El pulso de la economía mexicana recibió un nuevo llamado de atención: HR Ratings, una de las principales agencias evaluadoras, rebajó la calificación soberana de largo plazo del país de BBB+ a BBB. La decisión, que mantiene la perspectiva estable, refleja preocupaciones sobre el deterioro de las finanzas públicas y un menor crecimiento económico, pero también reconoce los esfuerzos del gobierno federal por fortalecer la recaudación y controlar la inflación.
La noticia llega en un momento clave, tras la aprobación en la Cámara de Diputados de la Ley de Ingresos de la Federación y los Criterios Generales de Política Económica, que autorizan un déficit público del 3.9% del PIB para el próximo año. Este contexto fiscal, junto con la desaceleración económica, pesó en la evaluación de HR Ratings, que advirtió sobre las presiones que enfrenta el endeudamiento del país.
Un ajuste fiscal histórico y señales de resiliencia
A pesar del recorte, la agencia subrayó avances que no pasan inadvertidos. En 2025, México realizó un ajuste fiscal de 1.3 puntos del PIB, el mayor desde 1990, sin comprometer los programas sociales ni la estabilidad macroeconómica. Este esfuerzo, según HR Ratings, muestra que la consolidación fiscal es un proceso sostenido y que debe analizarse por su trayectoria, no solo por los resultados inmediatos.
El gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, respondió reafirmando su compromiso con una política fiscal responsable, enfocada en fortalecer los ingresos públicos, impulsar la inversión productiva y preservar la sostenibilidad de la deuda. Además, Hacienda destacó que México conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, lo que refleja la estabilidad macroeconómica del país.
Reconocimientos y desafíos para el futuro
HR Ratings también reconoció la recuperación de la actividad económica, impulsada por el dinamismo exportador, la moderación de la inflación y la solidez de las cuentas externas. Además, destacó los avances del gobierno en el fortalecimiento de la recaudación tributaria y la reducción del déficit público respecto a los niveles de 2024.
Sin embargo, la rebaja en la calificación es una señal de alerta. El menor crecimiento económico y el deterioro fiscal seguirán siendo retos centrales para la próxima administración. La perspectiva estable sugiere que, por ahora, no se esperan cambios bruscos, pero el camino hacia una mayor solidez financiera requerirá mantener y profundizar los esfuerzos actuales.
En este escenario, México enfrenta el desafío de equilibrar la necesidad de inversión y gasto social con el control del endeudamiento y la estabilidad macroeconómica. La mirada de las agencias internacionales, como HR Ratings, seguirá siendo un termómetro clave para medir la confianza en la economía nacional y su capacidad de adaptación ante un entorno global cada vez más exigente.




















































