Durante más de 20 años, Matías Colosía trabajó como entrenador personal y observó de cerca cómo evolucionaba la industria del fitness. Mientras las conversaciones sobre bienestar, longevidad y calidad de vida ganaban protagonismo, muchos gimnasios seguían ofreciendo rutinas y experiencias prácticamente iguales a las de hace 50 años. Convencido de que esa falta de evolución impactaba directamente en la relación que tienen las personas con el ejercicio, comenzó a estudiar biomecánica y anatomía para desarrollar un método propio.
Así nació Colosía, una empresa que combina ciencia, tecnología y entrenamiento con un objetivo claro: priorizar la seguridad, la eficiencia y el bienestar. "La primera premisa es no hacer daño", resume el fundador, que hoy impulsa una propuesta pensada para quienes buscan incorporar el ejercicio desde una mirada más sostenible y enfocada en el bienestar.

De un método de entrenamiento al desarrollo de una tecnología propia
Aunque la propuesta de Colosía se materializa en la línea de máquinas desarrolladas por la empresa, el proyecto nació primero como un método de entrenamiento. La tecnología llegó después, como una herramienta para trasladar esa filosofía a un producto capaz de reproducir el mismo estímulo de forma simple, eficiente y segura.
El punto de partida fue observar cómo muchas personas llegaban con entusiasmo al gimnasio, pero terminaban abandonando la actividad por distintos motivos: la falta de tiempo, la incomodidad de entrenar en un entorno que sentían ajeno o las rutinas difíciles de sostener, entre otros.

"El método surge en un momento de la sociedad donde se le da mucha importancia a la longevidad y al entrenamiento", explica Matías. Este contexto lo llevó a replantearse prácticas que durante años se dieron por sentadas dentro del mundo del fitness y a preguntarse si existía una manera más eficiente de entrenar. Con el tiempo, esa búsqueda derivó en el desarrollo de un método propio y en el diseño de máquinas pensadas específicamente para ejecutarlo.

La biomecánica como punto de partida
La respuesta llegó a través del estudio. Durante años, Colosía profundizó en biomecánica y anatomía para entender cómo responde el cuerpo a las cargas durante el movimiento. "Fue un descubrimiento que me partió la cabeza", recuerda.
Uno de los conceptos que más llamó su atención fue el comportamiento del músculo durante la fase excéntrica del ejercicio, es decir, cuando se alarga mientras sigue haciendo fuerza. A partir de sus investigaciones, identificó que en esa instancia el cuerpo puede soportar una carga mayor que la que habitualmente se aprovecha en un entrenamiento tradicional.

"Somos aproximadamente un 30% más fuertes cuando el músculo se estira. Ahí entendí que estábamos desaprovechando parte de nuestra capacidad", explica. Ese hallazgo dio origen a la lógica detrás del método Colosía: aumentar la intensidad de forma controlada para reducir los tiempos de entrenamiento sin resignar eficiencia.
Con esa idea definida apareció un nuevo desafío: cómo trasladar ese principio biomecánico a una experiencia simple para cualquier usuario. Así comenzó el desarrollo de las máquinas Colosía, diseñadas para asistir automáticamente esa fase del movimiento y reproducir el método de manera segura y consistente.

Una propuesta pensada para los hábitos actuales
Más que diseñar un método exclusivo para deportistas o personas con experiencia en el gimnasio, Matías Colosía buscó responder a una realidad cotidiana: la falta de tiempo y la dificultad de sostener una rutina de entrenamiento. Por eso desarrolló un sistema basado en sesiones breves, con ejercicios simples y enfocados, que puedan incorporarse con mayor facilidad a la vida diaria.
"Lo que trato es que se saquen de la cabeza todo lo que tienen en cuanto al entrenamiento. Lo que yo les voy a dar son snacks de entrenamiento, pequeños movimientos o estímulos que van a ser beneficiosos para su salud", explica.
En ese sentido, el método busca aprovechar mejor cada movimiento para reducir los tiempos sin resignar resultados. "Con 20 minutos van a lograr lo que en el gimnasio por ahí no logran en una hora", afirma. Para Colosía, la clave está en eliminar los "tiempos bajo tensión que no hacen nada" y concentrar el esfuerzo donde realmente genera un estímulo.

Detrás de esa lógica también hay una mirada sobre cómo cambió la forma de entender el bienestar. "A partir de los 30 años se empieza a perder masa muscular. Lo que podemos hacer con entrenamiento es defender esa masa muscular. No sé si vivir más, pero vivir mejor", reflexiona. Y agrega que, en un contexto donde los hábitos cotidianos son cada vez más sedentarios, preservar la fuerza dejó de ser un objetivo exclusivamente deportivo para convertirse en una herramienta para la calidad de vida.

Del desarrollo de un producto a una nueva visión del fitness
Una vez desarrollado el método, el siguiente desafío fue encontrar la forma de materializarlo. A partir de esa premisa comenzaron a diseñar las primeras máquinas Colosía, pensadas para reproducir de manera consistente los principios biomecánicos sobre los que se apoya el método. Los primeros prototipos se realizaron junto a un estudio de diseño industrial en Argentina y, más adelante, el proyecto continuó en China, donde terminó de tomar forma la tecnología que hoy distingue a la empresa.
"Seguimos aprendiendo. Cambiar un paradigma es muy difícil", reconoce. Según explica, uno de los principales desafíos no fue desarrollar la tecnología, sino lograr que las personas se animaran a probar una forma diferente de entrenar. "El uso y la costumbre tienen más fuerza que el conocimiento", sostiene. Sin embargo, asegura que la experiencia suele cambiar esa percepción: "La experiencia le gana a la creencia. Una vez que vos sentís cómo es esa carga excéntrica, cómo es el estímulo en tu músculo, siempre el impacto que tenemos con la gente es muy positivo".
De cara al futuro, el empresario cree que la tecnología tendrá un rol cada vez más importante en la industria del fitness. "Dentro de muy poco tiempo los gimnasios van a empezar a tener máquinas que tengan que ver con la función del músculo que quieren trabajar y no algo como hace 50 años", afirma. Y agrega: "Creo que con el tiempo se va a ir democratizando y todos vamos a tener en nuestras casas una máquina de entrenamiento por si no podemos ir a entrenar, poder terminar el día con un entrenamiento".

Galería: así son los equipos desarrollados por Colosía











