Inés Estévez revela cuál es su "fantasía" y reflexiona sobre los desafíos de las mujeres en la ficción: "A partir de los 40 o 45 años, las empiezan a desexualizar" – GENTE Online
 

Inés Estévez revela cuál es su "fantasía" y reflexiona sobre los desafíos de las mujeres en la ficción: "A partir de los 40 o 45 años, las empiezan a desexualizar"

En un mano a mano con GENTE mientras graba Sanamente, la actriz repasa sus 40 años de trayectoria y habla en profundidad de su "demandante" vida privada.
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Al llegar a Arenas Studios, en el mítico barrio de La Boca, lo primero que se ve es un motorhome gris estacionado a la sombra junto a una altísima pared de ladrillo a la vista. Su puerta apenas entreabierta permite descubrir un santuario en miniatura: percheros atiborrados de vestuario, pinceles y maquillajes dispersos de forma caótica pero calculada frente a un espejo iluminado.

Y en el centro exacto de ese universo privado está ella, Inés Estévez (61). En su mundo. Es que tras cuatro décadas de trayectoria ininterrumpida, la reconocida actriz sigue encontrando en estos refugios rodantes y en la transmutación de identidades su momento de mayor paz dentro del caos cotidiano.

Minutos después, abandona su burbuja personal y camina hacia el set luciendo un conjunto retro con pliegues y volados en rosa viejo y un cárdigan que va a juego con el delineado verde que resalta su mirada. Ya está lista. Se sienta en una butaca, busca la vista de la periodista de GENTE bajo la luz cálida de los focos, y espera atenta a que el director diga: "Estamos listos".

Inés Estévez durante la entrevista con GENTE.

–Te encontramos en pleno rodaje de Sanamente, la intrigante serie de ocho episodios que produce Adrián Suar. ¿Cómo estás?

–Muy bien, acá, muy entusiasmada con este proyecto hermoso que va a estrenarse en 2027. Estoy encantada de esta continuidad que estoy teniendo en un formato que ha cambiado completamente, ¿no? Nos hemos ido para las plataformas y eso creo que está empezando a consolidarse porque cada vez tenemos más producciones.

–Y en medio de esta reactivación, tu agenda está colmada de cosas laborales.

–Así es, y me considero una privilegiada. Este año se estrenaron dos proyectos que hice el año pasado y ahora estoy haciendo teatro (N. de la R.: Se presenta junto a Germán Palacios en El hombre inesperado) y en simultáneo estoy con esto, que me hace feliz porque siento que es como estar en casa porque estoy trabajando con gente con la que trabajé en mis comienzos. Así que estoy muy contenta.

A lo largo de los años, conquistó múltiples premios Martín Fierro, ACE y Cóndor de Plata.

–Desde la época de Polka que no trabajabas con Suar. ¿Cómo fue ese reencuentro?

(Eleva sus cejas) A Adrián todavía no lo vi porque cuando nos juntamos yo me conecté por Zoom porque vivo en provincia. Así que no nos hemos visto, pero nos vamos a ver pronto, ¡seguro! Yo me refería a reencontrarme con el equipo que armó él en su momento y que funciona maravillosamente a la hora de realizar guiones que tienen su complejidad.

–El público desconoce de qué va Sanamente. ¿Qué nos podes anticipar?

–Que es una serie que habla de vínculos. De relaciones intrafamiliares, de amistad y de amor romántico (Mira a cámara y sacude la cabeza con complicidad) ¡porque no debe faltar nunca! Y mi personaje es una madre que ha dejado una huella bastante cuestionable y ha ido perdiendo un poco su cabeza en el trayecto. Es que su marido la ha dejado sola con sus hijos y eso destapó una condición de salud mental que va incrementándose a lo largo del tiempo. Y lo más curioso es que, cuando la serie empieza, ella ya no está viva. Sin embargo, está presente.

–¿Vas a aparecer en flashbacks?

–Van a tener que ver la serie para saber cómo (Lanza una mirada intrigante). De muchas maneras: algunas conocidas... y otras insólitas.

Una imagen de Inés interpretando a Gloria en Sanamente, la comedia dramática original de TNT y Flow que estrenará en 2027.

–Te veo luciendo un saquito y un vestido de época. ¿Te recordás a alguien de tu propia familia?

