Hay algo casi cinematográfico en la imagen: el hombre más rico del mundo, dueño de una fortuna que supera el billón de dólares, viviendo en una caja prefabricada de 37 metros cuadrados al costado de una base de lanzamiento de cohetes en el sur de Texas. No es una exageración ni una metáfora. Es, en los términos más literales posibles, lo que Elon Musk eligió cuando decidió desprenderse de casi todo lo que tenía.
La decisión generó más polémica que cualquier lanzamiento de SpaceX o cualquier movimiento del mercado de Tesla. Y la razón es simple: va exactamente en contra de todo lo que la cultura del éxito enseñó a esperar de alguien en su posición. Y sí: las razones de por qué decidió vivir así es un enigma que nos intriga a todos.

El anuncio que nadie esperaba
En mayo de 2020, Musk publicó en su perfil de Twitter una frase que quedó en la historia de las redes sociales: "Voy a vender casi todas mis posesiones físicas. No voy a ser dueño de ninguna casa". Lo que la mayoría leyó como una provocación o una excentricidad más del empresario sudafricano resultó ser completamente literal.
En los meses siguientes vendió su casona en Bel-Air por 29 millones de dólares y se desprendió de otras tres propiedades californianas por un total de 49 millones. Cuatro casas contiguas en Bel Air, California, se vendieron por un total de 61,8 millones de dólares. Otras dos operaciones inmobiliarias generaron ingresos por 36 millones más, sumado a una venta previa de 4 millones en 2019. En octubre de 2021, vendió su última mansión en el área de la Bahía de San Francisco por 32 millones de dólares.

El inventario de propiedades de uno de los hombres más ricos del planeta quedó, de un día para el otro, en cero. O casi. Porque lo que quedó en su lugar fue algo radicalmente distinto.
La Boxabl Casita: 37 metros cuadrados y todo lo necesario
La residencia elegida fue una Boxabl Casita, un modelo prefabricado de 37 metros cuadrados ubicado en las instalaciones de pruebas de SpaceX en Boca Chica, Texas. Se mudó allí acompañado de su entonces pareja, la cantante Grimes, y el hijo menor de la pareja, X Æ A-XII.
¿Qué es exactamente una Boxabl Casita? Se trata de un monoambiente que cuenta con dormitorio, living, cocina equipada y baño con ducha. Básicamente, es un estudio con una gran estancia dividida en zonas: salón, dormitorio, cocina y baño. La casa es propiedad de SpaceX, por lo que el multimillonario la alquila a su propia empresa. La estructura es tan ligera que puede ser remolcada por un Tesla Model X.

El valor de la unidad es tan llamativo como sus dimensiones: las casas de esta serie cuestan 50.000 dólares y su alquiler varía alrededor de 250 dólares mensuales. Para poner en perspectiva: la mansión más grande que Musk vendió en Bel-Air tenía más de 860 metros cuadrados. La diferencia entre una y otra es de 823 metros cuadrados y aproximadamente 29 millones de dólares.
Entre la austeridad elegida y la razón real: Marte
Tiempo atrás, su biógrafo, Walter Isaacson, publicó una imagen del interior: una cocina y salón austeros que encajan con ese discurso de vida con lo justo. Es una estampa llamativa en contraste con los salones de baile y bibliotecas de cuero de sus antiguas mansiones. De hecho, contó que había decidido vender sus cinco mansiones y que todos los negocios los llevaba adelante desde una mesa de madera donde hacía sus calls.

No hay piscina, no hay jardín. Nada de garages. Simplemente espacio suficiente para cocinar, dormir, bañarse y trabajar desde una pantalla. Todo lo demás quedó atrás en California, vendido a precio de mercado.

La decisión no fue puramente filosófica. En parte, su decisión de mudarse al enclave ubicado en el sur de Texas tiene que ver con estar más cerca de su proyecto espacial. La base de SpaceX está ubicada en Boca Chica y Musk quiere enfocarse en los próximos proyectos de la firma para ganar la carrera por colonizar Marte.
Musk enmarcó la decisión como una elección de enfoque, sin atribuir el cambio a limitaciones financieras, y utiliza su propia rutina como argumento de que prefiere canalizar recursos y atención hacia sus proyectos. Vivir al costado de los cohetes no es una pose: es una manera de recortar el tiempo de traslado, de estar disponible cuando algo falla a las dos de la mañana, de no tener que elegir entre ir a casa o quedarse en la base.

Los analistas más escépticos señalaron además otro factor: Musk no solo se mudó a Texas sino que también trasladó allí la sede de SpaceX, lo que implicó un cambio de domicilio fiscal desde California –con impuestos notablemente más altos– hacia un estado sin impuesto a la renta. La austeridad tiene sus límites y sus conveniencias.
El efecto cascada: 47 mil personas en lista de espera
Lo que nadie anticipó fue el impacto de la decisión en el mercado de viviendas prefabricadas. Apenas se conoció la noticia de que Musk vivía en una Boxabl, la empresa se encontró desbordada de pedidos. Quienes deseen vivir en una vivienda como la del empresario deberán sumarse a las 47 mil personas que están en lista de espera.

El efecto Musk sobre cualquier producto o categoría es conocido –pasó con los autos eléctricos, con las criptomonedas, con casi todo lo que menciona en redes– pero aplicado a una casa prefabricada de 50.000 dólares tiene algo especialmente irónico: el hombre que vendió cien millones de dólares en propiedades se convirtió en el mejor vendedor involuntario de viviendas modulares de la historia reciente.

