El Estadio Monumental vibró como nunca antes. Miles de voces, banderas y corazones latieron al unísono para despedir a Lionel Messi, el capitán que durante 21 años llevó la camiseta de la Selección Argentina a lo más alto. En su último partido con la Albiceleste, el rosarino vivió una noche cargada de emociones, homenajes y gestos que quedarán grabados en la memoria colectiva del fútbol mundial.
La cita fue este 6 de octubre de 2026, en un amistoso frente a Benín. Pero más allá del rival o el resultado, lo que importó fue el adiós de una leyenda. Desde temprano, la atmósfera en Núñez era especial: la marca alemana que patrocina a la selección publicó un video con un mensaje de Messi que conmovió a todos. "Llegó el momento. Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida. Gracias por quererme tanto, los voy a extrañar", expresó el astro, anticipando el tono de la jornada.
El minuto 10: un homenaje que detuvo el tiempo
El partido apenas comenzaba cuando, al minuto 10, el árbitro detuvo el juego. El Monumental estalló en aplausos y ovaciones dedicadas al último gran 10. Jugadores de Benín y de Argentina se acercaron a Messi, abrazándolo y rindiéndole tributo. En las tribunas, los altos mandos del fútbol argentino, como Claudio Tapia, y de la Conmebol, Alejandro Domínguez, también se sumaron al homenaje, testigos de un momento irrepetible.
La escena fue emotiva: Messi, rodeado de sus compañeros y rivales, recibió el cariño de un estadio entero y de millones de fanáticos que siguieron la transmisión. El “último tango” del rosarino con la selección fue mucho más que un partido; fue una celebración de su legado y de la huella imborrable que deja en la historia del fútbol argentino.
Un legado imposible de igualar
La carrera de Messi con la Albiceleste es, sencillamente, legendaria. Disputó 207 partidos, marcó 125 goles y brindó 66 asistencias, convirtiéndose en el máximo goleador, asistidor y jugador con más presencias en la historia de la selección. Participó en seis Mundiales: desde Alemania 2006 hasta Estados Unidos, México y Canadá 2026, siendo campeón en Qatar 2022 y subcampeón en dos ocasiones más. En Copas del Mundo, anotó 21 goles, quedando apenas por detrás de Kylian Mbappé en la tabla histórica.
El propio Messi lo resumió con serenidad: “Me voy en paz, dejé todo”. Y esa paz se sintió en cada rincón del Monumental, donde la gratitud superó cualquier tristeza. La despedida fue posible gracias a la convocatoria especial del entrenador Lionel Scaloni, quien quiso que el capitán tuviera su adiós soñado en casa, rodeado de su gente.
Un adiós marcado por la emoción y la familia
El retiro de Messi de la selección se aceleró tras la muerte de su padre, Jorge Messi, quien estuvo hospitalizado durante la celebración del último Mundial. Ese golpe personal marcó el final de una etapa, pero también le dio un sentido aún más profundo a la despedida: la de un hijo, un padre y un ídolo que supo transformar la presión en inspiración y el dolor en fútbol.
El Monumental, testigo de tantas gestas, fue el escenario ideal para el cierre de una era. Allí, Messi se despidió con la humildad y grandeza que lo caracterizan. Sus palabras finales, “los voy a extrañar”, resonaron tanto en las tribunas como en los corazones de quienes lo vieron crecer, sufrir, ganar y, sobre todo, soñar con la camiseta celeste y blanca.
Así, Lionel Messi le puso punto final a su historia con la Selección Argentina: en paz, agradecido y eterno.




















