–No. Gracias a Dios no tuve a nadie en mi familia que tuviera este aspecto tan atemporal, por decirlo de algún modo. Y no, no me recuerdo a nadie en particular. Me gusta encarnar personajes que no tengan nada que ver con nadie que yo conozca. Me gusta crear. No recrear. A mí me parece que recrear personajes no termina de ser creativo; porque estás imitando algo, reproduciendo algo. A mí me gusta más imaginar y llevar a la pantalla o al escenario algo que no conozco. Transitar conflictos que no atravesé. Me parece que eso es lo más interesante. Es curioso porque hay un método muy reconocido por muchos actores que se llama "la memoria emotiva", que tiene que ver con el método de Stanislavski que Strasberg lo rescató, que habla de traer a la memoria algún conflicto similar al que tenés que representar para sentir lo que tenés que sentir. A mí eso nunca me fue. A mí me va imaginarme ese marco de ficción, esa mentira que estoy atravesando, tomarla como real y sentir lo que el personaje siente, porque es el personaje el que siente.

"Actuar se parece mucho a lo que persiguen los meditadores", asegura Estévez.

–Te dejás atravesar por las emociones.

–Eso es lo más encantador. Es bárbaro. En ese sentido, actuar se parece mucho a lo que persiguen los meditadores, porque estás realmente en una realidad paralela, viviendo el momento presente, con un dominio de la realidad pero totalmente ajeno a ella. Es maravilloso.

–¿Cómo están hoy tus hijas, Cielo y Vida?

–Hermosas. Muy bien, muy sanas, muy felices. Muy contenidas, muy guiadas. Muy bien (Asiente con la cabeza a la par que cierra los ojos con gratitud).

Inés Estévez junto a sus amadas hijas.

–¿Y cómo estás vos como mamá?

–Como estamos las madres en discapacidad: completamente sobrecargadas. Hay una sobrecarga mental. Es muy gracioso porque tengo contacto con muchísimas madres en discapacidad y el comentario general es "bueno, dale, hacé catarsis, largá todo", porque a todas nos pasa lo mismo. Es curioso porque hay un chat de casi 40 madres y un solo padre. Y somos nosotras las que llevamos adelante la logística... Digo, como casi todas las madres neurotípicas, no todas. Pero bueno, nos estamos desviando del tema por el que estamos acá que es esta otra madre (N. de la R.: se refiere a la que encarna en la serie), que no está ligada a la discapacidad pero que tiene una cierta incapacidad para llevar adelante una maternidad responsable. Y a pesar de eso, este personaje ha hecho todo lo que pudo. Y hace lo que cree mejor, dentro de sus posibilidades y de sus capacidades (Clava la mirada) Siempre digo que a los personajes hay que defenderlos. Porque si uno los ve como espectador, los cuestiona. Pero si vos cuestionás como actor a un personaje, no podés encarnar a un asesino serial, porque lo cuestionarías y no lo podrías habitar. Entonces, a mí me gusta defenderla a Gloria -así se llama- porque tiene sus razones, y ha tratado de hacer todo lo posible por hacer las cosas bien según su criterio.

–Tu personaje es el de una madre, pero hace un ratito, mientras te microfoneaban, bromeaste con ser abuela alguna vez en la ficción. Era una broma, ¿pero llegaste a imaginarte en ese rol?

–Sí... y de hecho me encantaría, pero no puedo, mis hijas no van a tener hijos. De hecho tengo una sobrina que está por tener un hijo y voy a ser tía abuela. Es algo. A mí me encantan las abuelas jóvenes, las mujeres que han tenido hijos muy jóvenes y que son abuelas con onda.

"Me encantaría ser abuela pero no puedo, mis hijas no van a tener hijos", confiesa a corazón abierto en charla con GENTE.

–A medida que pasen los años, probablemente crezcas y esos personajes te lleguen también.

–Sí... De todas maneras, ahí hay un tema -que también lo dice Meryl Streep-, y es que a partir de los 40, 45 años, ya no hay una persona viva detrás. Es como que se desexualiza a la mujer y se le dan personajes solo aleatorios a una historia. A mí me ha pasado de hablar con gente joven que me llamaba para hacer un personaje y decirle "Bueno, sí, pero cuando el chico está en peligro, ¿por qué va el padre solamente? ¿Por qué la madre se queda en la casa esperando que suene el teléfono?". Ahí la revancha la tenés cuando dirigen y escriben mujeres. En sus historias las mujeres sean madres, abuelas o bisabuelas son activas en la historia. Forman parte del engranaje activo. Y justo en esta oportunidad hay dos autoras mujeres, por lo que este personaje tiene incidencia sobre la trama.

–No pasa desapercibida.

–¡No! De hecho es la causante de todo este lío.

