El peso mexicano bajo presión: cómo la tensión en el Estrecho de Ormuz y la política monetaria global afectan su valor frente al dólar – Revista GENTE
 

El peso mexicano bajo presión: cómo la tensión en el Estrecho de Ormuz y la política monetaria global afectan su valor frente al dólar

La combinación de incertidumbre geopolítica, decisiones de la Reserva Federal y la postura de Banxico genera volatilidad en el tipo de cambio, llevando al peso a niveles no vistos desde 2025.
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En una semana marcada por la incertidumbre internacional y los movimientos de los grandes bancos centrales, el peso mexicano volvió a ceder terreno frente al dólar, alcanzando los 18.44 pesos por unidad y registrando su peor nivel desde noviembre de 2025. Detrás de este movimiento se entrelazan factores globales y locales, que han puesto a prueba la resistencia de la moneda nacional.

El detonante más inmediato proviene del otro lado del mundo: la tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz. Los recientes ataques a buques petroleros en la zona han reavivado el temor a interrupciones en el suministro energético global, impulsando a los inversores a buscar refugio en activos considerados seguros, como el dólar estadounidense. Aunque el presidente Donald Trump aseguró que no habrá ataques contra Irán antes de las próximas elecciones, la inquietud persiste y se refleja en la volatilidad de los mercados cambiarios.

El dólar se fortalece mientras el peso pierde atractivo

En este contexto, el dólar se ha consolidado como la moneda de refugio por excelencia. Analistas de Monex señalan que, a pesar de que las expectativas de nuevos aumentos de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) han disminuido, el billete verde se encamina a su cuarta semana consecutiva de ganancias. "La aversión al riesgo, las preocupaciones fiscales en Europa y el temor a interrupciones en el suministro a través del Estrecho de Ormuz siguen impulsando a los inversores hacia el dólar, dada la falta de alternativas", explicó Sarah Ying, directora de estrategia de divisas de CIBC Capital Markets.

El resultado para el peso mexicano ha sido una depreciación del 1.44% frente al dólar, que se cotiza en 18.44 unidades, 24 centavos más que el cierre anterior. En bancos como Banamex, el precio de venta del dólar llegó a 18.89 pesos, mientras que la compra se ubicó en 17.89 pesos.

Banxico y la Fed: decisiones que pesan

La política monetaria también ha jugado un papel clave en la reciente volatilidad. El Banco de México (Banxico) decidió mantener sin cambios su tasa de interés en la última reunión de su Junta de Gobierno, según las minutas publicadas el 24 de septiembre. Esta decisión, interpretada por algunos analistas como una señal de cautela ante la inflación, contrastó con la postura de la Reserva Federal de Estados Unidos, que recientemente elevó su tasa de referencia y dejó abierta la posibilidad de nuevos incrementos.

La diferencia en las trayectorias de ambas instituciones ha reducido el atractivo relativo de invertir en pesos. Si Banxico opta por mantener o incluso reducir su tasa, mientras la Fed la mantiene alta o la incrementa, el diferencial de rendimientos se estrecha y los flujos de capital pueden dirigirse hacia activos denominados en dólares.

Inflación y expectativas: un escenario desafiante

El panorama se complica aún más con la aceleración de la inflación mexicana, que pasó de 3.26% anual a 3.45% en septiembre. Aunque este dato quedó ligeramente por debajo de las expectativas del mercado, introduce un elemento de incertidumbre adicional para la política monetaria local. Tres de los cinco integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico han manifestado estar abiertos a la posibilidad de recortes de tasas si las perspectivas inflacionarias mejoran, lo que añade presión sobre el peso.

En el mercado, la reacción fue inmediata: el jueves, el dólar cerró en 18.1924 pesos, frente a los 17.9837 del miércoles, y para el viernes la tendencia se mantuvo al alza. Los bancos ajustaron sus cotizaciones a lo largo del día, reflejando la volatilidad y la cautela de los inversores ante un entorno global incierto.

Un futuro condicionado por el contexto internacional

La historia reciente del peso mexicano es un recordatorio de cómo los factores externos pueden incidir de manera decisiva en la economía nacional. Mientras persistan las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la Reserva Federal mantenga una política restrictiva, el peso seguirá navegando aguas agitadas, sujeto a los vaivenes de la geopolítica y las decisiones de los grandes jugadores financieros.

Por ahora, la moneda mexicana enfrenta el desafío de recuperar atractivo en un mundo donde la búsqueda de refugio y la cautela dictan el ritmo de los mercados.


 
 

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