para coronar la comida con el toque dulce perfecto, los comensales pueden optar por un flan mixto o dos churros rellenos con dulce de leche, acompañando toda la comida con agua, gaseosa, limonada o una copa de vino Portillo Malbec o Chardonnay de Bodega Salentein.

Todo esto se puede disfrutar en su inigualable patio abierto que cuenta con un piso damero en blanco y negro, guirnaldas de luces suspendidas y un inmenso árbol de palo borracho en el centro, creando una sensación de refugio natural en medio de la ciudad.

Además, para hacerle frente al invierno, el patio está equipado con climatización y cálidas mantas, y el espacio es 100% pet friendly.
Agradecemos a Bernabela Sugasti y a Rocío Vidal de Gastronomique