–¿Cuál fue el mayor desafío de abrazar a este personaje?

–No sé si encuentro desafíos actuando últimamente... Ya son 40 años de laburo. Encuentro más desafíos en las otras disciplinas, como cuando escribo y cuando canto, porque son más jóvenes para mí y no me siento tan segura. Pero el mayor encanto es el viaje en el tiempo. El personaje atraviesa diferentes momentos, edades y estadios, y se va deteriorando a medida que avanza. Así que lo que más me atrajo fue eso, ¿no? Cómo le cambia la voz, cómo habla, cómo se mueve, cómo acciona y cómo mira en los diferentes momentos de su vida.

Fiel a la energía frontal y justiciera de Sagitario, Inés no se guarda nada y lanza un fuerte reclamo sobre los guiones actuales: "A partir de los 40 o 45 años, a los personajes los empiezan a desexualizar".

–Me dejaste pensando en las disciplinas que sí te desafían. ¿Cómo está el jazz hoy?

–Abandonadísimo (Sacude la cabeza). Pasa que estoy haciendo teatro sin parar y los horarios entran en conflicto, porque cantar es los fines de semana que es cuando estoy haciendo teatro, así que lo tengo en suspenso.

–¿Es algo que te gustaría volver a hacer el año que viene?

–Sí, siempre tengo la fantasía de volver a hacer un disco, porque al primero le fue muy bien. Pero no estoy encontrando el tiempo ni la disponibilidad. Bueno, ahora tengo una gripe importante y con esta voz estaría difícil (Se tienta), pero en algún momento lo voy a retomar. Igual lo tomo más como un hobby, eh. O sea, en su momento fue una profesión más, me iba muy bien, y yo tenía la presión de tener que responder a eso... Y así fue desde 2015 hasta la pandemia, cuando me dije: "No, esto va a ser un placer, no va a ser un trabajo".

–Le sacaste el peso y la etiqueta.

–Sí, sí, quise aflojar un poco con el "tengo que".

–¿Eso lo hacés con muchas cosas de tu vida?

–Trato. Me cuesta un montón. Sobre todo porque mi vida personal y doméstica es de una demanda muy grande, entonces soy muy del "tengo que", "tengo que", "debo, debo". Pero trato de alejarla un poco para vivir. Si no, ¿qué queda?

–¿Buscar la felicidad tal vez?

–Buscar los momentos de ocio y de placer. Lo que pasa es que yo disfruto mucho de actuar. Es mi gran escape, o sea, es mi momento de placer, de abstracción, de todo el quilombo del mundo y de la realidad y de mi vida personal. Entonces cuando me dicen "Bueno, ¿pero vos en qué momento relajás?". ¡Eso es cuando trabajo! (Risas). Cuando trabajo me relajo un montón, lo disfruto un montón.

–Después de 40 años no es poca cosa.

–Y, la verdad que si no llegás a eso después de tanto tiempo, no entendiste nada, ¿no?

Impecable y con una mirada arrolladora, la actriz demuestra que el paso del tiempo le sienta a la perfección. Una mujer que pisa fuerte, tanto en el set como en la vida.

–¿Siempre te viste actriz?

–No, no sé. No. Bueno, yo nací en una ciudad chica en el interior, casi pueblo. Y lo que sí tenía era una gran pulsión expresivo-creativa. Pero mi infancia estuvo más ligada a las letras y a la música. Después ser actriz fue porque yo tenía que trabajar y necesitaba vivir de algo y había hecho algunas cosas como actriz y me daba cuenta que me salía muy naturalmente. Yo no tengo formación actoral, no estudié, o sea, me formé trabajando. Y en mi caso sentí que no necesitaba ningún otro instrumento. O sea, también estudié danza clásica y quería seguir desarrollándome... pero ahí tenía que pagar, ir y entrenar. Y actuar era como abrir un grifo y que saliera agua, me salía naturalmente. Y me formé trabajando. Empecé en cine mientras hacía teatro vocacional porque en televisión no me iba bien. No vendía ni un yogurt. No cerraba, no era típica. La tele vino mucho después. Y ahora bueno, las plataformas, las series y las películas están teniendo un formato muy similar y nada, lo disfruto, como el teatro también.

–Tu recreo está a la vista de todos, de alguna manera.

–Claro. Tal cual. Es una buena definición. Sí. Es así (Sonríe con plenitud en el medio del set y se la ve radiante... Como diría ella, está "en su recreo").

Agradecemos a Manuel Gomez Lanza, TNT, Flow y Ninch



 
 

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