Hay una forma de vestirse en equipo que no consiste en usar lo mismo, sino en hablar el mismo idioma. Eso fue lo que hicieron Julieta, Lolo y Camila Poggio en la cuarta edición de la Fiesta +GENTE, la celebración del Orgullo LGBT y la reivindicación de la igualdad que se realizó en el Palacio Alsina y reunió a referentes de la comunidad, figuras de la moda y del espectáculo. Las tres eligieron la estética boudoir, con corsetería, encajes y portaligas y, aunque matcheadas, la resolvieron cada una con un vuelo distinto.
El contexto le dio otro peso a la escena. La fiesta llegó en una semana difícil, atravesada por el ataque transodiante que conmocionó a la comunidad, y la convocatoria funcionó como un gesto de presencia y de abrazo colectivo. Julieta y Lolo acompañaron el encuentro como aliadas de la comunidad, y Camila, que forma parte, apareció por primera vez junto a sus hermanas en una celebración de este tipo.

Tres looks, una misma paleta
La regla invisible fue el negro como base, con toques de plata y blanco roto que rompieron la monotonía sin competir entre sí. Con layering, mucha sensualidad, ligueros e idénticas bucaneras negras con plataforma, las Poggio dieron cátedra de estilismo.

Lolo optó por un minidress lencero de satén negro y escote corazón cubierto en la cintura por un corset plateado de malla con efecto cristalizado y cierre frontal de ganchos, una pieza que mira directo al corsetry de los años noventa pero con un brillo mucho más actual. En la falda, el detalle drapeado de tul que cae sobre un costado sobre la falda le aportó volumen y dramatismo.
En el caso de Camila, el layering fue al revés: liguero y bustier se superpusieron a un delicado body blanco con bordados florales, que genera un efecto de segunda piel y rematado con flecos de cuentas y cristales en la cadera. Con el pelo oscuro en ondas, con mechones rubios al frente, y las mismas botas, le aportó su propia osadía al trío.

"Julipo" se quedó con la versión más impactante al sumarle a su outfit boudoir un tapado largo de pelo sintético blanco, llevado abierto y caído sobre los hombros, con forro de satén blanco que llegaba hasta el piso. Debajo, un body corset de encaje negro superpuesto sobre un soutien blanco, rematado con ligueros con moñitos de encaje que bajan por las piernas.
El efecto es una especie de ángel de Victoria’s Secret coqueteando con el bondage-chic. Con el pelo largo y lacio, con mechones claros enmarcando el rostro, y apenas un collar dorado fino como joya, sirvió moda con una apuesta de Vero de la Canal y con estilismo de Lucas Mata.

Las referencias detrás de la postal: qué es el boudoircore
La palabra viene del francés bouder y se refería al tocador de las mujeres de la aristocracia, ese cuarto privado donde se vestían, conversaban y recibían solo a los íntimos. Ya en el siglo XVIII el boudoir se asoció al libertinaje, y en 1795 el Marqués de Sade lo inmortalizó en La filosofía en el tocador.
Con el tiempo la estética pasó por la pin-up y por el glamour de Hollywood hasta llegar a la moda actual, donde el boudoircore consiste en sacar a la vista lo que antes se escondía: corsets, ligueros, encajes y transparencias "de cama" convertidos en ropa de salir. Hoy, los ítems lenceros conviven con sastreros o ropa urbana sin distinción.
Cada look de las Poggio dialoga con un capítulo distinto de esa historia mixeada con la cultura pop: los corsets noventosos de Lolo, el bustier de aire Vivienne Westwood de Julieta y el registro bondage-chic de los arneses de Camila. Juntos arman un concepto que rinde tributo a esa cultura club que solo se respira en el medio de la pista, cuando la música no para y la fiesta es, de verdad, de todxs.
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