Si hay algo que caracteriza a Benjamín Vicuña es su incesante búsqueda de espacios y momentos de calidad para conectar con sus hijos. Lejos de la vorágine de los rodajes y las obligaciones en la ciudad, el actor decidió hacer las valijas y poner rumbo al sur argentino para disfrutar de la temporada de invierno.
El destino elegido no fue casual: Villa La Angostura, en la provincia de Neuquén. Es que esta aldea de montaña ofrece el equilibrio perfecto entre la adrenalina de los deportes de nieve en el Cerro Bayo y la paz absoluta de sus paisajes. A través de sus redes sociales, Vicuña dejó espiar parte de esta intimidad familiar, donde no faltaron las mañanas durmiendo hasta tarde, los infaltables milkshakes para recargar energías y las jornadas a puro esquí.


Pero el verdadero protagonista silencioso de esta escapada es el lugar donde eligieron hospedarse: un refugio que redefine el concepto de exclusividad en la Patagonia.
El "châteaux" azul a orillas del Nahuel Huapi
Ubicado en la calle Cabellera de la Berenice 445, Las Balsas Relais & Châteaux no es un hotel tradicional. Históricamente reconocido por su icónica fachada de encantadora casa azul, el lugar se transformó en un hotel boutique de apenas 20 habitaciones, inmerso en una reserva privada de 17 hectáreas que combina bosques, montañas y una costa privilegiada sobre las aguas del lago Nahuel Huapi.

La prestigiosa Guía Michelin no escatimó en elogios para describir su arquitectura y entorno, destacando que este elegante lodge de madera, situado justo frente al lago, parece literalmente "sacado de un cuento de hadas".
La premisa del lugar no es escapar del mundo, sino reconectar con él. Y su diseño y disposición arquitectónica permiten que el paisaje marque el ritmo del día, invitando a los huéspedes a observar el cambio de luz y los colores del bosque desde la calidez de sus rincones de lectura o su exclusivo spa con pileta climatizada.



"Lakeview Villa": intimidad y lujo rústico para la familia
Para garantizar la máxima comodidad junto a sus hijos, Benjamín y su familia se instalaron en una de las diez exclusivas Lakeview Villas del complejo.

El concepto que domina estos espacios es el de lujo rústico. Con una imponente superficie de 120 m2, estas villas están impregnadas de elementos locales que reflejan la esencia pura de la Patagonia, pero sin resignar la elegancia y el confort de primer nivel.
Diseñado para convivir en perfecta armonía con el bosque y regalar vistas panorámicas al lago, este espacio es un verdadero refugio de confort que cuenta con detalles como una máquina de café Illy siempre a disposición y la tecnología necesaria para acompañar las tardes de relax puertas adentro.

Gastronomía y bienestar: el refugio después de la montaña
Después de una jornada intensa esquiando en las pistas del Cerro Bayo, el plan familiar de Vicuña encuentra en este rincón patagónico el escenario ideal para bajar un cambio. Es que el hotel ofrece programas de invierno que incluyen desde sesiones de yoga hasta masajes descontracturantes de 50 minutos, pensados para revitalizar el cuerpo tras la exposición al frío y al deporte.


Y a la hora de sentarse a la mesa, la experiencia da un salto cualitativo de la mano del chef Duvan Ochoa. Lejos de la opulencia innecesaria, la propuesta culinaria del châteaux está profundamente arraigada en el corazón de la región.

"Nuestra cocina combina de forma única los abundantes productos locales con los vibrantes sabores de la herencia latinoamericana y europea", explica Ochoa.

El restaurante opera bajo la filosofía del movimiento Slow Food y la sostenibilidad. Esto significa que cada desayuno mirando el lago al amanecer, o cada cena íntima tras la caída del sol, está elaborada con productos regionales de altísima calidad. Un menú que celebra la diversidad cultural y que cierra con broche de oro unas vacaciones donde Vicuña, una vez más, demuestra que el mejor lujo es el tiempo compartido en familia.


